Para construir a Daniela, Minnie West empezó haciendo algo que nunca imaginó: stalkear a los periodistas que la entrevistaban.“Empecé a fijarme en cómo preguntaban, cómo escuchaban, cómo una pregunta aparentemente sencilla muchas veces tenía otras tres detrás”. Así comenzó a entender a su personaje en Tierra de Amor y Coraje, una periodista que vive buscando qué hay detrás de cada historia. “Daniela no sabe soltar un hueso. Si siente que hay algo detrás, va a escarbar hasta encontrarlo. Y ahí dije: ‘Ah, perfecto. Es Aries’”.
Lo que más llamó su atención desde el principio fue la personalidad de Daniela. “No pide permiso para ocupar espacio. Es valiente, necia, curiosa, dice lo que piensa y no le da miedo incomodar”. Pero lo interesante para Minnie estaba en sus contradicciones: puede arriesgarse por una nota y, al mismo tiempo, estar completamente perdida en su vida personal. “Uno puede ser muy cabrón para unas cosas y un completo idiota para otras”.
Esa parte sentimental fue también la que más le costó comprender. “Al principio la juzgué. Pensaba: ‘Daniela, amiga, tantita dignidad…’”. Hasta que entendió que como actriz tenía que dejar de corregir al personaje. “No puedes interpretar a alguien mientras lo estás juzgando”. Y lo resume con una frase todavía mejor: “Todos hemos sido un poquito migajeros alguna vez, nada más que es facilísimo detectarlo cuando la migajera es otra”.
El rodaje también significó trabajar a otro ritmo: exteriores, traslados y locaciones en Arizona. “Te obliga a estar muy presente porque no hay demasiado espacio para sobrepensar”. Aunque su mayor distracción fueron Thelma y Louise, dos cabras de una de las locaciones. “Pasé todo el rodaje planeando cómo llevármelas a México sin que producción se diera cuenta”.
Al final, Minnie se queda con algo de Daniela: “Esa curiosidad medio necia. No conformarte con la primera respuesta, hacer otra pregunta, escarbar un poquito más”. “Creo que aplica al periodismo, a actuar y, francamente, a la vida”.
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