Hablamos con Ana Brenda Contreras sobre el regreso de Ella, sin filtros, un espacio que busca conocer a las personas más allá del personaje. En esta conversación, la actriz comparte lo que hay detrás de esta nueva temporada, sus invitados y el valor de hablar desde un lugar más genuino y personal.

Después de una primera temporada que nació desde un lugar muy personal, Ana Brenda Contreras regresa con Ella, sin filtros. El proyecto mantiene la intención de hablar de aquello que normalmente queda fuera de las entrevistas: las dudas, los procesos, las experiencias y las historias que existen detrás de las personas que vemos frente a las cámaras.
Ella, sin filtros parte de esa idea de conocer a las personas más allá de la imagen que tienen frente a las cámaras. ¿Qué significa para ti quitarte esos filtros y hablar desde un lugar mucho más personal?
Es un espacio donde invito a alguien a quien admiro, a quien tengo curiosidad por conocer, por lo que se dedica, por lo que piensa o por la imagen que da en ciertas cosas, y crear conversaciones. Creo que eso requiere de una valentía enorme. En la primera temporada, que partió desde un lugar muy personal, fue desde un lugar posparto. Tenía yo cuatro o cinco meses posparto y me senté a hablar de muchas cosas que creí en su momento necesarias. Pero al abrir la conversación me di cuenta de que a todo mundo le resonaba algo. No necesariamente tenía que ser mamá o tenía que estar posparto para verse reflejada en temas como la culpa, el cuidado, tanto físico como mental, el autosabotaje y muchas cosas. Entonces, me di cuenta de que abrir estas conversaciones también requiere valentía. No fue fácil.
¿Qué tipo de conversaciones buscas provocar con Ella, sin filtros?
Hay conversaciones que, como lo dije, unas son necesarias, otras son incómodas, puede ser. Pero también hay muchas que son divertidas. Ella, sin filtros es este espacio donde te vas a tomar el café con, ya sea, una amiga, un amigo, personas que admiras o personas con las que tienes curiosidad por saber cómo piensan. Hay temas que obviamente son de salud, que vienen desde un lugar también muy personal, de cosas que yo he compartido, que conozco, que padezco, pero que también invito a alguien que es experto, pero no desde un lugar clínico, sino desde su experiencia también como mujer.

También me parece súper valioso mencionar que, si eres hombre, este tipo de conversaciones también es importante a veces escucharlas y ser parte de ellas, porque todo mundo tiene, si no una pareja, una hermana, una hija, una amiga, y son conversaciones necesarias.
¿Qué crees que aporta escuchar a los invitados hablar de sus dudas, procesos o momentos vulnerables?
Cuestionarte las cosas. ¿Sabes? Los que vamos a terapia, te das cuenta de que a veces entiendes, aprendes o te conoces mucho más cuando estás hablando, ¿no? Y te empiezan a caer veintes.
Entonces, creo que esa catarsis, si se le puede llamar así, sucedió con muchos de nuestros invitados en Ella, sin filtros. De repente, a lo mejor estar platicando de algo que le pasó, le está pasando o creía que no estaba viviendo y, de repente, lo platicas y dicen: “Ay, fíjate que puede ser que me espejé en esto. Fíjate que me pasó algo parecido”. Y eso creo que es muy valioso: el aprender a cuestionarnos las cosas. Yo soy alguien que vivo en constante cuestionamiento de todo. Me encanta pensar que evoluciono, que no creo que siempre tengo la razón en todo, siempre tengo algo nuevo que aprender.
¿Hubo algún momento en el que una conversación tomara un camino que no esperabas?
Totalmente No quiero spoilear, pero tengo una invitada que es una profesional en un tema en específico. Y pues claramente por eso fue que la invité, ¿no? Para que nos diera su opinión profesional sobre algo. Y resultó que, al final de la conversación, terminó vulnerándose muchísimo y contándolo desde su experiencia como mujer. Entonces, el romper también esa barrera y el decir: “Okey, vengo y me siento en un espacio, pero tengo la valentía de entregarme ahí”, creo que es algo muy bonito.
Y no solamente pasó con ella, o sea, pasó también con personas a las que admiro, que son muy exitosas en una rama, pero que de repente hablamos de algo totalmente diferente a lo que normalmente dan en entrevistas o lo que contestan en entrevistas y se abrían sobre experiencias personales. Porque al final de cuentas todos somos seres humanos y creo que también Ella, sin filtros es de lo que se trata: ver qué hay más allá de las personas que vemos o que ponemos en ciertas casillas o en ciertos espacios en el mundo.

