Lo que comenzó con una bocina que dejó de funcionar en medio de una fiesta terminó convirtiéndose en el punto de partida de Magenta Producciones. A partir de un encuentro inesperado entre Bruno, Alberto y Aldo, hoy socios del proyecto, la idea fue tomando forma hasta convertirse en una productora audiovisual especializada en transformar espacios a través del audio y la iluminación.
En apenas unos años, Magenta ha pasado de realizar pequeños eventos a colaborar en producciones para marcas internacionales, eventos corporativos y bodas de gran formato. El objetivo va más allá de montar una producción: se trata de crear experiencias capaces de sorprender, conectar y hacer que las personas se detengan, aunque sea por un momento, a vivir el presente.

¿Qué te inspiró a crear Magenta?
Bruno: Magenta nació por una combinación de coincidencias y experiencias personales. Tengo dos socios, que son hermanos, y actualmente somos los tres quienes estamos al frente del proyecto.
Todo comenzó porque yo era, como digo, un DJ frustrado. Tocaba en fiestas, llevaba mi consola y también me encargaba de conectar el audio. Un día, durante un evento, una de las bocinas comenzó a fallar y yo, que en ese momento no tenía muchos conocimientos técnicos, no sabía cómo resolverlo.
Un amigo me pasó el contacto de alguien que podía ayudarme. Le llamé, le expliqué que estaba en medio de una fiesta y que una de mis bocinas prácticamente había dejado de sonar. Me dijo: “Estoy ahí en 15 minutos”.
Llegó, resolvió el problema, me consiguió otra bocina e incluso me ayudó con iluminación. Yo estaba convencido de que me iba a cobrar muchísimo, pero cuando le pregunté cuánto le debía, simplemente me dijo que le diera lo que quisiera. Me explicó que este era un mundo en el que todos podían ayudarse.
Hoy, esa persona es uno de mis socios.
A partir de ahí comenzamos a trabajar de una manera muy orgánica. Yo en ese momento tenía un trabajo de tiempo completo en una empresa financiera, algo completamente distinto a lo que hago ahora. Ellos tenían el conocimiento técnico y el equipo, mientras que yo podía ayudar desde una parte más comercial.
Les propuse comenzar a vender algunos eventos y que ellos se encargaran de la producción y ejecución. Poco a poco empezamos a hacer más proyectos y, después de aproximadamente un año y medio trabajando juntos, nos dimos cuenta de que había una buena dinámica entre nosotros.
Fue un poco como una relación: primero tienes que conocer a la otra persona y descubrir si pueden construir algo juntos. Cuando vimos que funcionábamos bien como socios, decidimos formalizar el proyecto, constituimos la empresa y así nació Magenta.
¿Qué hace Magenta?
Magenta es una empresa integral de producción audiovisual. Nos encargamos de todo lo relacionado con audio, iluminación, pantallas, DJs y música para distintos tipos de eventos.
Trabajamos en bodas, eventos sociales, corporativos, activaciones de marca y lanzamientos de producto. Básicamente, cualquier evento que necesite una producción audiovisual integral.
Mis socios, Alberto y Aldo, ya tenían mucho conocimiento técnico y experiencia con el equipo. A ellos les faltaba un poco esa parte comercial y ahí fue donde entré yo.
Lo interesante es que, en apenas tres años desde que constituimos la empresa, hemos crecido muchísimo. Hemos tenido la oportunidad de trabajar con marcas como Hugo Boss, Chanel, Sephora, Samsung y Porsche, además de distintas marcas internacionales de belleza.
También hemos encontrado un espacio importante dentro del mundo de las bodas, que es un mercado muy competitivo. En poco tiempo hemos logrado que la industria empiece a reconocer a Magenta, y creo que eso ha sido resultado del esfuerzo y de la pasión que los tres tenemos por la producción.
¿Qué retos han enfrentado durante estos tres años?
La realidad es que todos los días estamos resolviendo algo. Con el tiempo entendimos que esa es, en gran parte, la esencia de emprender: tu trabajo muchas veces consiste en resolver problemas mientras sigues creciendo y mejorando la forma en la que haces las cosas.
Hemos vivido situaciones de todo tipo. Desde que se apague una planta de luz en medio de un evento, incluso durante el baile de los novios, hasta enfrentar retos financieros.
Este es un negocio que requiere una inversión constante en equipo. Mientras más equipo propio tienes, mejores pueden ser tus utilidades y menos dependes de proveedores externos. Por eso, uno de nuestros principales retos ha sido crecer mientras seguimos adquiriendo desde cables y luminarias hasta pantallas y sistemas de audio.
El objetivo ha sido fortalecer a Magenta también a través de sus propios activos y construir una empresa cada vez más sólida.
Pero los tres estamos convencidos de que los obstáculos forman parte del camino. Se presentan uno tras otro y aprendes a resolverlos. Con el tiempo, incluso te acostumbras a vivir con esa dinámica.
¿Qué sienten al ver que Magenta pasó de ser un proyecto de tres personas a contar con un equipo mucho más grande?
Nos hace muy felices y, al mismo tiempo, a veces cuesta trabajo creerlo.
Magenta es como nuestro pequeño bebé. Sabemos que tenemos que alimentarlo, cuidarlo y hacerlo crecer constantemente. Hay momentos en los que nos detenemos y pensamos en todo lo que hemos logrado en apenas unos años y realmente nos sorprende.
Pero también entendemos por qué hemos llegado hasta aquí. Los tres le hemos dedicado muchísimo esfuerzo al proyecto y estamos completamente comprometidos con hacerlo crecer.
