Después de años construyendo historias junto a Matisse, Pablo Preciado decidió abrir una puerta mucho más íntima: la de sus propias emociones. Con Historias Dedicadas, su nuevo proyecto como solista, el cantante deja atrás cualquier filtro para hablar desde la vulnerabilidad, el duelo, el amor, la paternidad y las heridas que llegan con crecer.
Más que un álbum perfectamente pulido, Pablo quiso crear un espacio honesto, casi confesional, donde las canciones conservaran incluso sus imperfecciones y el peso emocional con el que fueron escritas. Entre divorcios, pérdidas, preguntas existenciales y relaciones que cambian con el tiempo, el artista construye un disco profundamente personal que nació de una necesidad emocional y artística de decir lo que durante años permaneció guardado.

Después de tantos años en Matisse, ¿qué necesidad emocional o artística te llevó a hacer un disco completamente solo?
Definitivamente nació de una necesidad artística y emocional. Llevo muchísimos años escribiendo canciones, pero muchas veces esas canciones tienen un remitente, un código postal, una dedicatoria muy específica.
Siempre he sido malo para hablar directamente de mis sentimientos. Hay cosas que me cuesta muchísimo decir hablando, pero escribiéndolas sí puedo hacerlo. Entonces este disco nació de esa necesidad de sacar cosas que llevaba guardando desde hace mucho tiempo.
Había canciones que incluso llegué a enseñarle a otros artistas. Me acuerdo mucho de “Adulto”, por ejemplo, que se la mostré a Ricky Muñoz cuando trabajábamos juntos y él mismo me dijo: “Está demasiado personal”. Y creo que ahí entendí que esas historias me tocaba contarlas a mí.
¿Sentiste miedo de mostrar demasiado de tu vida a través de estas canciones?
Más que miedo, sentí mucha incomodidad. Y todavía me pasa. Ahorita mismo, hablando del disco, me siento vulnerable.
Por ejemplo, “No Pasa Nada”, que sale ahora, habla directamente de mi divorcio. La primera frase salió literalmente mientras estaba llorando después de firmar los papeles. Entonces no hay metáforas ni máscaras; es algo completamente real.
Creo que con el tiempo uno aprende ciertos trucos para escribir canciones que parezcan profundas sin necesariamente abrirse por completo. Pero este disco no funciona así. Aquí sí estoy enseñando una parte muy privada de mí.
¿Sientes que este álbum marca un antes y un después en tu vida como artista?
Sí, completamente. Porque aquí decidí darle prioridad absoluta a la canción y a la emoción antes que a la perfección técnica.
No quería hacer un disco obsesionado con el “mix”, la producción impecable o el sonido perfecto. Quería conservar la historia tal y como nació. Por eso incluso dejamos errores, ruidos, respiraciones, pájaros, cosas imperfectas.
Muchas canciones fueron grabadas prácticamente en el momento en el que estaban siendo vividas. “No Pasa Nada”, por ejemplo, la escribí entre las once de la noche y las cuatro de la mañana, completamente solo, en pandemia. Y para mí era más importante conservar esa verdad emocional que hacer algo perfectamente limpio.
¿Qué temas atraviesan el disco?
Hay mucho sobre pérdidas, ausencias y sobre crecer. “Adulto”, por ejemplo, nació cuando me di cuenta de que ya habían pasado diez años desde que murió mi abuelo. Y entendí que conforme creces, también cambia la dimensión del dolor.
Cuando eres más joven claro que sufres, pero con el tiempo empiezan a llegar pérdidas mucho más profundas y preguntas mucho más serias: sobre la muerte, sobre Dios, sobre el futuro, sobre la soledad.
También hay canciones de amor. Hay una que se llama “Yo Quise Quererte Toda la Vida”, que habla de esas relaciones que simplemente se van rompiendo poco a poco, incluso cuando hubo amor real. Creo que en esa época veía muchas relaciones terminarse alrededor mío y empecé a preguntarme por qué los finales parecen inevitables tantas veces.

¿Qué versión de Pablo aparece en este álbum que quizá la gente no conocía?
La parte más brutalmente honesta de mí.
Creo que antes era honesto como persona, pero no necesariamente en las canciones. Y aquí sí decidí quitarme completamente el escudo. Musicalmente también hay una versión mucho más minimalista: prácticamente son guitarras, piano y la historia. No hay nada escondiendo las canciones.
Entre hombres muchas veces hablamos por encima de las cosas, nos damos consejos, nos acompañamos, pero rara vez entramos a las partes más profundas. Y este disco sí entra ahí.
¿Cómo fue hacer este proyecto lejos de la dinámica de grupo que tienes con Matisse?
Muy distinto. Con Román y Melissa hablo el mismo idioma musical; somos familia prácticamente. Entonces estar solo sí fue raro.
Pero también tuve la fortuna de que muchos amigos artistas se acercaran naturalmente al proyecto. Y, por ejemplo, que alguien como Carín León quisiera sumarse me hizo sentir acompañado.
Él es un artista enorme y alguien a quien admiro muchísimo. Más allá de la amistad, sentí que me respaldaba emocionalmente en esta etapa.
¿Qué esperas que la gente encuentre cuando escuche estas canciones?
No creo que el arte venga a resolverle la vida a nadie. Una canción no te da respuestas mágicas. Pero sí creo que el arte puede acompañarte.
Y eso es lo único que espero: que si alguien está pasando por un divorcio, una pérdida, una separación o un momento difícil, pueda sentirse acompañado por estas canciones.
Que entiendan que no están solos y que, aunque en el momento parezca el fin del mundo, eventualmente las cosas sanan.
¿Qué sientes ahora que finalmente vas a compartir esta etapa tan personal?
Siento emoción, pero también alivio. Ya quiero que salga.
Ha sido un mes muy intenso emocionalmente y llega un punto donde dices: “Ya, que pase lo que tenga que pasar”. Pero al mismo tiempo me emociona muchísimo esta nueva forma de hacer música desde un lugar más transparente.
Estoy disfrutando mucho esta idea de volver a una esencia más de cantautor. Mi artista favorito es Silvio Rodríguez, entonces hay algo muy bonito para mí en imaginarme solo con una guitarra contando historias.
Y creo que eso es lo que más me entusiasma de esta etapa: poder conectar desde un lugar mucho más honesto y vulnerable.
Deja un comentario