Mientras el Mundial sigue con fuerza, el artista mexicano SoiRoi decidió mirar hacia un lugar completamente distinto. Su nueva serie, No hay quien la infle, reúne 27 balones ponchados tallados a mano en piedra toba mexicana, realizados junto a los hermanos Bravo, maestros canteros de Escalerillas, San Luis Potosí.

Detrás de SoiRoi está Rodrigo González, un artista cuya práctica cruza pintura, escultura, mural y arquitectura. Su trabajo suele partir de materiales profundamente ligados al territorio, como la cantera y el barro, explorando la relación entre tradición artesanal y arte contemporáneo. En esta ocasión, el punto de partida es uno de los objetos más reconocibles del planeta: el balón de futbol. Pero aquí aparece inmóvil, desinflado y esculpido en piedra. La pieza que normalmente representa movimiento, celebración y velocidad se transforma en un símbolo de pausa. Cada balón deja de pertenecer al terreno de juego para abrir preguntas sobre aquello que una sociedad decide impulsar y aquello que permanece detenido.

Cada escultura está hecha con distintas vetas de cantera mexicana, haciendo que ningún balón sea igual a otro. El resultado también pone el foco en un oficio que forma parte de la identidad del país y que aquí comparte protagonismo con uno de los objetos más universales del deporte.
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