Fotos: Cortesía
Pagina de inicio The Interview Adriana Soto: El arte de cuidar cada paso
The Interview

Adriana Soto: El arte de cuidar cada paso

20

Adriana Soto no solo diseña zapatos, construye tiempo, paciencia y oficio. Su trabajo parte de una relación profunda con el hacer las cosas con las manos, con los ritmos naturales y con una observación por el detalle. En un mundo acelerado, su taller funciona como un refugio donde el proceso importa tanto como el resultado, y donde cada par de zapatos es el resultado de años de aprendizaje, ensayo y fidelidad a una visión propia.

¿Qué fue lo que te atrajo al oficio del zapato? ¿En qué momento dijiste: “yo quiero esto”?

Tengo un recuerdo muy claro de cuando era niña. Vivía en Cuernavaca y tenía una amiga que usaba unos tenis de colores que yo no tenía. Eran esos tenis sin agujetas que estuvieron muy de moda en los noventa. Creo que ahí empezó mi primera fijación por los zapatos.

Cuando comencé a diseñar, a los 19 años, pensaba que simplemente me acababan de empezar a gustar. Pero tiempo después, cuando publiqué mi libro, me di cuenta de que no era así: desde niña ya me fijaba muchísimo en los zapatos de mis compañeros, incluso desde la primaria. Creo que mi amor por los zapatos empezó alrededor de los diez años, aunque en ese momento no era consciente de ello.

Vivimos en un mundo de inmediatez, pero hacer un par de zapatos toma meses. ¿Cómo te relacionas con ese ritmo?

Creo profundamente que el universo, la naturaleza y el planeta tienen un ritmo natural que ya no estamos respetando. La industria y el consumismo nos empujan a vender más y más rápido, y aunque crecer no está mal, siento que esta aceleración constante genera un vacío.

Para mí, estar aquí, en el taller, es un estado de paz. Diseñar un zapato, crear una colección, seleccionar las pieles, todo tiene un proceso. Cada piel pasa por etapas distintas y nada se puede apresurar. Me encanta el concepto de slow living, de respetar el tiempo natural de las cosas. Aquí viene gente que valora eso, que disfruta ver cómo todo se hace a mano.

Creo que la tendencia va hacia lo hecho a mano, hacia lo humanamente perfecto. Hacer algo que toma tiempo, que se construye con calma, me genera una satisfacción enorme.

¿Qué técnica fue la que más trabajo te costó dominar?

Sin duda, el zapato a la medida. Me tomó muchos años lograrlo. Es un proceso de prueba y error constante. Zapatos que no quedan en talla, pieles que se modifican durante el proceso, que se deshorman para coser la suela y luego hay que volver a hormar. La piel se elonga, hay que regresarla, entender todo eso me llevó seis o siete años de aprendizaje.

A veces pienso en esos primeros clientes que siguieron confiando en mí, incluso cuando los resultados no eran perfectos, y me parece algo muy bonito. Hemos crecido juntos.

Además, era un camino muy solitario. No había cursos ni maestros. Tomé un curso en Nueva York, The Art of Traditional Shoemaking, pero incluso ahí había muchas cosas que el profesor no sabía explicar. Entendí que estaba explorando un terreno poco trabajado, siendo pionera en algo tan ancestral.

¿Cómo fue ese proceso de aprender sola, de insistir cuando las cosas no salían?

Cuando tienes claro tu objetivo y sabes qué quieres en la vida, cada obstáculo se convierte en aprendizaje. Puede sonar trillado, pero es real. Este oficio, como cualquier otro, tiene una magia: nunca terminas de aprender.

Hoy no me considero experta. Sigo aprendiendo, sigo viendo personas que hacen cosas mejor que yo, y eso me impulsa a evolucionar. Mi mente siempre está en mejorar. Mi primer sueño era tener esto, y hoy sigo construyéndolo.

¿Cuál dirías que es el detalle más pequeño que hace que un zapato sea Adriana Soto?

El secreto está en los patrones. Cada milímetro importa. Subir o bajar una línea cambia por completo la proporción. Soy extremadamente detallista: un milímetro fuera de lugar no me deja dormir. Tal vez el 99% de la gente diría “está bien”, pero para mí no.

Ese nivel de exigencia es parte de la esencia de la marca y se lo transmito a mi equipo. No se trata de quedar bien, sino de ser fiel a lo que creemos. Trabajo en equipo y los valoro profundamente, pero también tengo el carácter para decir: “esto no me gusta”, no desde el ataque, sino desde la honestidad.

¿Cómo quieres que se sienta alguien al usar unos zapatos Adriana Soto?

Me encantaría que sintiera que lleva una obra de arte en los pies. No es solo artesanía: es una pieza que tiene más de 300 horas detrás, con alrededor de 15 personas poniendo su conocimiento, su técnica y su alma.

Todo se hace a mano: se corta, se monta, se pinta con pincel. Cuando te pones unos zapatos así, lo sientes. Te abrazan. Es entender qué estás comprando, por qué y para qué.

Mirando hacia atrás, ¿qué te emociona más: recordar cómo empezaste o pensar en lo que viene?

Me emociona mucho mirar atrás y darme cuenta de que llegué a un punto que nunca imaginé. Siento que hoy estoy empezando a rebasar mis propios sueños, y eso es una satisfacción enorme. Lo más bonito es que cada vez me gusta más lo que hago.

La conquista es interna y requiere muchísimo trabajo, pero crear, ver el proceso completo y compartirlo con los clientes es algo mágico. No vendemos solo zapatos, vendemos una emoción muy especial.

Para ti, ¿qué significa poner el nombre de México en alto?

Significa demostrar que aquí se pueden hacer las cosas a primer nivel. Que cuidamos los milímetros, que no nos da igual, que seguimos buscando mejores materiales, técnicas y procesos.

México lo tiene todo: industria, mano de obra, talento y creatividad. Este tipo de proyectos hacen que la gente quiera venir, conocer y valorar lo que se hace aquí.

¿Cómo te gustaría que alguien pensara en ti al escuchar el nombre Adriana Soto?

Que me atreví a cumplir mis sueños sin miedo. Que tuve el carácter para llevarlos a cabo, aunque costara noches de insomnio y una vida entera de trabajo. Que el trabajo es un oficio del alma y que alimenta el espíritu.

También me gustaría que pensaran en la chispa única que tenemos como mexicanos. Esa energía es irrepetible.

¿Cómo defines el éxito?

El éxito es algo profundamente personal. Es saber hasta dónde puedes llegar y lograrlo sin compararte. Para mí, es tener una vida bonita: buena relación con la familia, salud física, mental y espiritual, amigos que te quieran y un trabajo que disfrutes.

No lo asocio solo con el dinero. Creo que, cuando tienes todo lo demás, el dinero llega para poder seguir haciendo lo que amas.

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

The Interview

Habitar el mundo a través del arte: Sofía Gallo

A través de Botanical Memories, Sofía abre una conversación entre el arte...

The Interview

ISA CASTILLA: Una conversación con la cofundadora de Feria Material

Más de una década después de su primera edición, Feria Material ya...

The Interview

Manuel García-Rulfo sobre The Lincoln Lawyer: “Esta temporada es la más emocional”

Manuel García-Rulfo habla sobre The Lincoln Lawyer, el viaje emocional de Mickey Haller...

The Interview

Mercedes-Benz y Karla Rojo de la Vega presentan Posibilidades en Zona MACO

El ser humano está en constante transformación. Cambiamos con el tiempo, con...