Hace diez años, Joanna y Ricardo comenzaron el Abierto de Diseño con una idea muy clara: crear un espacio donde el diseño mexicano pudiera encontrarse, mostrarse y, sobre todo, discutirse. Lo que comenzó como una iniciativa de un grupo de diseñadores y arquitectos se ha convertido, una década después, en una plataforma que reúne distintas disciplinas y miradas alrededor del diseño.
A lo largo de sus ediciones, Abierto ha ido cambiando junto con la comunidad que lo rodea. De hablar sobre arquitectura, moda, objetos y otras disciplinas, el proyecto ha pasado a preguntarse también desde dónde y para quién se diseña. En esta edición, el festival pone la mirada en los futuros, en plural, y en las posibilidades que existen para construir otras formas de habitar el mundo.
Para Joanna, el diseño es una herramienta de cambio: una manera de cuestionar nuestra realidad, imaginar nuevas posibilidades y acercar estas conversaciones a la sociedad. A diez años de haber comenzado este proyecto, habla sobre su evolución, los futuros que le gustaría ayudar a construir y el legado que espera dejar con el Abierto de Diseño.

¿Cómo entraste al mundo del diseño?
Siempre he estado cerca del diseño. En mi familia hay arquitectos y artistas, y siempre me sentí cercana a este mundo. Además, mi familia se dedicaba a hacer muebles.
En 2013, Ricardo y yo, junto con un grupo de alrededor de 30 diseñadores y arquitectos, teníamos la inquietud de crear un espacio abierto. De ahí viene el nombre de Abierto: queríamos que hubiera un espacio abierto y democrático para mostrar el trabajo de los diseñadores mexicanos.
Queríamos que fuera un festival internacional, pero, sobre todo, una plataforma para que los diseñadores mexicanos pudieran hacer comunidad, mostrar su trabajo y discutir sobre diseño. Así empezó esta aventura.
Desde que comenzaron hasta hoy, ¿cómo sienten que ha evolucionado el proyecto?
Muchísimo. Cada edición cambia y responde a lo que ha ido pasando. Empezamos con esta idea de ser muy abiertos, de que todo entrara y todo fuera posible, y terminamos haciendo un montón de eventos, quizá hasta una cantidad un poco abrumadora.
Después fuimos entendiendo que sí había que mantenernos abiertos, pero también darle cierta estructura para que la gente supiera qué iba a encontrar. Entonces dividimos las actividades por arquitectura, moda y demás.
Con el tiempo también nos preguntamos: ¿por qué queremos que sea solamente por tipo de diseño? Ahora estamos concentrándonos más en los enfoques: por qué los diseñadores están diseñando y para quién.
El proyecto ha ido evolucionando siempre escuchando a la comunidad y viendo hacia dónde vamos, pero también manteniéndonos firmes en la idea de que Abierto sea una plataforma donde se discuta sobre diseño. No queríamos que fuera únicamente comercial. Entendemos que el diseño muchas veces es un producto, pero muchas otras veces no lo es, y queremos que eso se entienda. El diseño va mucho más allá.
Hay diseño coleccionable, y nos encanta; hay mobiliario y objeto, pero también existe el diseño estratégico, el diseño de ciudades, la arquitectura y el diseño social. Todo ese tipo de diseño nos interesa mucho. Por eso, esta vez, más que decir “es arquitectura” o “es moda”, estamos hablando de con qué enfoque y desde dónde se está diseñando.
¿Cómo eligen el tema de cada edición? Este año el eje son los futuros.
La verdad es que Ricardo y yo, que somos los codirectores, vamos siguiendo un poco el hilo de cada edición. El año pasado fue Maleza: diseño en resistencia, y, a partir de las conversaciones con las curadoras, de investigar y de revisar lo que habíamos hecho anteriormente, nos dimos cuenta de que Abierto se había estado enfocando mucho en revisar o voltear hacia el pasado.
Habíamos hablado de localidad, de utopía, de lo popular, de los oficios… Entonces dijimos: creemos que ya es momento de voltear a ver hacia el futuro y, sobre todo, de pensar en lo que el diseño puede hacer para diseñar futuros preferibles.
Me llamó la atención que hablaran de “futuros”, en plural, y no de “el futuro”. ¿Por qué?
Porque puedes diseñar muchos futuros. No existe un único futuro hacia el que vamos, sino que puedes diseñar muchas posibilidades. En el estudio de futuros justamente se habla de ellos en plural.
No queremos cerrarnos solamente a un futuro, porque hay muchísimas posibilidades. Puedes diseñar muchos futuros y, a partir de eso, pensar en un futuro preferible.
Sobre todo cuando hablamos de diseño, porque, a diferencia del arte, el diseño tiene que cumplir una función: resuelve un problema.
