Entre risas, accidentes inesperados y personajes que evolucionan de formas impredecibles, el elenco de Los encantos del sinvergüenza vivió un rodaje tan intenso como la historia que cuenta la serie. Hablamos con Manolo Cardona, Carolina Miranda y Erik Elías sobre lo que realmente pasó detrás del set y lo que hace única a esta producción.
Desde el primer momento, hubo algo que marcó la experiencia de todos: el ambiente en el set.
“Sin duda alguna, las risas. Lo que más me acuerdo fue lo mucho que nos reímos”, comparte Erik Elías.
Manolo Cardona coincide: “Fue un proyecto que gozamos muchísimo, todo el día en el set estábamos carcajeándonos”.
Esa energía contrasta con la complejidad de la historia, pero también explica la química que se percibe en pantalla.
No todo fue perfecto y ahí es donde nacen las mejores anécdotas. Carolina Miranda recuerda un momento que quedó grabado más allá de la escena: “Hicimos un one take en el metate, cuando se presenta el personaje de Francisco y Alma. Era una sola toma, con fuegos artificiales y un toro encendido. Nos bajamos de la moto y yo me caí… rodé y me volví a levantar para seguir la escena”. El resultado fue tan real como el momento: “Desde entonces tengo una cicatriz en el pie”, añade.
Más allá del rodaje, los personajes también representaron retos inesperados. La serie juega constantemente con el tiempo, lo que exigió un cambio constante en la interpretación.
“Es una serie que transita por muchos géneros: comedia, comedia negra, thriller, suspenso, romance, melodrama… todo el tiempo te va dando sorpresas”, explica Cardona, dejando claro que el giro de su personaje es algo que el público tendrá que descubrir por sí mismo.
Para Erik Elías, el proceso fue más interno: “Mi personaje se va desfigurando. Empieza de una manera y termina de otra. Además, estamos entre 18 años adelante y 18 años atrás, entonces era ir y regresar, viendo cómo iba perdiendo la vergüenza para hacer ciertas cosas”.
Carolina Miranda también enfrentó ese salto emocional: “El brinco en el tiempo fue lo más inesperado, sobre todo para Alma, que se vuelve mamá. Tenía que construir esa madurez mientras iba y venía entre etapas”.
Pero si algo queda claro es que no todo lo que hacen sus personajes lo llevarían a la vida real.
Manolo lo resume con claridad: “Francisco cree mucho más en la poligamia que en la monogamia. Ahí tenemos una gran diferencia. También su energía es mucho más intensa que la mía”.
Erik, por su parte, señala: “Las reacciones desmedidas. Yo soy un poco más consciente”.
Y Carolina no duda: “El hecho de esperar tanto tiempo por alguien… yo no me esperaría nada”.
Entonces, ¿qué puede esperar la audiencia?
“Lo que más va a sorprender es esta mezcla de géneros y lo fresca que se siente la historia”, dice Cardona. “Es una serie visualmente espectacular, con personajes increíbles, y creo que mucha gente se va a sentir identificada”.
Finalmente, la serie también abre una conversación interesante sobre el amor y sus contradicciones. Erik lo pone sobre la mesa: “Defender a un sinvergüenza puede parecer algo negativo, pero también está ese lado de decir: ‘Órale, que vivan ese amor’. Ese conflicto como espectador es lo interesante”.
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