Durante el Festival de Cannes 2026, la actriz y embajadora de L’Oréal Paris, Jane Fonda, nos habló sobre belleza, confianza y representación femenina dentro de una industria que sigue transformándose. A sus 88 años, no solo sigue redefiniendo lo que significa ser mujer en Hollywood, pero también continúa demostrando por qué sigue siendo una de las voces más relevantes dentro y fuera del cine.
Jane, quien este año celebra dos décadas trabajando con L’Oréal Paris, confesó que al inicio nunca entendió por qué la marca quería colaborar con ella. “Cuando empecé, no entendía por qué L’Oréal quería trabajar conmigo”, compartió entre risas. “No soy modelo”. Con el tiempo, la relación terminó convirtiéndose en una fuente importante de seguridad y confianza personal para la actriz.

Más allá de las campañas de belleza, nos contó que una de las partes más especiales de formar parte de la marca ha sido conocer mujeres de todo el mundo. Este año, inaugurar Cannes junto a la actriz Gong Li fue uno de los momentos más inspiradores para ella, especialmente al verla prepararse con tanta disciplina para el escenario. “Anoche sentí que todo el mundo era mi amigo”, dijo Fonda. “Podía simplemente ser yo misma”.
La conversación también giró alrededor de la edad, un tema sobre el que se ha convertido en una de las voces más importantes de Hollywood. Rechazando por completo la idea tradicional de que la vida alcanza su punto máximo a los 50 antes de entrar en decadencia, Fonda compartió una visión completamente distinta del envejecimiento: “Tu cuerpo puede debilitarse, pero tu espíritu y tu alma ascienden. Evolucionan”.
También reflexionó sobre cómo las mujeres mayores son vistas en distintas culturas, explicando que en muchas sociedades tradicionalmente son consideradas figuras de sabiduría, guía y estabilidad. Y para ella, esa manera de mirar a las mujeres poco a poco está regresando.
Cuando le preguntamos qué le habían dado los años, nos respondió sin dudar: confianza. La actriz se describió como una “late bloomer”, alguien que floreció más tarde en la vida, explicando que la seguridad en sí misma no llegó naturalmente, sino a través de años de terapia, lectura, escritura y crecimiento personal. “Está bien florecer tarde”, dijo con una sonrisa, “siempre y cuando no te pierdas el show de las flores”.
También nos habló sobre la importancia de la representación femenina en el cine y en las historias que vemos en pantalla. Según ella, las mujeres experimentan el mundo de manera distinta, y por eso sus perspectivas son esenciales dentro de la industria. Además, destacó iniciativas como el premio Lights on Women’s Worth de L’Oréal Paris, que busca impulsar a nuevas generaciones de directoras y creadoras.
Era inevitable no preguntarle sobre su próximo proyecto, The Correspondent, revelando que después de rechazar varios guiones que reducían a las mujeres mayores a estereotipos, finalmente encontró un personaje con el que realmente conectó. “Es sutil, complejo, profundo y universal”, explicó. “Siento que nací para interpretar a esta mujer”.
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