Lo que comenzó como un plan entre amigos para asistir a una Eurocopa terminó por convertirse en una empresa que hoy cumple los sueños de miles de personas. Drim, creada por Rodrigo De La Fuente, no solo organiza viajes, sino que construye recuerdos. Y, en ese proceso, ha convertido la pasión por el deporte en una forma de conectar a las personas con el mundo.
Porque detrás de cada Mundial, cada torneo o cada partido, hay algo más que logística; hay historias personales, momentos irrepetibles y sueños que, muchas veces, se cumplen una sola vez en la vida.

¿Qué te inspiró a crear Drim?
Tenía 22 años cuando empezamos, en 2012. Yo seguía en la universidad y todo nace de un sueño muy personal: siempre quise ser futbolista profesional y tenía la ilusión de ir a torneos en Europa. En ese momento, mi gran objetivo era asistir a la Eurocopa de Ucrania y Polonia.
Con mi mejor amigo dijimos: “hay que ir”. Empezamos a organizarnos y vimos que muchos de nuestros amigos también querían, pero no sabían cómo hacerlo. Entonces decidimos encargarnos nosotros: abrimos cuentas, compramos vuelos, armamos todo el viaje.
Poco después, entendimos que esto podía ser algo más grande. La agencia nace de eso: de cumplir un sueño propio y después ayudar a otros a cumplir el suyo. Por eso se llama “Drim”, es una variación de “dream”.
¿Cuáles fueron tus mayores retos ?
Muchísimos. Al principio todo era muy informal: viajábamos con amigos, sin contemplar realmente los riesgos. No teníamos presupuestos para imprevistos y asumíamos que todo iba a salir bien… pero no siempre era así.
Los retos más grandes eran las cancelaciones, problemas de vuelos, hoteles que no cumplían, detalles inesperados. Y ahí aprendimos algo clave: nuestro trabajo es resolver. La gente contrata estos viajes para no preocuparse, así que tú tienes que ser quien arregle el problema.
También aprendimos la importancia de mantener la calma. Si el cliente está nervioso y tú también, no hay solución. Tienes que transmitir tranquilidad, incluso cuando las cosas no salen como esperabas.
Drim ya tiene más de una década. ¿Cómo has vivido este crecimiento?
Al inicio todo era por cumplir mis propios sueños. Hoy, la responsabilidad es cumplir los sueños de los demás. Y eso cambia completamente la perspectiva.
Para muchas personas, ir a un Mundial es algo único en la vida. Cada viaje tiene un significado distinto: hay quienes viajan solos, otros con su familia, otros cumplen sueños pendientes con sus papás o sus hijos.
En estos años, la empresa ha crecido muchísimo. Hoy somos parte de asociaciones internacionales, hemos sido agencia oficial de eventos importantes como los Juegos Olímpicos de París 2024 y el Roland Garros, y trabajamos con equipos como el Deportivo Toluca.
El crecimiento ha sido orgánico, basado en la confianza, la honestidad y en hacer bien las cosas.
¿Qué representa para ustedes llegar a torneos como Roland Garros?
Es un gran logro y un reconocimiento al trabajo que hemos hecho durante años. Roland Garros es uno de los torneos más importantes del mundo, y ser parte de él implica también una gran responsabilidad: ofrecer experiencias a la altura. Para nosotros, representa dar un paso más hacia una proyección internacional.
¿Qué consejo ha sido clave en tu camino?
Escuchar a quienes ya recorrieron ese camino. He tenido la oportunidad de convivir con dueños de agencias con décadas de experiencia, y escuchar sus errores me ha ayudado a evitar muchos propios.
Uno de los consejos más importantes ha sido enfocarnos: somos una agencia de eventos deportivos. Podríamos hacer otro tipo de viajes, pero eso nos desviaría de nuestro propósito. Queremos ser referentes en lo que hacemos.
¿Cuál ha sido una de las lecciones más importantes que has aprendido?
Aunque haya confianza no cambia la exigencia, hay un compromiso profesional que cumplir.
También aprendí la importancia de formalizar todo: contratos claros, condiciones bien definidas. Eso te da estructura, confianza y protección tanto para el cliente como para la empresa.
¿Qué buscas que se lleve cada cliente después de un viaje?
Primero, la tranquilidad de que todo lo prometido se cumplió, o incluso más.
Y segundo, una experiencia memorable.
No todos pueden viajar constantemente, entonces buscamos que cada viaje sea único. Además, siempre tratamos de dar algo extra: experiencias que no estaban planeadas, momentos que sorprendan. Eso es lo que convierte un viaje en algo inolvidable.

¿Qué es lo que más disfrutas de Drim?
Viajar y conocer el mundo a través del deporte. Los eventos te llevan a lugares a los que probablemente no irías por tu cuenta.
He tenido la oportunidad de conocer ciudades increíbles gracias a torneos, mundiales y competencias. Eso es algo que valoro muchísimo que me ha dado Drim.
¿Qué legado te gustaría construir con Drim?
Me gustaría consolidar una empresa sólida en México y expandirla a nivel internacional. Pero más allá del crecimiento, quiero mantener una filosofía clara: hacer las cosas bien, con transparencia, sin fraudes y siempre cumpliendo lo prometido.
También me motiva poder generar oportunidades: empleo, crecimiento profesional y experiencias para muchas personas.
¿Qué representa Drim en tu vida?
Mi pasión por el deporte. Es algo que me define y que también se refleja en el equipo. Tienes que sentir esa pasión, porque es lo que transmites a los clientes.
¿Qué es lo que más te sorprende de lo que has logrado?
El crecimiento. Empezamos siendo dos personas organizando viajes y hoy somos una empresa con equipo, clientes y presencia internacional.
A veces volteo atrás y pienso: ¿en qué momento llegamos aquí? Y creo que la respuesta es simple: hacer las cosas bien, con honestidad y constancia.
Para ti, ¿qué es el éxito?
El éxito es hacer lo que te apasiona y que además te permita vivir de ello.
Para mí, levantarme todos los días emocionado por lo que viene, un Mundial, un torneo, un viaje, es éxito. No es el dinero, es disfrutar lo que haces y saber que estás cumpliendo sueños, tanto propios como de otras personas.
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