¿Qué significa realmente para ti no tener filtros?
Para mí, no tener filtros no necesariamente significa que no vas a cuidar lo que dices. Creo que todos tenemos una responsabilidad. Sobre todo lo digo a título personal, como figura pública, hay una gran responsabilidad. Pero no tener filtro creo que tiene que ver más, o al menos en esta parte de mi vida, en no preocuparme por lo que las personas piensen y en no tener que estar cuidándome constantemente para no incomodar con ciertos temas. No incomodar no es lo mismo que no herir susceptibilidades o no lastimar. Yo sí creo que hay filtros que son necesarios para cuidar a quienes te rodean.
Pero también creo que hay unos que son totalmente inútiles cuando se trata de ser genuinos y de hablar de cosas que se necesitan, que son importantes y que a veces hasta no necesariamente porque sean cosas demasiado intensas, sino también temas cotidianos que dices: “Nunca me había puesto a pensar en esto y no lo había valorado nunca”.
¿Qué cambia cuando una persona puede contar su propia historia con sus palabras?
Pues es importante, hoy más que nunca, tener una voz propia. Creo que, como bien lo decías, en un mundo que está tan editado, tan censurado y, ya sí, me voy más allá, ahorita para las mujeres, para nosotras, es una época donde más que nunca creo que tenemos que usar nuestra voz. Y usar estos espacios y ocupar estos espacios sin pena, sin temor y con todo el conocimiento de que lo merecemos.

Entonces, también, de repente invitar a alguien a quien admiras, que su rama es muy específica, invitarlo a hablar desde una perspectiva de temas humanos y de temas también cotidianos o temas divertidos, creo que también le hace sentir que su voz importa, que lo que tenga que decir tiene peso. Cuando vean Ella, sin filtros no van a ver esta semblanza o historia de vida o esta entrevista de tu actriz, productor, director o cantante favorito. Van a ver al ser humano y a las opiniones que tiene sobre cosas que tú hablarías en un café o en una comida con tus amigos, con tu familia.
¿Qué lugar ocupa la audiencia dentro de estas conversaciones?
Soy alguien que está muy en contacto con la audiencia. Me encanta leerlos. La verdad es que detrás de Ella, sin filtros hay un equipo que se ha conformado de familia, de gente que quiero, de gente que admiro, de gente que son mi espacio y nada de esto sería posible sin ellos. Pero sí somos una producción que leemos mucho a la comunidad. Entonces, cuando alguien ha escrito, que ha pasado en más de un episodio: “A mí también me pasa eso” o “Yo pensé que era la única o el único”, eso para mí es oro.

Porque yo creo que estos espacios están hechos para que conectemos como seres humanos en un mundo que nos tiene tan desconectados. Y saber que no estás solo, que no eres el único pasando por lo que estás pasando y que, para bien y para mal, tampoco eres tan importante: a todos nos pasa.
¿Qué te gustaría que cambiara en la manera en que vemos a las personas?
Todo el mundo está pasando por algo. Siempre he dicho que yo pienso que este mundo sería mucho mejor si todos trabajáramos la empatía, la empatía con inteligencia. Entonces, también mucho de eso habla el pódcast, que a muchos creo que nos pasa. Pero sí me muevo por el mundo pensando que todos estamos pasando por algo y todos tenemos una historia.
Entonces, al ver estos episodios con personas tan diferentes, que se dedican a cosas tan diferentes y que tienen personalidades muy marcadas cada quien, reafirmo eso, todo el mundo tiene una historia, todo el mundo tiene esa valía para contarla y todo mundo estamos pasando por algo, así que hay que ser empáticos.
¿Qué descubriste de ti misma haciendo este proyecto?
Pues que todavía tengo capacidad de asombro. Todavía tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y de seguirme incomodando. Y aunque llevo muchos años dedicándome a esto, que todavía puedo encontrar esos espacios donde siento que estoy volviendo a empezar. Y yo me dedico a esto para ese sentimiento, ¿no? Lo encuentro en el teatro, lo encuentro cuando empiezo un nuevo proyecto, las personas son nuevas, no las conozco. Eso me pasa. Entonces, descubrí que es algo que me apasiona, que me gusta y que quiero seguir explorando.

¿Cuál es la principal diferencia entre tú en un personaje y tú en este pódcast?
Que me siento mucho más cómoda en un personaje, obviamente, porque no estoy poniéndome ahí. Aquí te vulneras, te incomodas en el buen sentido, porque muchas de las cosas vienen desde un lugar muy personal. Entonces, me gusta también, porque creo que eso también te lleva al crecimiento personal y a evolucionar.
Entonces, también es un poco un ejercicio y un proyecto para mí como persona, el ponerme en esos espacios. Y también me atrevería a decir que ha sido para muchos de los invitados. O sea, sí ha habido muchos momentos increíbles donde yo digo: “Guau, que se abrió a contar esto, que se abrió a exponer este tema y ponerlo en la mesa para que lo platiquemos”. Entonces, creo que eso es algo muy interesante de hacer un proyecto como este.
Con nuevos invitados y conversaciones que buscan ir más allá de la trayectoria profesional, Ella, sin filtros continúa creciendo sin perder su esencia. Para Ana Brenda, el proyecto también se ha convertido en un espacio para seguir aprendiendo y cuestionándose.
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