Entre la música, el teatro y una nueva etapa marcada por la libertad, María León atraviesa uno de los momentos más plenos de su carrera. Con Era de Villana, la artista transforma sus experiencias en canciones, danza y una narrativa que habla de justicia, amor propio y valentía.

Encontrarse a una misma
Después de tantos proyectos, ¿cuándo sentiste que empezaste a descubrir realmente quién querías ser como artista?
Cuando empecé con mi carrera de solista, empecé a darme cuenta de lo que quería decir, de mi responsabilidad como mujer. Empecé a entender por qué me costó tanto trabajo irme de lugares en los que no fui feliz. A partir de ahí empecé a escribir de mi vida, de mis relaciones, de mi corazón y de mis anhelos. Creo que ahora, con Era de Villana, estoy mucho más plena, más certera que nunca. Todo comenzó en 2018, cuando saqué mi primer disco solista.
Cuando comenzaste esta nueva etapa en 2016. ¿Qué querías hacer diferente en esa etapa?
Primero, quería sentirme feliz. Quería sentir que había justicia en mi manera de trabajar, en lo que hacía y en lo que lograba. No sabía cómo, pero sabía que no quería estar ahí. Quería tener la oportunidad de explorar el teatro, el cine y otras artes que me llamaban mucho la atención, sin sentirme culpable. Me tardé un par de años en descubrir qué quería hacer, pero fue un camino precioso porque también me descubrí a mí como mujer, no solamente como artista.

El cuerpo como lenguaje
Tu presencia escénica siempre ha sido muy física. ¿Qué te ha enseñado tu cuerpo sobre tu manera de estar en un escenario?
Creo que desde muy chiquita encontré en mi cuerpo una manera de comunicar, paralela a la música, paralela a la actuación, y ahora forma una parte muy importante también de mis conciertos. Ahora con Era de Villana, la danza es parte de todo: tanto el house como el contemporáneo, los tacones y el jazz funk son partes muy importantes de este disco a nivel dancístico. Este elemento va a seguir siendo parte muy importante y ahora esencial.
El teatro como descubrimiento
Has pasado por musicales como Hoy no me puedo levantar, Chicago, Mentiras, Vaselina y Jesucristo Superestrella. ¿Qué te ha dejado el teatro?
Muchísimas tablas, porque el teatro es irrepetible, no hay manera de corregir. Me ha dado muchísima experiencia con el público sobre el escenario, muchísimos estilos de danza, horas de cantar y muchos estilos vocales. Pero, sobre todo, tablas. Dar más de 350 representaciones de algo te genera experiencia. Hay cosas que sólo se pueden lograr con la repetición y con la experiencia, y el teatro me ha dado eso.
En paralelo a la música, tu carrera como actriz y en teatro musical ha ido creciendo muchísimo. ¿Hubo algún proyecto en particular que te hiciera decir “esto también me apasiona”?
Creo que la primera vez que tuve la oportunidad con Alex Goh de hacer Hoy no me puedo levantar, y que él me dio también la oportunidad de protagonizarla después de hacer a Ana mucho tiempo, me confirmó y me dio una fe especial en que es algo que no solamente podía hacer con amor, sino que lo podía hacer bien y que me apasionaba muchísimo. Quería seguir explorándola y que me llevara a hacer otros personajes, como de pronto Roxy Hart, luego Lupita, luego María Magdalena y otra vez María. Quiero que la lista continúe de manera infinita hasta que la vida me permita hacerlo.
¿Hay algún personaje que te haya costado especialmente soltar o haya cambiado algo de la manera en la que te entiendes a ti misma?
Lupita, cien por ciento. El primer personaje de comedia que siento que me sacó un poquito de las protagonistas más parecidas que me había tocado hacer. Obviamente Roxy Hart también, pero creo que Lupita fue un reto porque nadie me habría casteado para ese papel, ese lo pedí yo. Querían que en Mentiras fuera Daniela o Yuri y yo pedí Lupita y la rogué. Me dijeron: “Bueno, no sabemos, haznos casting”. Hice casting y me dieron la oportunidad. Creo que ahí descubrí algo como actriz, como una posibilidad también dentro de la comedia, y me enamoré.

Una nueva era
Ahora estás en Siete Veces Adiós . ¿Qué significa para ti entrar a un proyecto en este momento de tu carrera y qué estás descubriendo a través de él?
Es el primer musical donde no canto, es el primer musical que se ha convertido para mí en una obra de texto con un planteamiento muy importante emocional para ella. Es una historia preciosa. Aparte soy fan de la obra, entonces la abordo con muchísimo respeto porque soy fan no sólo de la obra, sino de sus creadores. Fue un proceso amorosísimo de creación que adoré.
También estás preparando una etapa completamente nueva en la música, ¿cómo conviven esas dos Marías en este momento?
En la plenitud. Tanto Era de Villana como Siete veces Adiós me generan un sentido de plenitud de estar haciendo lo que quiero. Son esos proyectos que eliges, proyectos que no solamente los tomas porque se te presentan como una oportunidad, sino que decides hacerlos y eso es algo importantísimo para mí. Era de Villana tiene ahora el reto de que es mi regreso al pop, que está completamente empapado de danza, que está musicalmente defendiendo un discurso de justicia que llevo mucho tiempo contemplando y mucho tiempo dudando en sacar, pero ahora creo que tengo la valentía y la fuerza de poderlo hacer.

