Cuando Jesusa Ochoa recibió la noticia de que interpretaría a Alix Bauer en la serie sobre Timbiriche, la emoción llegó acompañada de una enorme responsabilidad. No solo iba a formar parte de una historia que marcó a generaciones de mexicanos, también tendría que darle vida a una persona que sigue siendo recordada y querida por el público. “Fue una mezcla de muchos sentimientos. Nervios por el peso que tiene Timbiriche, pero también muchísima emoción por todo lo que implicaba ser parte de esta experiencia.”
Aunque, como muchos, creció escuchando las canciones del grupo, admite que realmente descubrió la dimensión de su historia durante el rodaje. “Es difícil crecer en México y no crecer con las canciones de Timbiriche. Me tocó cantarlas y bailarlas en festivales de la escuela, en fiestas familiares…” Pero detrás de esos éxitos había una realidad que desconocía. “Lo que más me sorprendió fue entender mejor todo lo que pasaba detrás de los reflectores: la familia que eran y cómo era vivir en el ojo público sin las redes sociales.”
Ese descubrimiento también cambió la forma en la que construyó a Alix. Más que intentar copiarla, Jesusa buscó encontrar el punto donde el personaje y ella pudieran convivir.”El reto fue encontrar el balance entre la Alix que todos conocen y mi Alix. Poder crear una conexión actriz-personaje sin la presión de tener que ser idéntica a la real.”
Conforme avanzó el proyecto, la serie dejó de ser únicamente un trabajo. “Fue una experiencia que me cambió la vida.” Y no lo dice por la magnitud de la producción, sino por los vínculos que nacieron durante el proceso. “Principalmente fue por la familia que hicimos todos los involucrados.”
De cara al estreno, Jesusa está convencida de que incluso quienes crecieron con Timbiriche descubrirán una historia distinta a la que imaginaban. “Creo que lo más sorprendente será ver los altos y bajos que vivieron, porque realmente contamos los dos extremos.” Para ella, ahí está el verdadero valor de la serie: mostrar a las personas detrás del fenómeno.
Pero, más allá de la nostalgia, espera que la conversación llegue mucho más lejos. “Me gustaría que la gente se llevara una reflexión sobre actitudes que estaban muy normalizadas en esa época y que todavía siguen pasando: abusos de poder, competencias innecesarias o hablar de los cuerpos ajenos.”
Al final, cuando piensa en Alix Bauer, no habla del personaje que interpretó, sino de la mujer cuya historia tuvo en sus manos durante varios meses. “Solo le diría que fue un honor poder contar y conectar con su historia. Todo este proceso estuvo basado en la admiración y el respeto.”
Deja un comentario