La empecé a ver, si soy muy honesta, por el cast. Desde que Beef estrenó su segunda temporada en Netflix este abril, ver a Oscar Isaac, Carey Mulligan, Charles Melton y Cailee Spaeny en una misma serie ya era suficiente para llamar la atención, pero lo que realmente sorprende es que la serie no se queda solo en tener un gran elenco. La historia vuelve a sentirse tensa, incómoda y muy bien construida desde el principio.

Cuatro actuaciones que sostienen la temporada
Oscar Isaac tiene esa presencia que hace que cada escena se sienta más pesada. Carey Mulligan aporta esa poderosa actuación sensible que funciona perfecto con el tono de la serie. Charles Melton sigue demostrando que sabe elegir proyectos que lo dejan crecer, y Cailee Spaeny termina siendo una de las actuaciones que más se quedan contigo después de cada episodio.
Por momentos sí me recordó un poco a The White Lotus por la manera en la que retrata relaciones rotas, privilegio y tensión emocional debajo de vidas aparentemente normales. Pero BEEF sigue siendo más oscura, más íntima y mucho más emocional.

Mucho más que una serie por curiosidad
Lo mejor de esta temporada es que todo se siente muy natural, y eso hace que la serie funcione todavía mejor. Al final, no es solo una serie que ves por curiosidad por el cast, sino una de esas que terminas recomendando porque realmente se convierte en un must watch de Netflix.

Y lo más interesante es que BEEF parece estar encontrando un formato que podría funcionar muy bien a largo plazo. Así como The White Lotus logró convertir cada nueva temporada en un evento por sí solo, esta segunda entrega deja la sensación de que la serie puede seguir creciendo con nuevas historias, nuevos personajes y el mismo nivel de intensidad. Si mantiene este nivel, no sería raro que las próximas temporadas terminen convirtiéndose en esos estrenos que la gente realmente espera.
Deja un comentario