Una mesa puede ser mucho más que el lugar donde se comparte una comida. La vajilla, las copas, los cubiertos y cada uno de los elementos que la componen tienen el poder de transformar una reunión y convertirla en un momento memorable. Esa es la filosofía detrás de Boudica. Un proyecto que nació con la intención de llevar la curaduría, el diseño y la calidad a la renta de piezas para mesa.
A lo largo de nueve años, Mariana Kuri, Rocio Farrera y Andrea Chavero, fundadoras de Boudica, han construido una propuesta que apuesta por piezas con historia, materiales excepcionales y una mirada que entiende la mesa como parte esencial de cualquier celebración. Desde su showroom hasta los eventos que acompañan, Boudica se ha convertido en un espacio donde cada elemento tiene un propósito: hacer que recibir y compartir alrededor de una mesa se sienta especial.

¿Qué importancia tiene una buena vajilla?
Para nosotras, una buena vajilla siempre hace la diferencia. La calidad y el diseño se notan de inmediato: los platillos lucen más, la mesa se siente especial y las piezas pueden acompañarte durante años sin perder esa emoción de tener la vajilla ideal.
Con el tiempo hemos dejado de pensar en tener una vajilla completa. Hoy nos emociona mucho más reunir piezas que cuenten una historia, construyan un concepto y hagan que los invitados recuerden cómo se sintieron alrededor de la mesa.
Diseñar mesas es una de las cosas que más disfrutamos hacer. Poder llevar esa pasión a los eventos de nuestros clientes y crear experiencias memorables para ellos sigue siendo una de las mayores satisfacciones de nuestro trabajo.
¿Qué las inspiró a crear Boudica?
Nos inspiraba la idea de hacer eventos diferentes. Cuando empezamos, en México no existía una opción de renta que ofreciera una verdadera curaduría, piezas de gran calidad y, al mismo tiempo, accesibles.
Quisimos crear justamente eso: que cualquiera pudiera montar una mesa increíble con piezas que realmente valieran la pena. Desde el inicio buscamos demostrar que los detalles importan y que una mesa bien puesta tiene el poder de transformar por completo una experiencia.
¿Qué es lo que más disfrutan de lo que hacen?
Lo que más disfrutamos es ver cómo un mismo evento, una misma comida o una misma cena puede sentirse completamente diferente dependiendo de cómo se mezclen las piezas de la mesa. Cada montaje tiene una personalidad distinta y eso puede cambiar por completo la atmósfera.
También nos apasiona todo lo que existe detrás de cada pieza: los procesos artesanales, los materiales, las técnicas de fabricación y el trabajo que hay en cada detalle. Desde una talavera pintada a mano hasta el filo de oro de un plato o la calidad del cristal de una copa, cada objeto tiene una historia que contar.
¿Cuál ha sido la mejor decisión que han tomado como emprendedoras?
Una de las mejores decisiones fue arriesgarnos a abrir nuestro showroom. Era un salto importante y representaba un riesgo, pero sabíamos que era el siguiente paso para crecer.
Hoy ese espacio nos llena de orgullo porque está a la altura de la experiencia que queremos ofrecer a nuestros clientes y representa todo lo que soñábamos construir.
¿Qué es lo que más les sorprende de lo que han logrado?
Lo que más nos sorprende es la comunidad que hemos construido dentro y fuera de Boudica. Desde un equipo increíble, donde muchas personas nos acompañan desde hace más de ocho años, hasta clientes que confían en nosotras una y otra vez y piensan en Boudica para los momentos más importantes de sus vidas.
Eso es, sin duda, uno de nuestros mayores logros.
¿Cuál ha sido la lección más importante que han aprendido como emprendedoras?
Ser emprendedoras ha sido una enorme oportunidad, pero también un gran reto. La lección más importante ha sido aprender a delegar, confiar y trabajar en equipo. Entender que todas las personas tienen fortalezas distintas y que rodearte de la gente correcta hace que una empresa sea mucho más fuerte.
También aprendimos que crecer requiere estructura: tener objetivos claros, presupuestos, procesos y una organización que permita que cada persona pueda enfocarse en aquello que hace mejor.

Si mañana tuvieran que empezar desde cero, ¿qué harían exactamente igual y qué nunca volverían a hacer?
Volveríamos a creer en esta idea y en las personas con las que decidimos construirla. Nuestra amistad como socias siempre ha estado por encima de cualquier reto o decisión de negocio, y cuidar esa relación ha sido una de las claves de todo lo que hemos logrado.
También volveríamos a confiar en nuestro instinto y en la división de responsabilidades que hemos construido con los años.
Lo que haríamos diferente sería organizarnos antes. Desde el inicio habríamos definido con mayor claridad los presupuestos, la estructura de la empresa y las responsabilidades de cada área. También habríamos aprendido a delegar mucho antes.
Y, si pudiéramos dar un consejo a nuestras versiones del pasado, sería disfrutar más el proceso. Construir una empresa mientras equilibramos la vida personal y la maternidad no siempre ha sido fácil, y aprender a vivir cada etapa con más calma también ha sido parte del camino.
¿Qué les gustaría que alguien pensara cuando escuchara Boudica?
Nos encantaría que pensaran en una marca que transforma por completo la experiencia alrededor de la mesa. Que Boudica sea sinónimo de calidad excepcional, servicio impecable y un gusto extraordinario para crear mesas inolvidables.
Que cada pieza que sale de nuestro showroom tenga un propósito y una razón de ser.
¿Qué quieren que alguien sienta al ver una mesa arreglada por ustedes?
Queremos que sientan que los detalles sí importan. Que cada copa, cada cubierto y cada plato fueron elegidos con intención para crear una experiencia especial.
La forma en la que recibes a alguien en la mesa dice mucho de ti, y creemos que una mesa bonita tiene el poder de hacer que las personas se sientan bienvenidas, cuidadas y recordadas.
¿Qué representa Boudica en su vida?
Boudica es mucho más que una empresa. Es un proyecto que soñamos juntas y que durante nueve años hemos construido con amor, dedicación y muchísimo trabajo. Es parte de nuestra vida, de nuestras familias y de nuestra historia.
Ver cómo ha crecido, cómo evoluciona y cómo sigue formando parte de los momentos más importantes de tantas personas es el mayor orgullo que podemos sentir.
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