¿Qué futuro te gustaría que estuviéramos diseñando hoy?
Varios. Me gustaría que estuviéramos diseñando un futuro más equitativo, más sostenible, donde tengamos mayor diversidad e inclusión. Que usemos todas estas herramientas del diseño para construir un futuro más seguro, más incluyente, más sostenible y más amable con el planeta.
¿Qué sucede cuando el diseño, en vez de darnos respuestas, también nos da preguntas?
Creo que siempre es bueno que, a través del diseño, nos cuestionemos muchas cosas y vayamos poco a poco resolviéndolas. No creo que algo se resuelva de una sola vez. No es como que te hagas una pregunta, la resuelvas y ya esté solucionado, sino que sigue evolucionando.
Para ti, ¿qué es el diseño?
Para mí es una herramienta de cambio. A través del diseño puedes cambiar nuestra realidad o diseñar el futuro al que te gustaría llegar.

¿Qué te gustaría lograr con Abierto de Diseño?
En esta décima edición creo que ya está consolidado, pero me gustaría que siga siendo ese espacio donde los diseñadores lo sientan suyo; donde se atrevan a discutir, cuestionar, preguntarse y exhibir esas preguntas y esas ideas que los mueven.
¿Qué es lo que más te sorprende de voltear a ver estos diez años y regresar al presente?
Me sorprende haber llegado a la décima edición. Tener diez ediciones me parece muchísimo.
También me sorprende la participación internacional tan orgánica. En esta edición, específicamente, tenemos por primera vez un país invitado: Costa Rica. Me encanta que sea un país latinoamericano, tan enfocado en la sostenibilidad y el diseño circular. Me encanta que en esta décima edición se logre por primera vez.
Siempre hemos tenido invitados internacionales, pero esta vez tenemos un país invitado y, además, estamos colaborando con la Embajada de Suiza. Vamos a tener invitados de Marruecos, India, Brasil y Chile.
También tenemos universidades y una parte que es muy importante para nosotros: el Laboratorio Académico. Este año, por primera vez, funciona como un laboratorio en el que las universidades generaron proyectos específicos para presentar. Tenemos la participación de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y de Parsons, que incluso vinieron por su cuenta a inscribirse a Abierto. Me parece increíble.
Sí me siento orgullosa.
Diez años no es poco. ¿Qué significa para ti que cada vez más personas quieran formar parte del proyecto?
Es muy bonito. Que la gente empiece a buscarte y quiera estar aquí significa que estás haciendo algo que les interesa.
¿Qué te gustaría que la gente entendiera del diseño más allá de que resuelve problemas?
Eso es algo que desde el principio nos importó mucho. Cuando nos juntamos para crear Abierto, lo primero que dijimos fue que queríamos acercar el diseño a la sociedad.
¿Y qué significa eso? Que la gente entienda que cuando dices “diseño”, muchas veces piensa: “Uy, eso va a estar carísimo” o lo relaciona con algo un poco elitista.
Queremos que entiendan que todo lo que nos rodea está diseñado, bien o mal. Que el ciudadano de a pie entienda que todo está diseñado y cómo el diseño puede trabajar a nuestro favor. Hay que acercarnos a él para entenderlo y saber cómo puede beneficiarnos.
Y no tienes que ser diseñador o arquitecto para interesarte por lo que se presenta en Abierto. Por eso siempre ocupamos espacio público; para nosotros es importantísimo.
Le robamos una frase a Juan Villoro: la “apropiación afectiva del espacio público”. De una manera afectiva, montamos ciertas exhibiciones e intervenciones en el espacio público para que la gente se las encuentre y eso la haga cuestionarse un poco. Tal vez, de esa manera, logramos que después se acerque a un museo y vea una exposición.
Este año vamos a estar en la Ruta de la Amistad, esta serie de esculturas que están en el Periférico y que se hicieron para las Olimpiadas del 68. Vamos a hacer intervenciones con diseñadores en algunas de ellas. Son 23 esculturas y no vamos a intervenir todas, pero estaremos en tres o cuatro.
¿Qué es lo que más disfrutas de Abierto?
Conocer a nuevos diseñadores, conocer su trabajo, acercarme y conectar con ellos. Para mi el Abierto representa mi trabajo, que para mí es importantísimo. Es mi motor.
¿Qué legado te gustaría dejar con este proyecto?
Me encantaría que Abierto llegue a cumplir 50 ediciones. Que siga creciendo y que continúe siendo el espacio donde los diseñadores se sienten a gusto y, al mismo tiempo, sientan que es una plataforma que les sirve para potenciar su trabajo, darse a conocer y conocer a nuevos diseñadores.
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