En El Círculo, Michel Brown interpreta a Tomás, un periodista que alguna vez estuvo cerca de los casos más importantes de México y que, cuando comienza la historia, ya no se parece en nada al hombre que construyó esa carrera.
“Tomás es un personaje que tocó las esferas más altas del periodismo”, cuenta Brown. En su pasado estuvo involucrado en investigaciones de gran peso, entre ellas el caso Odebrecht, pero la serie lo encuentra en otro momento: “Empieza en un lugar muy oscuro y muy roto”.
Ese punto de partida fue precisamente lo que más le interesó. Brown buscaba un personaje alejado de sí mismo, alguien que no pudiera resolver desde códigos conocidos. “Es un personaje que se desprende de mí por completo”, explica.
La transformación de Tomás no ocurre solamente desde lo emocional. El Círculo también le dio la oportunidad de volver a escenas de acción, algo que llevaba tiempo queriendo hacer. “Hace rato tenía ganas de rodar escenas de acción tan bien contadas”, dice.


Para el actor, el trabajo visual fue una parte importante de esa experiencia. Habla de la dirección, la fotografía y las atmósferas como elementos que cambiaban por completo la manera de entrar a cada escena. Entre todas, se queda con una en particular: la balacera y el escape por la cocina de un restaurante.
Más que una escena aislada, ese tipo de secuencias acompañan el recorrido de un personaje que cambia constantemente de registro. “Es un personaje muy interesante porque viaja por muchas diferentes emociones”, dice Brown.
Después de Pálpito, Michel Brown vuelve a Netflix con un papel construido desde otro lugar: menos romántico, más fracturado y mucho más expuesto al peligro. En Tomás encontró justamente lo que buscaba: un personaje difícil de encasillar y con suficiente oscuridad como para obligarlo a salirse de sí mismo.
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