Cuando Jaimee Lupton lanzó MONDAY Haircare, el mercado no necesitaba otro shampoo. Al menos eso era lo que todos le decían. Ella veía algo diferentes miles de productos, pero pocas marcas capaces de provocar una conexión real. “Había muchísimas opciones, pero casi ninguna marca que de verdad emocionara a la gente. Eso fue lo que vi que faltaba.”


MONDAY nació para ocupar ese espacio y lo hizo rompiendo también con la manera tradicional de lanzar una marca de haircare. Mientras gran parte de la industria seguía pensando primero en el punto de venta, Lupton entendió el poder de construir una identidad que funcionara en redes.
“Creamos MONDAY pensando en que alguien quisiera verla en su feed antes incluso de encontrarla en una tienda.” El éxito de la marca también le dejó una lección que hoy define su manera de hacer negocios. “Aprendes a detectar lo que falta. No es una idea que aparece de la nada; es un instinto que vas desarrollando.”
Ese instinto terminó llevándola a DAISE. Esta vez, Lupton observó a una generación mucho más joven que ya estaba interesada en beauty, pero consumía productos y mensajes creados para adultos. “Había una generación entera entrando al mundo de beauty y casi nadie estaba creando realmente para ella. Una vez que lo vi, fue imposible ignorarlo.”
DAISE parte de una idea mucho menos complicada del self-care: experimentar, jugar y descubrir qué te gusta sin sentir que existe una forma correcta de hacerlo. “A esa edad, beauty debería ser divertido. Deberías poder probar, mezclar y descubrir quién eres sin tanta presión alrededor.”
Esa misma filosofía se refleja en la forma en la que Lupton entiende la comunidad. “No queremos hablarle a nuestra audiencia; queremos escucharla. Muchas de nuestras mejores ideas han salido directamente de ella.”
Y su ambición para DAISE es bastante simple: “Quiero que algún día recuerden DAISE como parte de crecer: una marca que estuvo ahí mientras descubrían quiénes querían ser.”
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