Durante los últimos años, el matcha pasó de ser un ingrediente de nicho a convertirse en uno de los protagonistas de la cultura wellness, está presente en cafeterías, estudios de pilates, restaurantes, hoteles. Sin embargo, no todo el matcha es igual, el mercado se ha llenado de versiones azucaradas, mezclas saborizadas y productos donde el té termina siendo un ingrediente secundario, algunas marcas han comenzado a regresar al origen en búsqueda de la máxima calidad. El ejemplo perfecto de esto es Soul Matcha, una firma mexicana que ha construido su propuesta alrededor de acercar a México una experiencia inspirada en la tradición japonesa y en el respeto por el producto.
El proceso de Soul Matcha comienza en Uji, Japón, una región considerada por muchos como la cuna del mejor matcha del mundo. Es ahí donde se producen algunas de las variedades más apreciadas por su perfil aromático, su textura sedosa y el característico sabor umami que distingue a los grados más altos de este té verde molido.

La producción de matcha ceremonial sigue dependiendo de métodos que requieren tiempo, precisión y una atención obsesiva al detalle. Después de la cosecha, las hojas atraviesan distintos procesos de selección y secado antes de llegar a los tradicionales molinos de piedra que las transforman en un polvo extremadamente fino. La velocidad de producción sigue sorprendiendo incluso en una época dominada por la automatización. Un molino tradicional puede tardar horas en generar apenas unas decenas de gramos de matcha, una realidad que ayuda a explicar por qué las variedades de mayor calidad siguen siendo tan valoradas dentro y fuera de Japón.
Esa búsqueda por mantener estándares elevados también se refleja en la selección del producto. Soul Matcha trabaja con mezclas desarrolladas a partir de distintas cosechas y productores, una estrategia que permite conservar perfiles de sabor consistentes a lo largo del año y garantizar una experiencia uniforme para quienes consumen la marca. El resultado es un matcha que privilegia las características que los conocedores suelen buscar como las notas vegetales limpias, dulzor natural, ausencia de amargor excesivo y una marcada presencia de umami.

Esto se extiende después a todos sus productos, las bebidas se preparan sin azúcares añadidos y los ingredientes buscan conservar la mayor pureza posible. En cuanto a la gastronomía tienen opciones elaboradas con harina de almendra y alternativas libres de gluten, alineadas con una visión contemporánea del bienestar.
Dentro de esa misma exploración hacia la tradición japonesa Soul Matcha también ha traído al mercado mexicano el hojicha. Un té verde tostado que poco a poco ha comenzado a ganar terreno entre consumidores que buscan sabores más complejos y perfiles menos intensos en cafeína. Aunque durante años permaneció a la sombra del matcha, hoy empieza a ocupar un lugar cada vez más visible dentro de las cartas especializadas alrededor del mundo.
El crecimiento de Soul Matcha, quienes están próximos a abrir una nueva sucursal en Cancún y en la colonia Roma, va de la mano con los consumidores que han desarrollado un mayor conocimiento sobre el producto, buscan opciones que se apeguen al origen, la calidad, los métodos de producción y la trazabilidad de los ingredientes. Así Soul Matcha mira directamente hacia Japón para reinterpretar una tradición centenaria dentro del contexto mexicano contemporáneo.
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