Detrás de cada concierto, conferencia o evento memorable existe un trabajo que pocas veces se ve: el de quienes convierten un espacio vacío en una experiencia capaz de emocionar y conectar con las personas. Marco, Alejandro y André transformaron esa pasión por el audio, la iluminación y la producción en VSIC, una empresa que hoy colabora con marcas internacionales y participa en eventos de gran formato, demostrando que una buena producción puede marcar la diferencia entre un evento y una experiencia inolvidable.
¿Cómo nació la idea de crear VSIC?
Marco: Todo comenzó después de un proyecto anterior en el que trabajaba. Ahí desarrollábamos propuestas enfocadas en iluminación, tecnología e incluso inteligencia artificial para crear experiencias inmersivas. Llegamos a montar iluminación para grabaciones en la Arena México y buscábamos recrear las atmósferas de festivales internacionales.
Cuando ese proyecto terminó, vi la oportunidad de emprender por mi cuenta. Empecé apoyando montajes y poco a poco fui comprando equipo de audio para rentarlo. Alejandro fue el primero en unirse como socio y, más adelante, André. Comenzamos prácticamente desde cero, reinvirtiendo todo para hacer crecer el proyecto.
¿Qué significa el nombre VSIC?
Son las siglas de lo que representa nuestra filosofía. La V es de Visual, la S de Sound (sistemas de audio), la I de Immersive y la C de Calidad.
Aunque hoy nuestro trabajo está enfocado en la renta de equipo, siempre buscamos que cada montaje tenga una identidad visual atractiva. Queremos que cualquier evento, desde una boda hasta una conferencia, se convierta en una experiencia inmersiva y diferente.
¿Cómo ha evolucionado la empresa desde sus inicios?
Al principio hacíamos muchos eventos de música electrónica, sobre todo fiestas underground en bodegas o espacios alternativos para cientos de personas. Con el tiempo ese tipo de eventos se volvió más complicado por cuestiones de regulación y evolucionamos hacia el sector corporativo.
Hoy trabajamos mucho más con empresas, donde existe una planeación muy estructurada, horarios definidos y equipos especializados. Es una forma distinta de trabajar, pero también nos ha permitido crecer de manera más sólida.
¿Cuáles fueron los principales retos al comenzar?
Sin duda, el capital para invertir en equipo. Los contactos ya existían porque siempre estuve involucrado en la música como productor y DJ, así que la gente comenzó a buscarme para rentar equipo.
Empezamos literalmente con dos bocinas y poco a poco fuimos comprando más equipo hasta tener la infraestructura necesaria para atender eventos de gran formato. Hoy trabajamos con clientes como Prada o Hilton, pero al principio dependíamos completamente de otros proveedores para poder sacar adelante los eventos.

¿Qué has aprendido como emprendedor durante este proceso?
He aprendido muchísimas cosas y sigo aprendiendo todos los días.
Al principio todo era muy informal porque trabajaba con personas cercanas, pero con el tiempo entendí la importancia de tener procesos claros, contratos y una estructura legal que proteja tanto a la empresa como a los clientes.
También aprendí que la experiencia del día a día enseña muchísimo más que cualquier curso. Yo no estudié audio; me fui formando con certificaciones, práctica y muchos eventos.
¿Esperabas que el proyecto creciera como lo ha hecho?
Sí creía que podía funcionar, pero no imaginaba que sucediera tan rápido.
Pensaba que trabajar con marcas tan importantes iba a tomar muchos más años. Hoy me siento muy orgulloso porque el crecimiento no ha sido solamente mío; ha sido un esfuerzo conjunto de socios, colaboradores y muchas personas que han confiado en nosotros.
¿Qué sentiste la primera vez que trabajaste con marcas importantes o artistas que admirabas?
Al principio era muy emocionante. Incluso me compraba ropa nueva para cada evento porque lo vivía como una ocasión especial.
Con el tiempo se vuelve parte de tu trabajo cotidiano y aprendes a verlo con más calma. Eso también te ayuda a mantener el enfoque, porque entiendes que todos los proyectos merecen la misma atención, sin importar el tamaño de la marca.
¿Qué tan importante es la producción dentro de un evento?
Es fundamental.
No se trata de hacer una producción enorme, sino de entender las necesidades del cliente, el espacio y el presupuesto para crear la mejor experiencia posible.
Cuando el sonido y la iluminación están bien resueltos, las personas disfrutan mucho más el evento y el mensaje realmente llega. Hoy vivimos en un mundo completamente visual, así que una buena producción deja de ser un complemento y se convierte en una herramienta esencial para comunicar y generar emociones.
¿Qué es lo que más disfrutan de su trabajo?
El poder llegar a un espacio completamente vacío y verlo transformarse.
Cuando instalas el audio, la iluminación y toda la producción, el lugar adquiere otra personalidad. Hay una parte artística muy importante en ese proceso que muchas veces el público no alcanza a ver.
También disfruto mucho la parte social. Esta industria funciona principalmente por recomendaciones, así que cada evento representa la oportunidad de conocer personas y generar nuevas relaciones.
¿Qué es lo que más te sorprende de todo lo que has logrado?
Más que trabajar con grandes marcas, me sorprende el impacto que tienen los eventos en las personas.
Muchas veces ayudamos a crear escenarios donde alguien conoce al amor de su vida, celebra un momento importante o vive una experiencia inolvidable. Nosotros estamos detrás de toda esa producción, aunque la mayoría nunca sepa quién la hizo.
Esa posibilidad de formar parte de los recuerdos de alguien es, para mí, lo más valioso”.
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