Hay quienes llegan a su vocación con dudas, y hay quienes, desde muy temprano, entienden que ese será su camino. Para Fran Franco, contar historias nunca fue una elección tardía, sino una intuición que lo ha acompañado desde la infancia.
Más que dirigir, su trabajo consiste en abrir espacios donde las historias se convierten en encuentros: entre personajes, entre ideas y, sobre todo, entre personas.

¿Soñabas con el momento en el que te encuentras actualmente?
Sí. Hoy puedo decir que, de alguna manera, siempre he estado en el lugar en el que quería estar. Poder elegir los proyectos en los que trabajo y decidir con quién compartir mi tiempo, que al final es gran parte de nuestra vida, es un privilegio enorme. Cuando haces algo que realmente te apasiona, como es mi caso, esa posibilidad de elección se vuelve muy valiosa. Me hace sentir, sin duda, en el lugar correcto.
¿Desde niño querías dedicarte a esto o hubo un momento clave en el que decidiste ser director?
Soy bastante “aburrido” en ese sentido, porque lo supe desde muy pequeño. Desde los siete años ya hacía pequeños shows; nunca tuve demasiadas dudas. No sabía exactamente a través de qué medio lo haría, pero siempre fui un lector voraz y empecé a hacer teatro desde muy chico.
En algún momento quise ser escritor, y de ahí vino después mi formación y mi acercamiento al cine y a los medios audiovisuales. Sin embargo, nunca he dejado el teatro, y la literatura sigue siendo una de mis grandes pasiones. Escribir me encanta, y dirigir me permite moverme entre distintos lenguajes: teatro, cine y televisión.
¿Qué representa el arte para ti?
El arte es una gran oportunidad de conectar con los demás. Es una forma de establecer una reflexión profunda sobre temas que me interesan y me atraviesan: la vida, la muerte, el amor, la existencia, los dilemas éticos. Es una manera de dialogar con otros a partir de preguntas que no siempre tienen una respuesta clara.
¿Cómo vives el arte más allá de lo que haces profesionalmente?
Lo vivo como algo esencial en mi vida cotidiana. No lo limito a un museo, una sala de cine o un libro. Para mí, el arte está en todas partes.
Intento encontrar belleza en lo que me rodea, en los espacios, en los sonidos, en los detalles. Mi mirada siempre está buscando eso. Más que vivir en un mundo idealizado, se trata de reconocer lo estético y lo significativo en lo cotidiano. El arte, para mí, es algo vivo y presente todo el tiempo.
¿Qué sientes al dirigir?
Dirigir implica una gran responsabilidad. Es como llevar un barco y ser el capitán que tiene que llevarlo a buen puerto. Pero al mismo tiempo, es un trabajo profundamente placentero.
Lo que más disfruto es la colaboración. Para mí, todos los que participan en un proyecto, actores, fotógrafos, equipo creativo, son artistas con los que dialogo. Soy una persona de equipo. Dirigir también es aprender de los demás, nutrirme de su talento y construir algo en conjunto.
Lo disfruto muchísimo, aunque también tiene momentos complejos. Es una mezcla constante entre exigencia y placer.

¿Qué disfrutas más: cine, televisión o teatro?
Cada uno tiene su propio lenguaje y su propio placer.
La televisión tiene una energía muy particular: es rápida, exige resolver constantemente, improvisar, pensar ágilmente. Tiene una adrenalina muy específica.
El teatro, en cambio, tiene un ritmo distinto. Es más pausado, más meticuloso. Los ensayos son profundamente disfrutables y el proceso es muy fino. Además, es un arte vivo que sigue transformándose función tras función.
El cine, para mí, reúne lo mejor de ambos mundos. Tiene tiempo de preparación, pero también una ejecución muy rica. Es probablemente el lenguaje que logra integrar todo.
A lo largo de tu carrera, ¿qué ha sido lo más valioso que has aprendido?
Disfrutar del talento y de la generosidad de las personas con las que he trabajado.
Si algo me ha dado este camino, es la oportunidad de compartir la vida con gente extraordinaria: compleja, talentosa, profundamente humana. Eso, sin duda, es lo que más valoro”.
¿Qué es lo que más te sorprende de lo que has logrado?
Siempre sorprende cuando algo que haces tiene una repercusión en los demás.
Uno trabaja pensando en lo que quiere contar, no en el impacto que tendrá. Pero cuando una obra logra tocar a alguien, emocionarlo, incomodarlo, hacerlo reflexionar, ahí ocurre algo muy especial. Es el momento en el que realmente logras comunicarte con otro.
Platícanos sobre DOC. ¿Qué fue lo que más disfrutaste del proyecto?
DOC es una serie que habla sobre las segundas oportunidades. Fue un proyecto que disfruté muchísimo; tiene un elenco extraordinario y unos guiones estupendos. Es una serie muy humana, cercana y, sobre todo, muy disfrutable.
¿Tienes un proyecto favorito en tu carrera?
Va cambiando todo el tiempo.
Depende del momento en el que estoy, de lo que estoy viviendo. A veces miro atrás y pienso que cierto proyecto es mi favorito, pero luego aparece uno nuevo que lo transforma todo. Es algo que está en constante movimiento.
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