Durante mucho tiempo, hacer música parecía un sueño lejano. Crecer en Monterrey sin referentes cercanos dentro de la industria hizo que imaginar una carrera artística se sintiera más como una fantasía que como una posibilidad real. Aun así, la inquietud siempre estuvo ahí.
Hoy, con nuevos lanzamientos y una identidad musical cada vez más fuerte, Carlos Zaur recuerda ese proceso como una mezcla entre miedo, intuición y necesidad creativa. Desde sus inicios en YouTube, que lo llevaron a encontrar su voz, hasta la importancia de crear música, desde la honestidad y el deseo de acompañar, hoy Carlos Zaur tiene muy claro cuál es su camino.

¿En qué momento supiste que querías dedicarte a la música?
Creo que lo supe desde muy niño, pero el momento en el que realmente dije “quiero hacer esto toda mi vida” fue mucho después, como a los 23 años. Me tomó más tiempo del que debería porque, creciendo en Monterrey, no veía ese camino como una posibilidad real. No tenía cerca a alguien que se dedicara a la música o que hubiera recorrido ese camino antes.
Incluso me daba pena decir que quería ser cantante, porque sentía que venían muchos prejuicios detrás de eso. No era algo que, desde donde yo venía o como crecí, pareciera posible. Pero llegó un momento en el que ya no podía ignorarlo más. Sentía que estaba creciendo y no estaba haciendo eso que sabía, desde siempre, que quería hacer. Entonces decidí aventarme, aunque todavía no supiera exactamente cómo.
¿Cómo nació la primera canción que compartiste?
La primera canción que saqué fue un cover. Abrí un canal de YouTube sin decirle absolutamente a nadie: ni a mis amigos, ni a mis papás, ni a mi familia. Grabé un karaoke súper casero, literal con la cámara de mi laptop, y subí un cover.
Todavía tenía muchísimo miedo. Pero después empecé a subir más covers y poco a poco fui perdiendo esa pena. Sabía que quería hacer música, aunque todavía no entendiera bien cuál era el camino para llegar ahí.
¿Cómo encontraste ese camino dentro de la industria?
Creo que una de las primeras personas importantes en ese proceso fue Marcela de la Garza, una autora de Monterrey que ha trabajado con muchísimos artistas, desde Alejandro Fernández hasta Gloria Trevi.
Ella me abrió muchísimas puertas y, sobre todo, tuvo mucha paciencia conmigo. Me enseñó cómo funciona la industria, cómo se hace una canción, cómo se lanza música y cómo empezar a construir una carrera. Gracias a los covers fui conociendo músicos, compositores y productores, y poco a poco fui encontrando mi lugar.
¿Tú escribes tus canciones? ¿Cómo es ese proceso creativo?
Sí. A veces el proceso es muy estructurado: llegar al estudio y decir “vamos a escribir una canción”. Pero otras veces nace de conversaciones, historias que me cuentan amigas o cosas que veo vivir a la gente cercana a mí.
Las canciones pueden venir de muchos lugares distintos. Pero ya cuando toca trabajarlas, sí implica sentarme, desarrollarlas y entrar completamente al proceso creativo.
¿Cómo has vivido entrar a una industria que ha cambiado tanto?
He tratado de aprovechar las herramientas que existen hoy. En su momento fue YouTube y ahora hay muchas otras plataformas que permiten acercarte a la gente de una manera mucho más directa.
Siento que antes abrirse camino probablemente era más complicado. Hoy existen más posibilidades para compartir lo que haces y conectar con personas desde cualquier lugar.
¿Qué buscas transmitir con tu música?
Quiero que la gente conecte y se sienta acompañada. A mí la música me ha acompañado en mis mejores y peores momentos. Muchas veces escuchar una canción era sentir que alguien más entendía exactamente lo que yo estaba viviendo.
Entonces, si yo puedo hacer eso por alguien más, me parece increíble. Poder acompañar a alguien a través de una canción, sin importar lo que esté atravesando.

¿Cómo vives el momento de crear?
Hay una parte muy libre dentro del proceso creativo. Creo que cuando mejor fluyen las cosas es cuando dejo de juzgarme. Cuando no estoy dudando de mí mismo ni cuestionando todo lo que hago.
Ahí es donde me siento más seguro y más libre para crear.
¿Qué canción tuya dirías que todos deberían escuchar primero?
Ahorita te diría que “Es Muy Cobarde”, porque es mi más reciente sencillo y siento que representa muy bien quién soy como artista.
Habla mucho del tipo de música que me gusta escuchar, del tipo de letras que me gusta escribir y también del tipo de producción que disfruto hacer. La trabajé con un productor increíble que todavía tiene esa manera muy orgánica de hacer música: grabar instrumentos reales, baterías, violines, trompetas… procesos que hoy en día muchas veces ya no se hacen.
Estoy muy orgulloso de esa canción y creo que es una buena forma de conocerme musicalmente.
¿Te ha pasado escuchar tu música en lugares inesperados?
Sí, hace unas semanas me pasó algo muy especial en Monterrey. Salía del gimnasio, prendí el radio y de repente escuché a los locutores hablando súper bonito sobre mí y sobre mi música. Después pusieron “Es Muy Cobarde”.
Fue un momento muy surreal. Recuerdo que mientras escribía esa canción imaginaba algo así, imaginaba escucharla sonar en la radio. Entonces vivirlo realmente fue muy emocionante.
¿Cuál es el sueño ahora?
Seguir haciendo música que le llegue a la gente. Seguir aprendiendo, creciendo, colaborando con artistas que admiro y llevando mis canciones cada vez más lejos.
¿Qué le dirías a ese niño que estaba a punto de subir su primer video a YouTube?
Le diría que lo haga. Que no tenga miedo. Que al final todo va a salir bien y que todo pasa exactamente como tiene que pasar. Hoy veo hacia atrás y entiendo que todo ese proceso era necesario para llegar aquí. Y la verdad, soy muy feliz con eso.
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