Día Internacional de la Mujer, una fecha que siempre llega cargada de emociones encontradas. Porque aunque nos guste pensar que el progreso es lineal, la realidad es más compleja. Durante siglos, las mujeres hemos vivido dentro de estructuras que limitan nuestra autonomía: en lo social, en lo político y, muchas veces, en lo económico. Algunas formas de violencia son visibles. Otras no tanto. Y son justamente esas, las silenciosas, las que suelen permanecer más tiempo normalizadas.
Es ahí donde entra la nueva campaña de Pomellato for Women, la iniciativa anual de la maison italiana que, en su novena edición, decide poner el foco en una de las formas más invisibles de violencia de género: la violencia económica. Lanzada el 8 de marzo desde Milán, la campaña busca abrir conversación sobre un tipo de abuso que rara vez deja huellas físicas, pero que puede despojar a las mujeres de algo mucho más importante: su libertad.
“La violencia económica es invisible, pero su impacto es devastador”, comenta Sabina Belli, CEO de Pomellato.
Cuando una mujer pierde su libertad económica, pierde también el poder de tomar decisiones. Y sin esa independencia, cualquier otra forma de violencia se vuelve más difícil de abandonar.
Las cadenas invisibles
La violencia económica se manifiesta a través de patrones que restringen la capacidad de una mujer para acceder o gestionar recursos financieros. Puede comenzar de forma gradual, a veces disfrazada de cuidado, protección o apoyo, pero con el tiempo puede convertirse en una estructura que limita su autonomía.
Basándose en una investigación realizada por SDA Bocconi School of Management, la campaña identifica tres dinámicas recurrentes: la restricción, cuando el acceso al dinero o las decisiones financieras se controla; el sabotaje, cuando se obstaculizan oportunidades laborales o educativas; y la explotación, cuando los recursos o el trabajo de una mujer se utilizan para reforzar un desequilibrio de poder. Estas dinámicas suelen convertirse en sistemas que perpetúan la dependencia.
Romper el silencio
El corazón de la campaña es un video: “The Price of Freedom”, que funciona como un manifiesto colectivo. Su mensaje es sencillo, pero fuerte: cada vez que hablamos de estas dinámicas, debilitamos el silencio que las sostiene.
A lo largo del film, distintas voces desmontan, línea por línea, las formas en que el control económico puede normalizarse. La actriz Benedetta Porcaroli señala cómo este tipo de violencia “se construye lentamente”, mientras la modelo y activista Amelia Gray recuerda que muchas veces “al principio parece cuidado”. La actriz italiana Isabella Ferrari lo resume con claridad: demasiadas veces, todo comienza con el dinero.
En el centro de la campaña está Jane Fonda, actriz ganadora del Oscar y embajadora histórica de Pomellato for Women, quien lanza una de las frases más contundentes del proyecto: la violencia económica “no deja moretones, pero deja a las mujeres sin opciones”.



El video reúne a figuras provenientes de distintos ámbitos, reflejando que el cambio necesita ser colectivo. Actrices como Kerry Washington y Michelle Monaghan prestan su voz a la conversación sobre representación y autonomía. La emprendedora Sara Nuru habla de acceso y oportunidades como base del empoderamiento real, mientras que la líder tecnológica francesa Angélique Gérard conecta la independencia económica con la capacidad de liderazgo.



También participan aliados masculinos como el actor y director español Paco León y el atleta Andy Díaz Hernández, quienes subrayan que la igualdad no es una pérdida de espacio, sino una expansión colectiva.
Más que una campaña, Pomellato plantea una conversación y reflexión. Reconocer la violencia económica, nombrar la restricción, el sabotaje y la explotación, es el primer paso para desmontarla. Porque la independencia financiera no se trata únicamente de dinero. Se trata de dignidad. De elección.
En línea con ese compromiso, Pomellato continúa apoyando a CADMI, el primer centro antiviolencia para mujeres en Milán, y a FreeFrom, organización con sede en Los Ángeles que trabaja para garantizar seguridad financiera a largo plazo para supervivientes de violencia doméstica.
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