Marimar Vega
Pagina de inicio The Interview Marimar Vega: el teatro que incomoda también transforma 
The Interview

Marimar Vega: el teatro que incomoda también transforma 

1

Después de una década lejos de los escenarios, Marimar Vega regresa al teatro con Réquiem, una obra que cuestiona la justicia, la responsabilidad y los límites de nuestras propias acciones. Más que ofrecer respuestas, la obra invita a abrir la conversación, y eso es lo que más la emociona de volver a pisar un escenario.  

Marimar Vega

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando leíste el texto de Réquiem?

Cuando leí el texto pensé: “Quiero hacer esto”. Independientemente del tema que aborda, la manera en la que Reynolds lo plantea es maravillosa. Como actriz, representaba un reto enorme.

Además, creo que son temas muy necesarios de discutir hoy en día. Siempre me han interesado las conversaciones complejas y las cuestiones polémicas; incluso he dicho muchas veces que, si no hubiera sido actriz, probablemente habría sido abogada. Y nunca había tenido la oportunidad de interpretar a una en la ficción.

El hecho de que la obra sea sostenida únicamente por dos actores en escena, que transcurra en un solo acto y que aborde temas tan profundos, me pareció fascinante. Desde el momento en que la leí supe que quería formar parte del proyecto.

¿Hubo algún momento durante los ensayos que cambiara tu perspectiva sobre estos temas?

Es un tema muy complejo y justamente la obra no pretende decirte qué es correcto o incorrecto, ni imponer una postura. Lo que sí hace es invitarte a abrir la mente y a escuchar al otro, incluso cuando no estás de acuerdo.

Muchas veces creemos tener una opinión muy clara sobre algo, pero cuando una situación te toca de cerca o le ocurre a alguien de tu familia, la perspectiva cambia.

Creo que son temas que, como sociedad, necesitamos discutir más. En México no existe la pena de muerte, pero constantemente se abren debates sobre las sentencias para menores de edad y adolescentes. Son cuestiones que nos involucran a todos.

Lo más interesante es que cuando sales de ver Réquiem inevitablemente continúas la conversación. Te vas a cenar, a tomar algo o a platicar con quien la viste, y el tema sigue presente. Cuando el teatro logra eso, me parece maravilloso.

¿Qué fue lo más difícil de interpretar a Emma?

Ha sido un proceso muy enriquecedor. Tener a Enrique Singer como director ha sido un regalo, y además contar con la presencia del dramaturgo durante los ensayos es algo que sucede muy pocas veces.

Cuando surgían dudas, podíamos preguntarle directamente qué pensaba al escribir determinada escena o hacia dónde quería llevar cierta idea.

Uno de los primeros retos fue la memoria. Al ser únicamente dos actores en escena, dependemos completamente uno del otro. Si alguien se equivoca, puedes perder páginas enteras de información.

También fue un desafío encontrar la humanidad de Emma. Ella es una mujer muy rígida, muy firme en sus convicciones, y había que evitar que se volviera un personaje monótono o que el público sintiera que estaba escuchando un discurso todo el tiempo.

El reto era construir tensión, permitir que subiera y bajara, que la obra respirara. Y por los comentarios que hemos recibido, creo que eso sucede: el público entra relajado y poco a poco la atmósfera se vuelve cada vez más intensa hasta llegar a un desenlace muy fuerte.

¿Cómo te preparas emocionalmente para contar una historia tan dura?

Para mí es parte del trabajo. Nunca he sido una actriz que necesita días para desprenderse del personaje. Creo que uno entra al juego y luego sale de él.

Eso sí, requiere mucha concentración. Al menos quince o veinte minutos antes de cada función guardo el teléfono, releo algunas partes del texto, escucho música y trato de entrar en el universo del personaje.

A mí me gusta estar desde la primera llamada. Incluso me gusta permanecer cerca de la puerta por la que voy a entrar a escena. Cada actor tiene su propio ritual, pero ese es el mío.

Con el tiempo también he aprendido a transformar los nervios. Antes eran paralizantes; ahora trato de convertirlos en algo emocionante y disfrutar el momento.

¿Hay algo que hayas descubierto de ti misma a través de Emma?

Siempre he pensado que los personajes llegan en momentos muy particulares de la vida.

Creo que esta obra me ha reafirmado algo que también he aprendido gracias a mi podcast: la importancia de no vivir desde el juicio.

Yo soy una mujer de ideas muy firmes y, conforme han pasado los años, he entendido que mientras más flexible eres ante la vida, mejor te relacionas con ella.

