Con la segunda temporada de Las Azules, Luis Curiel se incorpora a una historia que no solo habla de un momento clave de México, sino que también conecta con su propia historia familiar. Nos cuenta sobre el reto de llegar a una serie ya consolidada, el movimiento estudiantil del 68 y un personaje que busca darle voz a quienes durante mucho tiempo fueron contados desde otra perspectiva.
Entrar a una segunda temporada siempre implica un reto, pero para Luis Curiel lo más importante no fue integrarse a un elenco que ya tenía una dinámica construida. El verdadero desafío estuvo en entender la época que atravesaba su personaje. “Lo más complicado fue entender el tono de la serie y ese momento histórico.”
Su personaje vive de cerca el movimiento estudiantil de 1968 y el Halconazo de 1971, un periodo que Luis ya había explorado en otros proyectos, pero que esta vez adquirió un significado distinto gracias al trabajo con Fernando Rovzar. “Desde antes de empezar los ensayos me mandó La noche de Tlatelolco. Cuando tienes un director que busca que todos entren en sintonía, es muy fácil permitirse jugar.”
Lo que terminó de convencerlo fue la manera en que la serie aborda esa etapa de la historia. “Lo que más me atrapó fue la reivindicación de los estudiantes.” Para él, volver a contar el 68 significa recuperar la voz de quienes protagonizaron el movimiento. “Se satanizó mucho ese momento. Recuperar el espíritu de esos jóvenes que querían transformar el país es algo que vale la pena revisitar una y otra vez.” La historia también toca una fibra personal. “Mi papá vivió el 68 de primera mano.”
Uno de los recuerdos más especiales del rodaje nació de una escena que ni siquiera estaba escrita. Junto a Damayanti Quintanar improvisó durante veinte minutos frente a la cámara. “Fernando simplemente dijo: ‘Acción’. Fue un momento mágico.”
Después de varios proyectos de acción, Las Azules también representó un cambio de ritmo. “Todo tiene otra cadencia: el lenguaje, la estética, la energía.”
A eso se sumó la complicidad que encontró con el elenco. “Entre nosotros sentíamos que estábamos haciendo nuestra propia serie.” Para Luis, esa conexión terminó siendo uno de los grandes regalos del proyecto.
Y aunque reconoce que la serie entretiene, cree que su mayor valor está en otro lugar. “Reivindica el papel de los estudiantes y visibiliza a las primeras mujeres policías que lucharon por abrirse paso cuando nadie creía en ellas.”
Fotos: Cortesía
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