Para Juana Martín, la moda siempre ha sido una manera de contar historias a través de la cultura, la tradición y la identidad. Con Folclore, su más reciente colección presentada en México, la diseñadora española construye un puente entre Andalucía y México a partir de la artesanía, los símbolos y el folclore que comparten ambos territorios. Entre lunares, bordados, flecos y referencias al flamenco y a la iconografía mexicana, la colección nace como un homenaje a las raíces, pero también como una forma de demostrar que la tradición puede reinventarse sin perder su esencia.

¿Cuál dirías que es el ADN de Juana Martín?
Yo creo que el ADN de la casa está profundamente ligado a la cultura, la identidad y la tradición. Todo nace desde el sentimiento y desde nuestras raíces. Al final, Juana Martín representa eso: el orgullo por nuestra tierra, por nuestra historia y por todo lo que hemos heredado culturalmente.
Folclore nace de una mezcla entre México y España. ¿Cuál fue la emoción que dio origen a esta colección?
La artesanía. Desde el inicio queríamos hablar de un México profundo, tradicional y lleno de identidad. Por eso la colaboración con Gabriela fue tan importante, porque ella entendía perfectamente esa conexión entre lo artesanal, lo autóctono y lo emocional.
Desde el primer look ya estaba presente esa mezcla: los colores de México, los lunares españoles, los estampados, la fuerza de la tierra y de las raíces. Todo tenía una carga simbólica muy potente.
¿En qué momento decidiste unir estos dos universos?
Este proyecto llevaba mucho tiempo rondando en mi cabeza. Hace más de un año ya queríamos hacerlo, pero entre compromisos profesionales y desfiles en París se fue aplazando. Hasta que llegó un momento en el que dijimos: “Es ahora”.
También nace desde el cariño que yo, como andaluza, siento por México. Hay algo muy especial entre ambas culturas. Yo crecí viendo figuras españolas como Lola Flores, Carmen Sevilla o Rocío Dúrcal viajar a América y conectar profundamente con México. De alguna manera, yo también soñaba con vivir algo así.
¿Qué diálogo encuentras entre México y España?
Muchísimo. Ambos países tienen una relación muy fuerte con la tradición, la cultura y el arraigo. Hay fuerza en la gente, en la manera de vivir, en el trabajo y en la forma de sostener las costumbres.
Creo que el gran hilo conductor entre ambos lugares es justamente eso: la capacidad de conservar la tradición mientras sigue viva en el presente.

¿Por qué decidiste llamar a la colección Folclore?
Porque México me transmite justamente eso: folclore, música, mariachis, color, identidad. Y en Andalucía sucede algo muy parecido con el flamenco, las ferias y nuestras propias tradiciones. Me parecía la palabra perfecta para unir ambos mundos.
¿Qué representa México para ti?
México para mí es luz. Es una tierra cálida, cercana y profundamente humana. Siempre que vengo me siento en casa y eso es algo muy difícil de encontrar.
¿Cómo decidieron integrar elementos como la Virgen o la joyería dentro de los diseños?
Todo fue un trabajo muy orgánico y muy colaborativo. Cuando vimos el trabajo de Gabriela entendimos que la parte flamenca y la artesanía mexicana podían convivir perfectamente.
La joyería ayudó muchísimo a potenciar esa mezcla entre ambos universos y cada elemento se fue construyendo en conjunto. Nada estaba puesto al azar.

¿Qué parte de ti quedó bordada dentro de esta colección?
Muchísimas cosas. Los lunares, los flecos, los volantes, los estampados… todos esos códigos forman parte de mi identidad y de mi historia. También hay referencias artísticas muy importantes, como las esculturas de Carlos Andrade, que terminaron inspirando varios de los textiles y estampados de la colección.
¿Qué significa para ti convertir la tradición en algo atemporal?
Siempre he defendido que la tradición no está peleada con la innovación. La tradición te da una base, un lenguaje y una historia; luego tu visión es la que la transforma en algo contemporáneo.
A mí me interesa que esas piezas puedan vivir más allá de un momento específico. Que alguien pueda usar una camisa de lunares o una prenda inspirada en el folclor en su día a día, no solamente en una feria o en un contexto tradicional.
¿Crees que vestir también es una forma de preservar la identidad cultural?
Por supuesto. La cultura no vive únicamente en la ropa, pero la ropa sí es una forma muy poderosa de transmitirla. Está en cómo vives, cómo educas, cómo compartes tus costumbres y cómo decides mantenerlas presentes.
Para mí, la tradición es un regalo. Puedes conservarla desde lo más ortodoxo o darle una nueva vida para que otras generaciones también puedan apropiarse de ella.

¿Cómo imaginas a la gente usando esta colección?
La imagino completamente integrada en la vida cotidiana. Me encanta pensar que las personas pueden usar estas piezas desde un lugar natural y auténtico.
Cada pieza tiene un sentimiento detrás y creo que eso la gente lo percibe. Justamente ayer alguien me decía: “Se nota el alma de la colección”. Y para mí eso es lo más importante.
¿Qué es lo que más te sorprende de todo lo que has logrado?
La verdad es que pocas veces me detengo a pensar en lo que ya hice, porque siempre estoy pensando en lo que sigue. Soy una persona muy inquieta, siempre tengo nuevas metas y nuevas aspiraciones.
Disfruto muchísimo lo que he construido, pero también me emociona todo lo que todavía falta por hacer.
¿Qué sigue para ti?
Vienen muchísimos proyectos. Este año incluso cambiamos parte de nuestra agenda de alta costura en París por nuevos proyectos en Nueva York, pero antes de todo eso yo necesitaba pasar por México.
Porque muchas veces la inspiración llega justamente trabajando, creando y conectando con la gente. Y esta colección nació exactamente desde ahí.
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