Emma, en cambio, es una persona extremadamente rígida. Esa rigidez le funciona en su profesión, pero también la vuelve menos tolerante y menos empática.

Ver eso reflejado en un personaje también funciona como un recordatorio personal.

Marimar Vega

Ya vivieron el primer fin de semana de funciones. ¿Cómo te sentiste?

El teatro es algo muy particular porque cada función es única e irrepetible. La del viernes nunca será igual a la del sábado o a la del domingo.

Además, dependemos muchísimo del público. Ellos también construyen la atmósfera con nosotros.

Vinieron personas cuyo criterio respeto muchísimo y que suelen ser críticos muy exigentes. Que me dijeran que la obra les había encantado me dejó muy tranquila.

Siento que la historia está llegando al público y que la gente sale impactada. Pero al mismo tiempo sé que todavía podemos seguir profundizando y descubriendo nuevas cosas función tras función.

¿Hay alguna frase de la obra que se haya quedado contigo?

Sí. Hay una línea que me parece especialmente poderosa:

El futuro está desatado. Niños que roban, que violan y que creen que tienen pase libre por su edad.”

Es una frase muy fuerte y muy vigente en nuestro país. Nos obliga a cuestionarnos qué estamos haciendo mal como sociedad y qué responsabilidades nos corresponden.

¿Crees en las segundas oportunidades?

Sí, creo en ellas, pero también creo que hay situaciones a situaciones.

Creo profundamente en la responsabilidad de nuestros actos. Pensar que podemos hacer cualquier cosa sin consecuencias me parece muy peligroso.

Todos nos equivocamos y hay personas que merecen una segunda oportunidad, pero también creo que cada caso es distinto y que no todo puede verse desde una sola perspectiva.

¿Crees que la obra busca dar respuestas o generar más dudas?

Definitivamente generar preguntas.

Lo importante es que salgamos del teatro con ganas de hablar sobre estos temas, de cuestionarnos y de escuchar otros puntos de vista.

Así como hoy hablamos mucho más sobre salud mental que hace algunos años, también deberíamos hablar más sobre justicia, violencia, castigo, fe y responsabilidad.

Creo que lo verdaderamente importante es mantener la conversación abierta.

Después de interpretar una historia que cuestiona la justicia, la culpa y la violencia, ¿con qué preguntas te quedas?

Con muchas.

Por ejemplo: ¿la justicia está para castigar o para reformar? ¿Una cárcel realmente transforma a las personas?

Son preguntas enormes y muy difíciles de responder.

Creo que existen personas que se arrepienten genuinamente y otras que no. Hay casos en los que una segunda oportunidad puede cambiar una vida, y otros mucho más complejos.

La obra no ofrece respuestas definitivas, pero sí abre la conversación.

¿Qué fue lo que más disfrutaste de este proyecto?

El proceso.

Amo el cine, las series y la televisión, pero el teatro tiene otro ritmo. Aquí existe el tiempo para ensayar, equivocarte, volver a intentar, probar cosas nuevas.

Para un actor, eso es un regalo.

Todo el proceso de análisis, de construcción y de exploración me ha hecho muy feliz.

¿Qué sentiste al regresar al teatro después de tanto tiempo?

Muchos nervios, pero distintos.

Recordaba esa sensación de querer salir corriendo antes de entrar a escena. Esta vez fue diferente. Me sentí más consciente y más tranquila.

Pensé: “Ya hiciste el trabajo, ahora toca respirar y disfrutarlo.”

Y eso ha sido lo más bonito: confiar en mí, en mi compañero y en el proceso.

Porque en el teatro todo puede pasar. Alguien puede equivocarse, algo puede cambiar, y justamente ahí radica su magia: cada función es única e irrepetible.

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Cyprès
The Interview

Cyprès: el arte de crear recuerdos a través de los aromas 

Cada aroma tiene el poder de transportarnos a un momento, una persona...

Enjambre
The Interview

Entre recuerdos y canciones, Enjambre escribirá un nuevo capítulo en el Estadio GNP

Durante más de 20 años, Enjambre ha construido una relación extraordinaria con...

Paola Núñez
The Interview

Paola Núñez: Cuando el propósito cambia el rumbo

Después de construir una carrera entre México y Estados Unidos, Paola Núñez...

The Interview

Molly Rogers: Así se construye un look icónico

Foto: Carly Zavala Volver a El Diablo viste a la moda veinte...