La mujer detrás de María León
Cada vez está más cercano tu concierto en el Metropólitan, ¿qué quieres que se sienta alguien que llegue a verte sin saber qué esperar del show?
Quiero que lo disfrute muchísimo, que se sienta poderosa, quiero que se sienta que es capaz de todo. Quiero que se sienta la villana de una historia mal contada en la que ella ya no permite más, en la que ella se da la oportunidad de ser, de hacerse justicia a sí misma, de ser empática con las versiones anteriores que no pudo manejar, que no pudo controlar. Que lo disfruten muchísimo, que sean canciones que hablen para ellas, que cuenten su historia, que les den voz y, sobre todo, que generemos una comunidad súper empática.
En esta nueva etapa vienen nuevos videoclips, una evolución de imagen y hasta un documental. ¿Qué había dentro de ti que te hizo sentir ese momento de cambiar y empezar una nueva era?
Creo que los cambios siempre vienen marcados también por un cambio físico, un cambio musical. Yo tengo la fortuna de tener la música para expresarme, que es mi lenguaje del amor. Me pareció importantísimo que se generara un personaje más allá del sargento, un personaje masculino, sino un personaje femenino como la villana, que planteara este reto de ser justa, de ser esta villana porque se le ha planteado así, porque dejó de permitir, porque dejó de dejarse manipular y empezó a ser auténtica, autónoma y valiente. Me encantó poderlo hacer a través de este personaje. Creo que es un personaje que vive en cada una de nosotras y la necesitamos a veces para salir adelante.
Cuando hablas de una nueva narrativa artística, ¿qué parte de María León estamos a punto de conocer que quizá todavía no hemos visto?
La María León que no se deja, que es libre, la antagonista, la villana, la culpable, la enemiga, la que se escribe canciones de amor propio. Es una María que igual se empezó a presentar con un “hola, me llamo María” y está dispuesta a reconocer el amor que me tengo después de cada cambio. Pues este es uno de esos cambios y sigue reconociendo el amor que se tiene y el valor que se tiene. Una María valiente, una María atrevida, una María sobre todo justa.
Todo detrás del escenario
También vamos a ver el proceso detrás de todo esto: los ensayos, las audiciones, la preparación física y vocal, los bailarines y todo lo que normalmente el público no alcanza a ver. ¿Qué parte de ese proceso te gustaría que la gente entendiera mejor?
Yo creo que me encantaría que la gente se diera cuenta de que nuestro trabajo es más común y corriente de lo que se imaginan. Ese glamour, esa idealización existe en la mente y qué padre que exista, pero todo es a base de mucho trabajo. Pasamos momentos divertidos, pero también pasamos momentos muy complicados, dolorosos y decepcionantes, y que al final uno se tiene que volver a levantar como todo el mundo. Me gusta que haya esta cercanía porque eso quiere decir que si yo puedo, cualquiera puede. Quiero que ese mensaje se entienda, que hay procesos para todo y que la capacidad está en el querer, no solamente en lo que uno nace. Uno nace con vida y es lo único que necesitamos para salir adelante.

Lo que sigue para María León
Has construido una carrera en la que parece que siempre hay algo nuevo que aprender o dominar. ¿Qué es lo que todavía te da curiosidad y te gustaría explorar próximamente?
Un chorro de cosas. Quiero seguir haciendo cine, quiero ser villana en una historia, en el teatro, en el cine, en la tele. Me encantaría de verdad representar a esta villana que estoy defendiendo dentro de la música, tal vez en alguna otra faceta.
¿Qué te gustaría que se llevara alguien después de vivir contigo esta nueva etapa, ya sea desde una butaca, escuchando tu música o viendo todo lo que hay detrás?
Me gustaría que replanteáramos el lenguaje de equidad. Me gustaría que sintieran que es importante hacerse justicia, que dejaran de permitir, que regresáramos a valorar quiénes somos, que replanteáramos en qué lugar estamos y si hemos cumplido ese sueño de niños que tuvimos. Y que si realmente somos felices en la vida, dejemos de hacer cosas por complacer y hagámoslas por nuestra plenitud de felicidad. Recordar que vida tenemos una y hay que aprovecharla y vivirla al máximo. Así nos toca ser las villanas de las historias.
Más que una nueva etapa, Era de Villana representa para María León una forma distinta de mirarse y reconocerse. Después de años de música, teatro y actuación, hoy elige desde un lugar más libre, consciente y seguro de quién es y de lo que quiere contar.
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