Siete Veces Adiós ha logrado conectar profundamente con el público porque habla de algo universal: el amor y todo lo que implica perderlo. Para quienes forman parte de la obra, la magia está en que cada persona encuentra algo distinto dependiendo del momento de vida en el que llega a verla. Y justamente ahí está la fuerza de la historia: en la posibilidad de reconocerse dentro de ella una y otra vez.
Para esta temporada, Zuria Vega y Nacho Tahhan regresan a Siete Veces Adiós para reencontrarse con una historia que, de una manera muy bonita y hasta chistosa, nos muestra todas las caras del amor y nos recuerda que no todo es perfecto.

¿Por qué creen que Siete Veces Adiós conecta de manera tan profunda con tantas personas?
Zuria: Yo creo que conecta porque el amor es un lenguaje universal. Todos hemos amado, nos han roto el corazón o hemos roto el corazón de alguien más. Pero además, la magia de Siete Veces Adiós está en que cada vez que vienes encuentras algo distinto. Dependiendo del momento de vida en el que estés, la obra te pega desde otro lugar. El viaje cambia cada vez, tanto para quienes la ven como para quienes estamos arriba del escenario. No hay forma de que no te atraviese.
Todos hemos roto el corazón o nos lo han roto”.
Para ustedes, ¿qué significa despedirse de una persona?
Nacho: Creo que hay algo muy particular en las despedidas: uno termina quedándose con lo esencial del otro. A veces incluso recordamos mejor a las personas cuando ya no las vemos tanto, porque el tiempo hace una especie de filtro. Los conflictos pierden fuerza y permanecen ciertas emociones, ciertos momentos, lo más importante.
Zuria: También depende muchísimo de cómo transitas esa despedida y desde dónde decides vivirla.
¿Qué han aprendido ustedes personalmente sobre soltar a través de esta historia?
Zuria: Esta obra te obliga a soltar desde el momento en el que te subes al escenario. Es una obra completamente colectiva; si alguien pretende hacerla solo, simplemente no funciona. Entonces tienes que dejar ir el control, el ego, las pretensiones y confiar en que todos están construyendo el mismo momento contigo.
Nacho: Hay algo muy poderoso en entregarte a lo que está pasando y permitir que la obra suceda sin querer controlar cada elemento.

¿Qué versión de ustedes dejó esta obra la primera vez y qué versión regresa ahora?
Nacho: Han pasado tres años y definitivamente somos personas distintas. Hemos vivido otras cosas, entendemos las relaciones y la vida desde otro lugar, y eso inevitablemente atraviesa la manera en la que contamos esta historia hoy.
Zuria: Quizá todavía no podemos poner en palabras exactamente qué cambió, pero sí sabemos que regresamos siendo versiones distintas de nosotros mismos.
¿Hay alguna escena que siga tocándolos igual que la primera vez?
Sí, totalmente. Hay textos y momentos que siguen rebasándonos igual que la primera vez. Justo eso descubrimos al regresar: hay escenas que continúan pasando por encima de ti emocionalmente. Y creo que cuando eso deja de ocurrir, probablemente es momento de dejar de hacer la obra. Siete Veces Adiós necesita que te atraviese cada función; si no pasa eso, el público también lo siente.
El amor no es una sola cosa”.
¿La obra cambió su manera de entender el amor?
Más que cambiar la manera de entender el amor, creo que nos hizo complejizarlo. Entender que el amor no es una sola cosa y que las despedidas también forman parte de él. Para algunos de nosotros, la obra transformó más bien la manera de entender lo que viene después de perder a alguien, cómo se vive una ausencia y cómo uno aprende a quedarse con lo esencial.

¿Qué fue lo primero que sintieron cuando supieron que regresarían?
Fue una mezcla de emoción y mucha voluntad de reencontrarnos. Porque regresar a una obra así también implica volver a abrir emociones y encontrarte con versiones distintas de ti mismo y de los demás. No es solamente retomar personajes; es volver a entrar a un universo emocional muy intenso.
¿Cómo se regresa emocionalmente a personajes que ya habían soltado?
Creo que no puedes regresar intentando repetir exactamente lo que hiciste antes. Tienes que volver desde el presente, desde quién eres hoy. Esta obra cambia contigo y tú cambias con ella. Por eso regresar implica abrirte nuevamente a descubrir qué te provoca ahora y permitir que el personaje también evolucione contigo.
¿Para ustedes qué significa Siete Veces Adiós?
Para nosotros significa comunidad, amistad y encuentro. Cuando pensamos en la obra pensamos en la música, en el elenco, en quienes estuvieron antes y en quienes están ahora. Siete Veces Adiós es mucho más que una obra; es un momento de vida que sigue acompañándonos incluso fuera del escenario.

El amor es una forma de buscar sentirnos vivos” – Siete Veces Adiós
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