Si ya conoces Puente Romano, sabes que no es un hotel cualquiera. Es un mundo propio. Pero hay una forma de vivirlo que va todavía más allá: sus villas privadas. Una colección de residencias que te dan la intimidad de una casa con todo el universo del resort a pocos pasos. Ubicadas en plena Milla de Oro, a pasos del Mediterráneo.
El tipo de escapada sin agenda fija
Jardines privados, piscinas climatizadas y arquitectura mediterránea. Son espacios donde los días se viven a otro ritmo: desayunos al sol, tardes entre jardines, cenas que se alargan bajo el cielo andaluz. Sin prisa y sin compartir la piscina con nadie.

Las villas
Villa La Serrana es el statement piece de la colección. Siete suites para hasta catorce huéspedes, vistas al Mediterráneo y chiringuito privado propio. También tiene pabellón de bienestar y gimnasio. Un resort dentro del resort.
Villa Los Llanos tiene ese encanto clásico de Marbella que no pasa de moda. Siete dormitorios, más de 6.500 m² de jardines y pista de pádel propia. Con una renovación moderna que la convierte en el escenario ideal para estancias privadas o eventos que se recuerdan.

Villa Armonía es la opción más íntima. El jardín privado y la piscina se conectan directamente con los interiores. La casa como una extensión natural del paisaje. Mientras que Villa Romano sube el nivel: cuatro plantas, cine privado y piscina de inmersión frente al mar.

Villa Marina tiene más de mil metros cuadrados rodeados de jardines y patios sombreados. La vida al aire libre como centro de todo.

Tener villa propia no significa desconectarse del resort. Los huéspedes mantienen acceso completo a más de veinte restaurantes (Nobu, Cipriani, COYA, GAIA entre ellos), al Six Senses Spa y al legendario club de tenis. Chefs privados, mayordomos, experiencias a medida. El nivel de servicio se adapta a lo que cada estancia necesite. Una forma distinta de entender Marbella. Y, honestly, de entender el lujo.
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