Desde hace más de una década, CLO ha construido un universo donde la moda va mucho más allá de las tendencias. Fundada por Covadonga Rodríguez y nutrida por el trabajo de artesanos, bordadoras y maestros de oficio, la firma española ha convertido cada prenda en una pieza cargada de historia, emoción y significado. Con materiales nobles, técnicas ancestrales reinterpretadas desde una mirada contemporánea y una profunda conexión con las mujeres que las usan, CLO apuesta por una moda que trasciende el tiempo y celebra la autenticidad.

¿Cómo describirías a CLO?
CLO es una marca que existe formalmente desde hace 12 años, pero en realidad está construida sobre conocimientos y saberes mucho más antiguos. Se nutre del trabajo de artesanos, patronistas, bordadoras y personas que han dedicado su vida a perfeccionar distintos oficios relacionados con la confección y el diseño.
Lo que diferencia a CLO es que cada prenda tiene una trazabilidad profundamente emocional. Desde la elección de los materiales, sedas, linos, algodones y tintes orgánicos, hasta el diseño final, todo nace del conocimiento, la experiencia y el cuidado de quienes
participan en el proceso.
¿Por qué decidiste llamarla CLO?
CLO nació de la unión de tres nombres propios: Cova, Laura y Olga. Curiosamente, con el tiempo descubrimos que “clo” también hace referencia a la unidad mínima de aislamiento utilizada en la moda y la confección, algo que conecta perfectamente
con nuestro universo.
Aunque comenzó siendo un proyecto personal, hoy CLO es el resultado del trabajo de un equipo formado principalmente por mujeres que colaboran y crean juntas todos los días.

Mencionas que son piezas diseñadas para conectar y trascender. ¿A qué te refieres?
Tiene que ver con la manera en que trabajamos con los oficios tradicionales.
Por ejemplo, colaboramos con artesanas que elaboran encajes de bolillos utilizando técnicas heredadas durante generaciones. En lugar de reproducir los patrones tradicionales tal como han existido siempre, buscamos reinterpretarlos desde una visión contemporánea.
Tomamos técnicas ancestrales y las combinamos con diseños actuales. A veces proponemos nuevos patrones inspirados en símbolos como la Flor de la Vida o en elementos geométricos que tienen un significado especial para nosotros.
Lo más interesante ocurre cuando esas artesanas aceptan experimentar algo distinto. Ahí surge la magia: una pieza que conserva toda la riqueza del oficio, pero que también dialoga con el presente.
Para nosotros, trascender significa precisamente eso: honrar el pasado mientras creamos algo nuevo.
¿Qué te inspira al momento de diseñar?
Principalmente, las personas para quienes diseño.
Creo que todos buscamos cosas muy parecidas: sentirnos bien, seguros y cómodos con quienes somos. Lo que cambia es la manera en que cada persona expresa eso.
Me inspira mucho observar a las mujeres, entender cómo quieren sentirse y qué les ayuda a proyectar seguridad. También me inspira profundamente la naturaleza. Los colores, las formas, la luz, los paisajes y los atardeceres son una fuente constante de ideas.
Además, siempre me han fascinado los años setenta. Fue una época llena de color, libertad, feminidad y optimismo. Había una energía muy especial alrededor de la forma de vestir y de disfrutar la vida, y esa energía sigue inspirándome muchísimo. Lo que busco crear son piezas que ayuden a las mujeres a sentirse más seguras de sí mismas y a disfrutar plenamente de quienes son.
¿Cuál ha sido el error del que más has aprendido?
Quizá pensar que podía conectar con todo el mundo.
Con el tiempo entendí que cada persona está en un momento distinto de su camino y que no todos están preparados para recibir las mismas propuestas o los mismos mensajes. Aprendí que no tiene sentido gastar energía intentando convencer a quienes no conectan naturalmente con tu visión. Lo importante es seguir creando con honestidad y dedicar la energía a aquello que realmente puede florecer.
Hoy sé que el foco debe estar en el proceso creativo, en hacer las cosas con devoción y
autenticidad. Lo demás llega cuando tiene que llegar.

¿Qué significa para ti llegar a México?
Es una enorme ilusión. México es un país que admiro profundamente por su riqueza cultural, artística y humana. En
España existe una gran admiración por la cultura mexicana: su gastronomía, su arquitectura, su arte y su manera de entender la vida.
Siempre me ha fascinado la creatividad que ha surgido de México, desde figuras como Diego Rivera y Frida Kahlo hasta toda la tradición artesanal que sigue viva hoy en día.
Además, la mujer mexicana me parece una mujer con una personalidad muy fuerte, segura de sí misma y orgullosa de sus raíces. Poder compartir el universo de CLO con ellas es algo que me emociona muchísimo.
¿Qué representa CLO en tu vida?
CLO es mucho más que una marca; es una forma de vida. Es un proyecto en el que están presentes mis emociones, mi creatividad, mis decisiones y gran parte de mi energía diaria. Pienso en CLO constantemente porque es un universo en permanente evolución.
Siempre estamos explorando nuevos materiales, colaboraciones, técnicas y formas de expresión. Un día puedo inspirarme en una exposición de arte, otro en un paisaje del Mediterráneo o en los colores de una pintura.
Por eso siento que CLO es algo infinito. Mientras exista curiosidad, seguirá creciendo y transformándose.
Por último, ¿cómo defines el éxito?
Para mí, el éxito es estar en paz con uno mismo. Tiene que ver con poder mirar lo que has construido y sentirte orgullosa del lugar desde el que lo hiciste. No importa tanto el resultado como la intención que hay detrás.
Si las cosas nacen desde el cariño, la admiración, la honestidad y las ganas de compartir, entonces ya son exitosas.
El éxito es poder decir: “Esto me gusta porque sé desde dónde fue creado”. Cuando uno alcanza esa tranquilidad interior, todo lo demás pasa a un segundo plano.
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