A veces cuesta trabajo dimensionarlo, pero cuando miramos hacia atrás entendemos que todo ha sido consecuencia de mucho trabajo, constancia y ganas de construir algo importante.
¿Cómo describirías a Magenta?
Yo describiría a Magenta como una empresa que busca generar alto impacto.
Hay algo que nos gusta mucho de la producción audiovisual: tiene la capacidad de hacer que las personas estén realmente presentes.
Cuando estás en un espacio y algo visual te sorprende o una pieza musical logra conectar contigo, por un momento dejas de pensar en todo lo demás. No estás pensando en pendientes, en el trabajo o en lo que tienes que hacer mañana. Estás completamente concentrado en lo que estás viendo y escuchando.
Eso es algo que buscamos generar en nuestros eventos.
Trabajamos con lo visual y lo auditivo, dos sentidos que tienen la capacidad de transformar por completo una experiencia. Nos gusta intervenir los espacios y crear momentos que hagan que las personas se detengan, observen y digan: “Wow, qué increíble lo que estoy viviendo en este momento”.
Para mí, Magenta es una forma de traer a las personas al presente.

¿Qué tan importante es el audio y la iluminación dentro de un evento?
Para mí, son de las cosas más importantes.
Hay una cantidad impresionante de personas involucradas detrás de cualquier evento. A veces llegas a una boda o a un evento corporativo, ves todo montado y piensas: “Qué padre”, pero no imaginas todo el trabajo que hubo detrás: meses de planeación, personas trabajando durante la noche, logística, transporte, montaje y muchísimos detalles.
El audio y la iluminación ayudan a resaltar todo ese trabajo.
Puedes tener flores increíbles, una decoración espectacular o una estructura impresionante, pero si no tienes una buena iluminación, muchas de esas cosas simplemente no lucen de la misma manera.
Lo interesante es que el audio y la iluminación van de la mano con todos los demás elementos. No necesariamente son lo único que importa, pero tienen la capacidad de impulsar toda la experiencia y hacer que el evento brille.
Lo mismo sucede con el audio. No es igual entrar a un espacio en completo silencio que llegar y escuchar una selección musical que acompaña el ambiente o a un DJ creando una experiencia para las personas.
La música cambia por completo la atmósfera y la manera en la que vivimos un espacio”.
Han trabajado con marcas muy importantes. ¿Qué sintieron la primera vez que una de ellas confió en ustedes?
Fue una felicidad increíble.
Sobre todo porque competíamos con empresas que llevaban 15 o 20 años en el mercado. Al principio, conseguir que nos voltearan a ver no fue sencillo. Éramos una empresa nueva y muchas veces simplemente nos ignoraban.
Tuvimos que buscar distintas maneras de demostrar lo que podíamos hacer. Recuerdo que, en una ocasión, le dije a un cliente: “Te regalo el evento. No te voy a cobrar. Solo quiero que veas cómo trabajamos”.
El cliente aceptó y, a partir de ahí, pudo conocer nuestra forma de hacer las cosas.
Creo que una de las diferencias de Magenta es que no vemos la producción únicamente desde una perspectiva técnica. No se trata solo de colocar una lámpara en un lugar determinado.
Nos preguntamos qué queremos iluminar, qué representa la marca, qué atmósfera buscamos generar y qué tipo de colores o tonalidades pueden acompañar ese concepto.
Nos gusta proponer y pensar de manera creativa.
Poco a poco, una puerta comenzó a abrir otra y después otra más. Y llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que estábamos trabajando con algunas de las marcas más importantes del mundo.
Es una satisfacción enorme saber que confían en nosotros para producir sus eventos y formar parte de esos momentos.
¿Qué es lo que más disfrutas de todo lo que haces?
Creo que todo parte de algo muy personal: soy un DJ frustrado. Me encanta la música y siempre me han gustado las experiencias.
Me gusta la manera en la que la música, una imagen o una película pueden hacerte sentir algo. Son emociones que, de alguna manera, se quedan contigo.
Siempre me ha gustado salir, estar en una fiesta con amigos, escuchar una canción que me encanta y, de repente, encontrarme con una iluminación que transforma por completo ese momento. Hay experiencias que literalmente me ponen la piel de gallina.
En algún punto pensé: “Esto se puede hacer para muchas personas, en muchos lugares y para distintos clientes”.
Y ahí fue cuando todo empezó a tener sentido.
Creo que lo que más disfruto es precisamente eso: poder crear experiencias que hagan sentir algo.
¿Qué representa Magenta en tu vida?
Representa algo muy importante porque, desde que era niño, siempre quise tener una empresa propia.
Desde los seis o siete años les decía a mis papás que quería ser empresario y tener mi propio negocio. De alguna manera, Magenta representa cumplir una meta que tuve desde muy pequeño.
Pero lo más importante es que no solo logré tener una empresa, sino que además encontré un proyecto que está relacionado con algo que realmente me gusta.
Podría haber cumplido ese sueño con cualquier negocio, pero quizá no lo habría disfrutado. Podría haber terminado, por ejemplo, con una empresa de seguros y probablemente habría sido muy diferente para mí.
En Magenta encontré las dos cosas: la oportunidad de construir una empresa y, al mismo tiempo, dedicarme a algo en lo que creo, que me apasiona y que disfruto.
Eso es lo que hace que este proyecto represente tanto para mí.
Creo que Magenta ha crecido porque nos hemos atrevido a hacer las cosas de una manera diferente a como tradicionalmente se hacían.
Al final, nuestro objetivo es crear experiencias que permanezcan en la memoria de las personas y que, aunque sea por un momento, las hagan volver al presente”.
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