Entrevista por: Fernando Santacruz
Dueña de una presencia silenciosa pero imposible de ignorar, Natalia Plascencia ha construido una carrera marcada por personajes emocionalmente complejos, mujeres que habitan la contradicción, la vulnerabilidad y la incomodidad sin necesidad de artificios. Lejos de las rutas fáciles de la industria, su camino ha sido el de la paciencia, la intuición y la búsqueda constante de autenticidad. Hoy, en un momento decisivo de su trayectoria, la actriz reflexiona sobre el oficio, los desafíos de sostener una identidad artística propia y la necesidad de contar historias femeninas más honestas, profundas y humanas.
La Vida Es retrata una crisis femenina desde un lugar honesto, incómodo y profundamente humano. La serie explora relaciones poco convencionales, pérdidas y las expectativas rotas que muchas veces acompañan la adultez. A diferencia de personajes emocionalmente contenidos, como Gabriela en Entre padre e hijo, aquí la vulnerabilidad aparece mucho más expuesta, permitiendo ver a una mujer atravesada por sus contradicciones, emociones y procesos más íntimos.

¿Qué fue lo primero que reconociste de ti en Nora y qué tan difícil fue desprenderte de ella al terminar el rodaje?
El contacto que tiene Nora con la naturaleza, es una chica que creció en el Valle de Guadalupe B.C. y yo también siempre he estado ligada al campo por mi familia materna, también la espontaneidad y la libertad que tiene de explorar.
Durante el rodaje anhelé tener su vida, a pesar del caos tiene vínculos hermosos en su familia, amistades y pareja. El último día rompí en llanto al terminar de habitar todo su universo. Sigo en contacto con la mayoría y creo que será un vínculo de larga duración y espero para toda la vida con Lorena, Pali Garcia, Naian Gonzalez, Geraldine Zinat, María Castellá etc.
¿Sentiste que este proyecto te obligó a actuar desde un lugar distinto al que habías explorado antes?
Sí, con Nora al inicio me vi desprovista de planes o diseño de personaje, Nora requería sobre todo presencia y espontaneidad en cada momento, fue algo totalmente nuevo para mí.
¿Qué buscas hoy en un personaje que te haga decir sí inmediatamente?
Es algo visceral difícil de describir, pero desde los castings me doy cuenta si se enciende en mí la llama creativa o el interés. Me gusta que los personajes sean complejos, llenos de matices.
En un personaje como Nora, que vive tanto conflicto interno, ¿desde dónde construiste más: desde el cuerpo, la emoción o la palabra?
Justo ha sido el único personaje sobre el que no he tomado ninguna decisión previa, únicamente abrirme a la intuicionistas y dejarla brotar. Fue un experimento que creo se logra muy bien gracias al sustento de un buen guión, una dirección muy creativa y grandes compañeras y compañeros de cast.
¿Crees que el cine todavía incomoda cuando muestra mujeres cercanas a los 40 atravesando crisis reales, lejos de los estereotipos?
Creo que desde hace unos años existe una apertura en la mayoría de la gente y una necesidad de ver personajes femeninos sin clichés y cercanos a la realidad. Seguramente habrá gente que se incomode con algunos temas, sobre todo morales, pero creo que en general estamos ávidos de ver en pantalla reflejada nuestra realidad como mujeres (de forma universal y también específicamente en México) tal cual es, este creo que es un intento muy bien logrado.

Después de pasar por festivales como Venecia, Morelia y ahora presentar Oca en Guadalajara, ¿sientes que estás en un momento donde tu carrera se está definiendo desde un lugar más autoral y personal?
Me siento abierta a distintos formatos, antes mi sueño era hacer solo cine auroral, ahora que he probado el melodrama, o las series, me he divertido tanto que aunque ese sueño sigue presente en mí, se me han mostrado distintas posibilidades de ejercer el oficio desde todos los ángulos, ya no tengo resistencia a ejecutar personajes de todo tipo.
¿Sientes que, como actriz, te interesa más habitar las contradicciones que las certezas?
Definitivamente me interesan más los personajes que atraviesan encrucijadas internas complejas, aunque los personajes resueltos, en el fondo, creo que también tienen ese ingrediente, solo que portan una máscara de tener todo resuelto, eso también es sumamente interesante.
¿Ha habido algún momento en el que hayas tenido que defender el tipo de actriz que querías ser, incluso yendo a contracorriente?
Han sido muchos años de lucha para llegar aquí, al no ser de la Ciudad de México y haber llegado aquí sin conocer a nadie me tomó muchos años para darme a conocer, pero he sido poco consciente de esa lucha.
La defensa de quién soy como artista ha sido sobre todo conmigo misma, la paciencia indudablemente ha sido un ingrediente necesario y a pesar de las desilusiones que he pasado, ahora siento que voy con la corriente pero con una bandera muy clara que es mi propia autenticidad. Con 40 años siento que por fin llego al inicio de grandes cosas que están por venir en una industria que tiene mayor apertura para apostar por actrices como yo. Así que me siento profundamente agradecida con cada proyecto de que formo parte y de todas las personas que han apostado por mí.
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