Pedro Cueto es un joven piloto que desafía todas las expectativas y rompe barreras en el mundo del karting. Tras perder una pierna debido al cáncer, Pedro no permitió que esta dificultad frenara su pasión por las carreras. Con una determinación y pasión que van más allá de lo físico, Pedro corre con el corazón, demostrando que la verdadera fuerza no está en las piernas, sino en el espíritu y la voluntad de seguir adelante. Su historia es un ejemplo inspirador de valentía, perseverancia y amor por la velocidad.

¿Cuándo supiste que querías ser piloto?
Desde siempre sentí una fascinación enorme por los coches y la velocidad. Me encantaba ver carreras, escuchar el rugido de los motores y soñar con estar detrás del volante. El momento clave fue cuando tuve la oportunidad de subirme a un kart por primera vez. Apenas lo probé, sentí una mezcla de emoción, libertad y adrenalina que me hizo pensar que esto era lo mío y es lo que quiero hacer para siempre. Desde entonces, todo lo que he hecho ha sido para seguir persiguiendo ese sueño.
Cuando las cosas se ponen complicadas, ¿qué te dices a ti mismo para seguir adelante?
Me recuerdo a mí mismo que puedo lograrlo, que no debo rendirme. Pienso en todo lo que ya he avanzado y en las veces que he superado momentos difíciles antes. Me digo que no es complicado, que yo puedo.
¿A qué equipo de Fórmula 1 te gustaría llegar y a qué piloto admiras?
Me encantaría llegar a Mercedes. Es un equipo que admiro mucho, y creo que sería un lugar donde podría aprender muchísimo y dar lo mejor de mí. Todos los pilotos de Fórmula 1 son increíbles y tienen un nivel impresionante, pero si tengo que elegir a uno, sería Kimi Antonelli.
¿Qué significa para ti ser valiente?
Para mí, ser valiente es subirme al coche sabiendo que es peligroso, que la velocidad y las curvas exigen mucho, pero hacerlo igual porque es lo que amo. Es sentir el miedo y, aun así, pisar el acelerador. Es confiar en mis capacidades y en mi preparación, y disfrutar cada segundo a pesar del peligro.
¿Qué le dirías al Pedro de hace unos años, cuando no sabías qué iba a pasar?
Le diría que siga adelante, que no deje que el miedo lo detenga y que confíe en sí mismo. Que cada entrenamiento, cada carrera y cada pequeño avance cuentan. Que los sueños se cumplen cuando se trabaja duro, que todo lo que está viviendo ahora valdrá la pena y qué tiene un futuro enorme, que se divierta.
¿Cuál ha sido el momento en que más orgullo has sentido por ti mismo?
Fue hace aproximadamente un mes, en el World Series Karting. Empecé la carrera en la posición número 20 y, vuelta tras vuelta, fui adelantando hasta terminar en la posición 10. No gané la carrera, pero para mí fue una victoria.

¿Cuál es tu pista favorita?
Mi pista favorita es una en Italia, se llama Viterbo. Me encanta porque tiene partes muy rápidas que me desafían al ir al máximo con el coche y otras muy lentas que requieren precisión y paciencia. Es una combinación perfecta para poner a prueba todas las habilidades de un piloto.
¿En qué pista sueñas correr algún día?
En Spa, definitivamente. Es una pista legendaria, con historia y curvas icónicas. Solo imaginarme compitiendo ahí me emociona muchísimo.
¿Qué significa para ti enfrentarte a pilotos con todas sus capacidades físicas?
Compito con pilotos que tienen las dos piernas, en categorías donde llegamos a ser hasta 70 participantes. Esto me motiva a demostrarme a mí mismo y a los demás que las limitaciones no definen lo que uno puede lograr.
¿Cómo encontraste motivación y alegría en medio de una situación tan complicada?
Mientras estaba en el hospital, siempre pensaba y me repetía: “Happy Warrior”. Sabía que algo malo me iba a pasar, pero también entendía que no podía cambiarlo. Esa frase me ayudó a reflexionar y decirme a mí mismo: “¿Por qué no divertirme mientras tanto?”.
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