Con una arquitectura contemporánea enmarcada por las montañas de Nuevo León, una propuesta gastronómica de tres restaurantes y espacios diseñados para el descanso y los negocios, Presidente InterContinental regresa a Monterrey con una nueva propiedad en San Pedro Garza García.

Monterrey, con su carácter industrial, su escena empresarial y el paisaje imponente de sus montañas, suma una nueva dirección a su mapa de hospitalidad: Presidente InterContinental Monterrey, la propiedad que marca el regreso de la emblemática marca de lujo a la ciudad después de nueve años.
El hotel es el resultado de una inversión aproximada de 100 millones de dólares por parte de Grupo Presidente, en alianza con IHG Hotels & Resorts. El proyecto representa una nueva etapa para ambas compañías en el norte del país y apuesta por una idea de lujo en la que el diseño, la comodidad y las experiencias personalizadas conviven de manera natural.
Una arquitectura que dialoga con el paisaje
Diseñado por Francesc Rifé Studio Barcelona, el hotel propone una estética contemporánea que encuentra su fuerza en los materiales y la luz. La madera, la piedra y los detalles metálicos construyen una atmósfera sobria y serena, mientras que la fachada incorpora paneles de madera móviles que permiten que la iluminación natural transforme los espacios a lo largo del día.
Al fondo, el Cerro de la Silla se convierte en parte de la experiencia. La arquitectura no compite con el paisaje, sino que lo integra como uno de los elementos protagonistas.
Las 293 habitaciones, incluidas 25 suites, continúan esta misma narrativa. Los acabados en nogal sólido, el mármol Gris Rochelle italiano y el mobiliario importado de España aportan una sensación de sofisticación discreta. Los amplios ventanales permiten contemplar el dinamismo de San Pedro Garza García y las montañas de la Sierra Madre de Chipinque, incluso cuando la ciudad comienza a iluminarse al caer la noche.
Tres maneras de explorar su propuesta gastronómica
La experiencia del hotel también se construye alrededor de la mesa. Su oferta reúne tres conceptos gastronómicos con identidades propias, pensados para distintos momentos y formas de disfrutar la ciudad.
Lilōu toma inspiración de las grandes capitales gastronómicas internacionales, como Nueva York, Londres y París, con una propuesta de cocina internacional en un entorno sofisticado.
Epicentro, por su parte, pone el foco en la coctelería especializada en tequila y mezcal. Con un ambiente íntimo y creaciones originales, el bar combina una mirada contemporánea sobre estas bebidas con la calidez característica de la hospitalidad del norte de México.
Chapulín celebra la diversidad de la cocina mexicana a través de ingredientes locales y sabores de distintas regiones del país. Una barra de mariscos, un comal de barro y el trabajo de las brasas forman parte de una propuesta que busca llevar la riqueza de la gastronomía nacional al centro de la experiencia.


Una estancia que va más allá de la habitación
Para quienes buscan una pausa dentro de la ciudad, Ikal Spa ofrece masajes y tratamientos faciales enfocados en el bienestar. El hotel también cuenta con gimnasio abierto las 24 horas y Club Intercontinental, un espacio con servicios personalizados para huéspedes.
Su ubicación facilita, además, el acceso a los principales centros corporativos y comerciales de San Pedro Garza García, así como a espacios culturales y destinos naturales de Monterrey. A través del servicio de Concierge, los visitantes pueden descubrir lugares como Barrio Antiguo, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
La propiedad también integra más de 1,600 metros cuadrados destinados a reuniones y eventos, distribuidos en dos plantas y con capacidad para recibir hasta 1,500 personas. Sus cuatro salones incorporan luz natural, tecnología audiovisual e infraestructura para encuentros corporativos y celebraciones.
Con esta apertura, Grupo Presidente e IHG Hotels & Resorts amplían su presencia en uno de los destinos más dinámicos de México. Presidente InterContinental Monterrey propone una lectura contemporánea de la hospitalidad de lujo: una experiencia donde el diseño convive con el paisaje, la gastronomía se convierte en punto de encuentro y la ciudad permanece siempre al alcance.
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