En algún punto del verano, seguro vas a terminar escuchando “Pacha Ibiza”, especialmente si ya estás en la icónica isla española. Da igual si empezaste la noche en una villa de ultra lujo, en un beach club eterno o en una cena a gusto. Ibiza tiene una capacidad rarísima de desordenar los planes. Y de llevarte exactamente al mismo lugar que todos los demás: las cerezas gigantes de Pacha Ibiza iluminando la entrada en la madrugada.

Más que un club
Lo interesante de Pacha es que nunca fue solo un club, creo que es parte del imaginario completo de la isla. El smokey eye corrido después de bailar horas, los taxis afuera hasta el amanecer, famosos entrando por una puerta, alguien pidiendo un drink y una terraza llena de gente de todas partes del mundo.
Desde los setenta, Pacha ayudó a construir esa versión de Ibiza que el resto del mundo sigue intentando copiar: hedonista, glam, caótica y un poco surreal. Por ahí han pasado personalidades como Grace Jones, Naomi Campbell, Leonardo DiCaprio, Gigi Hadid y se podría decir que prácticamente cualquier persona que haya tenido una etapa Ibiza en algún punto de su vida. Lo interesante es que el lugar nunca se siente demasiado exclusive.


Flower Power
También está Flower Power, que es probablemente una de las fiestas más conocidas de la Isla. Glitter, plataformas imposibles, ABBA mezclado con house y gente con looks que parecen inspirados en películas de los 70s.


El hotel frente al club
Y luego está Pacha Hotel justo enfrente, mantiene una estética entre disco retro y laid-back luxury mediterráneo. Si desayunas ahí en verano, seguramente vas a escuchar conversaciones sobre afters, boat parties y DJs.
Pacha Ibiza nunca intentó reinventarse para seguir siendo relevante. La isla cambió, las fiestas evolucionaron y media estética de Ibiza terminó siendo un trend en redes sociales, pero Pacha sigue funcionando exactamente igual que cuando abrió sus puertas en 1973.

Fotos: Cortesía
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