Con una carrera que ha transitado entre el teatro, el cine y las plataformas de streaming, Ana Sofía Gatica vive una etapa de consolidación marcada por la búsqueda de historias que la reten tanto artística como personalmente. Tras participar en proyectos como Celda 211, Pecados Inconfesables y El renacer de Luna, la actriz asegura sentirse en un momento de mayor claridad, en el que la intuición y la creatividad guían cada uno de sus pasos. En esta conversación nos habla de los personajes que la han transformado, de su forma de entender la actuación y de por qué el éxito ya no se mide únicamente por los logros profesionales.

Para empezar, ¿Cómo describirías el momento que estás viviendo tanto personal como profesionalmente?
Creo que estoy en uno de los momentos más plenos de mi vida. Mis veinte fueron una etapa de exploración y ahora, al comenzar una nueva década, siento que tengo mucho más claro hacia dónde quiero llevar mi carrera y también mi vida personal.
Vienes de participar en proyectos muy distintos entre sí. ¿Qué sientes que ha cambiado en ti como actriz durante estos últimos años?
Hoy tengo una visión mucho más definida de las historias que quiero contar. Ya no pienso solo en actuar, también me interesa producir y participar en el proceso creativo desde otros lugares.
En Celda 211 conocimos una faceta muy intensa de tu trabajo. ¿Qué fue lo más desafiante de ese personaje?
Interpretar a una mujer embarazada fue un gran reto. Quise construir el personaje desde la fortaleza que implica crear vida, inspirándome incluso en el embarazo que estaba viviendo mi hermana en ese momento.
Después llegó Pecados Inconfesables, una serie que tuvo un impacto enorme. ¿Cómo viviste esa respuesta del público?
Fue una sorpresa muy emocionante. Me hizo ilusión comprobar que podía formar parte de proyectos tan diferentes y que el público conectara con personajes tan distintos entre sí.

Actualmente interpretas un doble papel en El renacer de Luna. ¿Qué tan complejo es construir dos personajes dentro de una misma historia?
Ha sido un desafío entender qué pertenece a cada personaje y cómo diferenciarlos. Afortunadamente, el trabajo conjunto con dirección, maquillaje, vestuario y mis compañeros hizo posible que ambas cobraran vida.
¿Hay algún personaje que sientas que te cambió como persona?
Sin duda, Jauría. Trabajar con una historia basada en un caso real de violencia sexual me hizo entender los límites entre la ficción y mi propia salud emocional.
Cuando lees un guion, ¿qué tiene que pasar para que digas inmediatamente “quiero hacer este proyecto”?
Normalmente ocurre cuando el personaje me da miedo. Si siento que me enfrenta a algo desconocido o me obliga a salir de mi zona de confort, sé que ahí hay un reto que merece la pena.

¿Qué tanto escuchas tu intuición al momento de elegir un papel y qué tanto influye la estrategia de carrera?
La intuición siempre está presente, aunque también hay decisiones que responden a una estrategia o a la curiosidad por explorar nuevos formatos. Intento encontrar un equilibrio entre ambas.
¿Qué parte de tu personalidad pocas personas conocen y que, sin embargo, influye mucho en tu trabajo?
Soy muy bromista y me encanta cuidar el ambiente en el set. Siempre llevo pan o postres porque creo que compartir la comida es una forma de crear comunidad.
Si no fueras actriz, ¿qué profesión crees que estarías ejerciendo?
Seguramente seguiría vinculada al arte. Me habría gustado dedicarme a la música, la danza o incluso estudiar Historia del Arte o Filosofía.
¿Qué lugar ocupa la moda dentro de tu vida? Tus editoriales muestran una imagen muy versátil, ¿la vives como una forma de expresión?
Totalmente. No me gusta encasillarme en un único estilo. Yo creo que no hay nada que pueda limitarme a mí, como mujer, como persona, como actriz, y entonces creo que tanto la moda como el maquillaje son herramientas súper poderosas para mí para seguir jugando.

¿Quiénes han sido las mujeres que más te han inspirado dentro y fuera de la actuación?
Pues creo que soy muy afortunada, estoy rodeada de mujeres muy poderosas y creo que he buscado generar lazos con mujeres que me inspiren y me hagan crecer, o sea, de verdad, obviamente mi mamá, mi hermana son mi referente máximo en la vida, como mujeres son excepcionales, de verdad, yo no podría ser quien soy sin ellas. Profesionalmente admiro profundamente a actrices como Diana Sedano, Karina Gidi o Ángeles Cruz, de quienes sigo aprendiendo. Son muchas las mujeres de las cuales he tenido la oportunidad de rodearme y aprender.
Mirando hacia atrás, ¿qué le dirías a la Ana Sofía que apenas estaba comenzando su carrera?
Que confíe en su intuición y que cuide siempre su salud física y emocional. La inmediatez no define el éxito; las carreras se construyen con tiempo.
¿Hay algún género o personaje que todavía sientas pendiente?
Me encantaría hacer terror, doblaje y seguir explorando el cine. Busco personajes que me provoquen vértigo y me obliguen a seguir creciendo.
¿Cómo defines el éxito en este momento de tu vida? ¿Ha cambiado esa definición con los años?
Muchísimo. Hoy el éxito tiene más que ver con compartir tiempo con mi familia, mis amigas o pasear con mi perra que con alcanzar una meta profesional. Esos momentos son los que realmente le dan sentido a todo.
¿Qué te emociona más de lo que viene en los próximos meses?
Sentir que cada vez tengo más voz para impulsar los proyectos que quiero contar. Estoy escribiendo y desarrollando ideas propias, además de esperar con ilusión el estreno de una película dirigida por Julián Hernández.
Si alguien leyera esta entrevista dentro de diez años, ¿qué te gustaría que descubriera sobre la Ana Sofía de hoy?
Que era una mujer profundamente curiosa, con ganas de seguir aprendiendo, creando y contando historias desde un lugar honesto, sin perder nunca la ilusión por el camino.
Imágenes: cedidas.
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