
Durante años, decir all-inclusive dibujaba una imagen bastante específica: brazalete de plástico, buffets interminables y un itinerario de vacaciones prácticamente decidido desde el check-in.
Pero algo está cambiando.
Frente a la Bahía de Banderas, entre cientos de palmares y el ritmo mucho más lento del Pacífico mexicano, The Westin Playa Vallarta, an All-Inclusive Resort propone una lectura distinta del formato. El antiguo The Westin Resort & Spa, Puerto Vallarta atravesó una transformación para reabrir en mayo de 2026 como el primer resort all-inclusive de Westin en México de la mano de Marriott.
Y después de visitarlo, queda claro que la noticia no está únicamente en que Westin haya entrado al terreno del todo incluido. Lo interesante está en cómo decidió hacerlo.
El lujo de no decidir
Durante mucho tiempo, relacionamos el lujo con la acumulación: más metros cuadrados, más servicio, más exclusividad, más cosas. Aquí aparece una idea ligeramente diferente. Poder despertar, bajar por un café, nadar, comer algo, pedir un cóctel, entrar al spa o simplemente desaparecer durante unas horas frente al mar sin estar tomando pequeñas decisiones constantemente.
Es el all-inclusive que dejó el exceso y busca más libertad.
La transformación alcanza las 281 habitaciones y suites, restaurantes, espacios de bienestar y áreas comunes. Hay suites con plunge pools privadas, habitaciones swim-up sólo para adultos y categorías pensadas alrededor del descanso.
Todo responde a los pilares que Westin lleva años construyendo alrededor de su hospitalidad, Sleep Well, Eat Well y Move Well, pero trasladados por primera vez a esta escala dentro de un resort todo incluido en México.
Entre el diseño y el Pacífico
Una de las decisiones más interesantes de la renovación está en la arquitectura.
Sordo Madaleno Arquitectos estuvo detrás del diseño arquitectónico, mientras que Uribe Krayer y Vida Design Studio participaron en la renovación de interiores. En lugar de competir con Puerto Vallarta, el proyecto intenta dejarlo entrar.
El lobby se articula alrededor de un espejo de agua que visualmente continúa hacia el Pacífico; aparecen cerámicas hechas a mano, fibras tejidas por artesanos mexicanos, maderas de roble, vegetación y piezas originales de la artista Berenice Hernández Castro.
El lujo no llega disfrazado de mármol brillante y superficie perfectas. Se siente tropical, abierto y ligeramente imperfecto.



Diez formas de no comer en un buffet
Si existe una cosa donde el concepto tradicional de all-inclusive necesitaba una actualización, era la comida.
Westin respondió fragmentando la experiencia en distintos conceptos gastronómicos y de mixología, en lugar de depender de uno o dos enormes restaurantes.
Gourmet Gallery, que acoge una nueva experiencia gastronómica del all-inclusive. Tanto, dedicado a cocina japonesa; Call Me Lalo, una taquería que toma referencia de la cultura callejera mexicana; Organic & Co, para café, smoothies y opciones más ligeras; Rosa Madalena, con opciones sin azúcar y veganas,Coastal Burges, una oda al espiritismo californiano, Palma, con sabores caribeños y latinoamericanos; Flora, donde la coctelería parte de ingredientes y referencias botánicas; y Vida, un restaurante bar dentro de la piscina.
Uno de los espacios más interesantes es Agave Studio, dedicado al mezcal y a entenderlo más allá del shot: catas guiadas, métodos tradicionales de destilación y maridaje forman parte de la experiencia. Además, un mezcal de Verde Amarás presentado en una botella hecha especialmente para el resort.
La intención es clara: si vas a quedarte dentro del hotel varios días, que nunca sientas que estás comiendo en el mismo hotel.




El nuevo ritmo del bienestar
Hay otra razón por la que Westin resulta interesante. Dejando atrás la idea de regresar de vacaciones necesitando vacaciones.
Aquí el bienestar no vive exclusivamente detrás de las puertas del spa. Hay yoga al amanecer, sound healing, meditación. kayak, paddleboard, Aqua Fit, Fitdance y recorridos en bicicleta. También está RunWESTIN, una ruta que sale de los límites de la propiedad y continúa por Marina Vallarta.
Para quienes prefieren recuperarse sin correr a ningún lado, Heavenly Spa incorpora hidroterapia, aromaterapia y distintos tratamientos, mientras que las dos piscinas renovadas dividen la experiencia entre zona familiar y otra solo para adultos.
El itinerario se extiende incluso a talleres de arte wixárika y alebrijes, experiencias alrededor del cantarito, cine al aire libre y noches de música.
Puerto Vallarta sin prisa
Hay resorts que intentan convertirse en destinos completamente aislados de aquello que los rodea. Este tiene la ventaja de no necesitarlo.
Está en Marina Vallarta, a pocos minutos del aeropuerto y suficientemente cerca de la ciudad para salir cuando el cuerpo lo pida. Esa posibilidad cambia bastante la experiencia: puedes pasar dos días sin abandonar la propiedad y al tercero terminar caminando por la Zona Romántica.
The Westin Playa Vallarta llega en un momento en el que la hospitalidad de lujo parece estar revisando sus propias reglas. Ya no basta con una habitación espectacular o una playa privada. El viajero quiere comer bien, dormir mejor. moverse cuando tengas ganas y, sobre todo, sentir que durante unos días alguien eliminó de su cabeza la logística de estar de vacaciones.


Deja un comentario