Marimar Vega y Bruno Bichir en Requiem
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Réquiem: una reflexión obligada

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Con las actuaciones de Marimar Vega y Bruno Bichir llega a Foro Shakespeare una de las obras imperdibles de la temporada bajo la dirección de Enrique Singer.

La normalidad y la moralidad, los opuestos en un dialogo que se columpia en lo amorfo de su simetría. Réquiem es una obra desafiante que se prodiga en un texto dentro del ordinario actual, como si la crueldad se normalizara en la dialéctica cotidiana. Con dos actuaciones sorprendentes en donde la tiranía no encuentra antagónico sino circunstancias.

Un reflejo social

Simplemente hablar de esta puesta en escena es un reto en busca de comprender la relatividad de la verdad en absolutos difusos desmenuzados en sus múltiples capas semióticas. Espejo común de sociedades polarizadas por ópticas sesgadas, es un monólogo unísono a dos voces, es la reflexión de virtudes ensombrecidas por la opacidad de la villanía social.

La actuación de Bruno Bichir es la simpleza que empatiza en la maestría actoral, es un cántico popular de acciones conjuntas, como si todos fuésemos él y como si él fuese todos nosotros. Es una razón atormentada en movimientos inteligentes, en corporalidades naturales y tonos nítidos. Deja de personificar un personaje y permite que el personaje nos personifique a todos y cada uno de nosotros con nuestras diferencias, con nuestras torpezas y con nuestras noblezas. 

Maestrías en interpretación

Marimar Vega, es un gélido grito que acaricia las vértebras, es la sutiliza de la furia, la razón aprisionada en la coherencia vehemente de la conciencia desasociada. Es principio, es fin, es el hilo conductor de los tiempos. Deja de ser ella para ser argumentos, para ser la pasión enardecida de buenas intenciones radicalizadas. Es nuestro reflejo inequívoco convertido en actuación. Su personificación cala el alma, sortea la paradoja de la justicia como un fúrico vibrato dentro de un adagio.

En una trágica dramaturgia, donde la introspección es el paralelismo de una crítica con una llamada de auxilio. Réquiem es la unidad donde nadie esta libre de pecado, donde las culpabilidades son conjuntas, donde la inocencia social está perdida. Es un dialogo personal pero también comunal. Aunque pareciera un debate, establece la voluntad de una deliberación ética individual donde la espiral hiperrealista se fricciona a mayor velocidad con la realidad. Quisa las conclusiones serían limitantes en la descripción de esta puesta en escena, pero si algo podemos tener claro es que tiene que ser vista para ser reflexionada.

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