Ese momento en el que el día no termina y la noche aún no comienza, y en tan solo unos minutos el azul lo cubre todo. La Hora Azul.
Desde hace más de un siglo, este fenómeno, Guerlain lo ha convertido en una fragancia. En 1912, Jacques Guerlain cruzaba el Pont-Neuf cuando vio el Sena y el cielo fundirse con un azul profundo. Y más allá de cómo se veía el paisaje, estaba la emoción que le hacía sentir. Desde ese momento nació L’Heure Bleue, una de las creaciones más emblemáticas de la maison.
En 2026, Delphine Jelk, directora de creación de perfumes de Guerlain, vuelve a protagonizar este momento en una fragancia, como aquella primera vez.
“Quise capturar la Hora Azul con la misma ternura que L’Heure Bleue de Jacques Guerlain en 1912.”
— Delphine Jelk
Para Guerlain, el cielo tiene un aroma

Esa sensación de aire fresco sobre nuestra piel, como si el cielo se sintiera tan cerca que pudiéramos tocarlo. Y en esta creación aparece el iris, casi aterciopelado, el neroli y una vainilla que se funde con ambroxan para crear una sensación como si fuera una segunda piel.
Y aunque las notas son la esencia de esta nueva creación, hay algo detrás de esta fragancia que no vemos a simple vista, pero que, cuando lo descubrimos, nos parece aún más especial, el desarrollo de una nueva tintura de iris exclusiva para la maison, la cual tomó más de tres años en crearse.
Así es el proceso detrás de L’Heure Bleue




Todo proviene de unos instantes en París, de una historia que siguió siendo escrita bajo la mirada de feminidad de Delphine Jelk, pero también con esa misma historia que la hizo un ícono desde 1912.
Delphine Jelk, junto con el equipo de la manufactura de Orphin, desarrollaron el proceso necesario para extraer una materia prima inédita para la maison.
Este proceso parte de una técnica ancestral y de una materia prima, y de eso que hablamos, que no es visible a simple vista, el tiempo. Y ese iris, fresco y aéreo, se vuelve el protagonista de esta nueva interpretación de L’Heure Bleue.
Esta fragancia es una muestra de cómo la maison ha respetado su propia historia y, más allá de eso, ha sabido evolucionar, siguiendo la esencia que la ha distinguido durante años.
“Como mujer, quise expresar la feminidad tal como yo la veo: una mezcla de ternura y fortaleza. Autenticidad y poesía.”
—Delphine Jelk
Un frasco que también escribe esta historia

Esta nueva fragancia no solo recupera la historia que hay detrás de ella, también la cuenta a través de su frasco. Retoma la silueta del icónico diseño de corazón invertido creado en 1912, pero llevado a una nueva interpretación.
Aquí, el degradado de azul se inspira en los matices del cielo durante la Hora Azul, mientras que las letras doradas aportan esa esencia delicada y elegante que caracteriza a la fragancia, además de que sus elementos hacen de este frasco también una pieza de joyería.
Y como la esencia de esta fragancia es perdurar en el tiempo, también lo hace a través del frasco, que puede recargarse.
La Hora Azul reproducida en pantalla

Esta historia no solamente se cuenta a través del perfume, sino con una nueva película de Guerlain, dirigida por Camille Summers-Valli en el Pont-Neuf durante la emblemática Hora Azul.
La realidad y la ilustración se mezclan para crear un universo en el que el cielo, el iris y la imaginación son el centro de todo. Una forma de llevar visualmente la misma sensación que inspiró esta fragancia. Ese momento en el que el azul aparece por tan solo unos minutos y vuelve a convertir esta historia en una fragancia icónica.