La búsqueda de una rareza excepcional. Así define Tom Ford el lanzamiento de Black Orchid Reserve, su nueva fragancia, que llega acompañada de una campaña protagonizada por la inigualable Tilda Swinton.
El director creativo de la firma, Haider Ackermann diseñó la campaña como un retrato cinematográfico. El lente del dúo Inez y Vinoodh dieron vida a las imágenes que capturan a Swinton envuelta en movimientos fluidos, proyectando la fuerza magnética de una mujer que, como la flor que inspira esta fragancia. Es tan única como inalcanzable.

La visión creativa de la Maison
Ackermann, quien ha redefinido la estética visual de Tom Ford, continúa sumando campañas impactantes en las que combina dramatismo y minimalismo, que conectan profundamente con la visión creativa de la Maison. “Es un gran honor para mí participar en la historia de la legendaria Black Orchid de Tom Ford. La transformación, la difuminación de los límites y la celebración de las propiedades mágicas siempre me han atraído mucho; Black Orchid Reserve es un encanto”, confiesa Swinton.
Revolucionando la perfumería de lujo
La actriz escocesa, ganadora de un Oscar, un BAFTA y el Golden Lion for Lifetime Achievement, ha construido una carrera marcada por la reinvención, el riesgo artístico y un magnetismo que trasciende la pantalla. Su participación en esta campaña confirma el espíritu transformador de Black Orchid, una fragancia que desde su lanzamiento en 2006 revolucionó la perfumería de lujo.

El contraste de étero y lo intenso con notas oscuras y especiadas
La protagonista de esta nueva fragancia es la Ghost Orchid, una flor nacida de la búsqueda de la perfección. Su esencia fue capturada con tecnología especial durante el preciso momento de su florecimiento, para después entrelazarse con las notas oscuras y especiadas de la flor Black Orchid. El resultado es un contraste entre lo etéreo y lo intenso, un lujo olfativo que inaugura un nuevo capítulo dentro del universo Black Orchid.

Capturando el misticismo de la flor en una obra de arte eterna
El punto de vista artístico del dúo Inez van Lamsweerde, junto con Vinoodh Matadin, es clave. Conocidos por su capacidad para transformar la fotografía de moda en storytelling dentro del mundo surrealista, su lente captura no solo la singularidad de Swinton, sino también el misticismo de el ingrediente principal, Ghost Orchid. El resultado es una campaña donde la fuerza y la fragilidad conviven, convirtiendo a Black Orchid Reserve en algo más que una fragancia, en una obra de arte eterna.

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