Dicen que uno siempre vuelve al lugar en el que fue feliz. En mi caso y en las últimas semanas, ese lugar es un bar: Rubí Bar.
Ubicado en el corazón de la Condesa en Ciudad de México, Rubí Bar se ha convertido en ese lugar de confianza, en el que basta con dar un paso al interior para sentirte como en casa.

Rubí Bar, un amor a primera visita
La primera vez que visité el lugar fue hace un par de meses. Ello sucedió previo a un concierto y lo cierto es que podría asegurar que disfruté más de aquel momento que del show entero. Meses más tarde volví. Este segundo encuentro con Rubí Bar sucedió hace un par de semanas y desde entonces no he dejado de ir. Y es que más que su oferta de mixología o gastronomía, de la cual hablaremos más adelante pues claro que lo vale, lo cierto es que el equipo del lugar merece una mención muy especial. Allí te reciben de la mejor manera y te hacen sentir más que bienvenido, como si se tratara de un viejo amigo al cual vuelven a ver luego de un tiempo. Sobra decir que he salido de ahí despidiéndome de abrazos, pues así de bien la hemos pasado. Es por ello que digo que Rubi Bar es un lugar especial, uno que se siente familiar.

Con una gran carta y más allá de la misma
Por otro lado y hablando de los tragos, los grandes protagonistas del lugar, lo cierto es que cuentan con una propuesta espectacular, desde los clásicos preparados con productos de la mejor calidad, hasta otros tantos reinventados. Pero lo mejor que te puede pasar es simplemente llegar, sentarte en la barra, platicar con el equipo del lugar y dejarte guiar y aconsejar por su propuesta y gran creatividad.

Nuestros favoritos de Rubí Bar
Con muchas de las bebicas elaboradas en el local, entre los imperdibles del bar se encuentran: Banana Republic Wine, Funky Wine, Bijou Rubí y Black and White. Y entre mis favoritos y los que sí o sí recomiendo probar: Jazmín Negroni con gin, carpano dry y bianoco y, claro está, jazmín; 3x Americano con cocchi americano, campari y soda de café; Espresso Martínez con vodka, Oloroso Sherry, Frangelico, cold bre y licor de cherry; y, por qué no, para un toque dulce, un imperdible Lychee Martini.
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