Lo que comenzó como una forma de compartir tiempo juntas durante la pandemia terminó convirtiéndose en Cosmic Flowers, el proyecto de Renata y Jimena Bernot. En 2020, ambas comenzaron a tomar clases para aprender a mezclar viniles y, poco a poco, lo que empezó como un pasatiempo las llevó a tocar en fiestas y distintos espacios de la ciudad.
Hoy, Cosmic Flowers representa para ambas una forma de explorar su lado creativo y compartir con los demás aquello que las hace conectar con la música: la emoción, la libertad y, sobre todo, las ganas de hacer bailar.

¿Qué las inspiró a crear Cosmic Flowers?
El proyecto empezó en 2020, cuando nos fuimos a vivir juntas. Queríamos tomar clases de algo para compartir más tiempo y escogimos aprender a mezclar música en vinil. Teníamos un amigo, Mario, que es muy buen DJ de vinil, y aceptó darnos clases. Además, ya teníamos algunos discos que habíamos heredado de nuestra mamá.
Al principio era algo muy informal, pero se volvió un proyecto serio bastante rápido. Desde la primera clase empezamos a tocar en eventos. De hecho, al terminar esa primera sesión nos salió nuestro primer gig, en una fiesta organizada por una revista. Creo que eso fue un gran incentivo para nosotras, porque nos hizo ver que el proyecto tenía mucho potencial. Mario también nos impulsó mucho; sentimos que vio algo en nosotras y nos animó a seguir aprendiendo y mezclando.
Era la pandemia, no estaban pasando tantas cosas y nos lo tomamos muy en serio. Teníamos clases todos los miércoles, y era un compromiso que no podíamos cancelar. Así empezó todo.
¿Qué diferencia encuentran entre mezclar con viniles y hacerlo con una consola digital?
Mezclar con viniles es un ejercicio muy físico y corporal. Todo pasa por el tacto: tienes que conocer tus discos y entender cómo funciona la música en este formato. Las ondas de la canción están literalmente inscritas en el disco, y aunque leer un vinil puede parecer complicado, en realidad es bastante intuitivo.
También requiere conocer muy bien tu colección. No es como tener un track en línea al que puedes adelantarle o regresarle fácilmente. Trabajas con lo que tienes frente a ti y eso hace que la experiencia sea mucho más orgánica. Es una de las cosas que más nos gustan del mundo análogo.
¿En qué momento se dieron cuenta de que este pasatiempo podía convertirse en un proyecto?
Desde la primera clase empezaron a salirnos eventos. Después de ese primer gig llegaron otros y otros, hasta que decidimos darle una identidad al proyecto: creamos un logo, abrimos Instagram, elegimos un nombre y empezamos a grabar nuestros sets.
Todo se fue dando de boca en boca. Recuerdo que estaba muy nerviosa la primera vez que tuve que poner mis discos frente a tanta gente, pero nos fue muy bien. Creo que la energía se contagia. Como DJ, o como selectora musical, es importante compartir tu energía con el público. Nos encanta hacer bailar a la gente y, cuando alguien disfruta lo que haces, empieza a recomendarte para otras fiestas.
¿Cómo llegaron al nombre de Cosmic Flowers?
Queríamos algo relacionado con el espacio, con lo cósmico. La idea de combinarlo con flores surgió muy rápido, casi jugando, y nos gustó cómo sonaba.
Con el tiempo también encontramos un significado en esa combinación. Lo cósmico remite al espacio, a algo más lejano, mientras que las flores son algo mucho más terrenal. Hay un balance entre las dos ideas que también se refleja en nosotras: a veces una está más conectada con la tierra y la otra anda en la luna, y a veces sucede al revés.
Siempre nos han gustado mucho el espacio y la naturaleza, así que Cosmic Flowers terminó teniendo sentido para nosotras.
¿Cómo describirían la identidad musical de Cosmic Flowers a alguien que todavía no las ha escuchado?
Creo que sabemos leer muy bien al público y tenemos un gusto musical muy particular. Desde 2020 hemos ido construyendo nuestra propia colección de discos y buscamos música que realmente nos guste, sin dejarnos llevar necesariamente por lo que está de moda o por lo que todo el mundo está escuchando.
A veces descubres un artista increíble o un movimiento musical que te interesa y quieres compartirlo con los demás. Eso es lo que buscamos transmitir en los lugares donde tocamos. Puede sonar a cliché, pero intentamos llevar buena energía y ser fieles a la visión del proyecto. Nunca pondríamos una canción solamente porque está de moda.
Musicalmente, nos inclinamos por el disco y sus distintas vertientes, incluido el electrodisco, que lleva ese sonido hacia un terreno más electrónico. También nos atrae la música que sentimos que viene de una época en la que había mucha esperanza y amor. Esa sensación nos motiva y es parte de lo que queremos compartir.

¿Qué es lo que más disfrutan de ser DJs?
Lo más divertido es cuando ya estamos tocando. Hay mucha preparación detrás: buscar música, comprar discos, empacar, conseguir eventos y organizar todo. Pero estar frente a las tornas, cambiar los viniles y saber qué canción viene después es lo que más disfrutamos.
También nos gusta compartir con la gente los sentimientos que nos provocan las canciones. Durante un set de cuatro horas tenemos la oportunidad de decidir cómo se relaciona una canción con la siguiente y qué recorrido queremos construir.
Hace tiempo teníamos la costumbre de darle una temática a algunos sets. Podía ser uno dedicado al amor, otro al desamor o uno con música exclusivamente de mujeres. Nos parecía padrísimo intentar contar una historia a través de una selección musical. Puede sonar abstracto, pero sentimos que el público también lo percibe.
¿Qué poder creen que tiene la música?
Creo que tiene el poder de cambiarle el ánimo a la gente y transformarla. Una canción puede hacerte sentir feliz o triste, llevarte a otro lugar mentalmente o ayudarte a desconectarte un rato de la vida cotidiana.
La música es algo muy primitivo, con lo que los seres humanos siempre hemos conectado. Cuando compartes una canción y las personas empiezan a vibrar en una misma frecuencia, se genera algo especial. Te hace bailar, liberar estrés y pensar en otras cosas. Para mí, su poder es completamente transformador.
¿Qué parte de ustedes sienten que está más presente en Cosmic Flowers?
Creo que nuestra parte más emocional está completamente involucrada. Es un proyecto que hacemos desde lo que sentimos por la música y desde las ganas de compartirla con otras personas.
¿Qué les dirían a quienes consideran que ser DJ es solamente un pasatiempo?
Creo que está bien que sea un pasatiempo. Lo importante es disfrutar la música y querer compartirla. Si logras ganar dinero con ello, increíble, pero tampoco tiene que ser necesariamente el objetivo.
Es como tomar clases de dibujo: no tienes que hacerlo pensando en convertirte en la siguiente gran artista. Puedes hacerlo porque te gusta, porque te permite explorar tu lado creativo y expresar tus emociones.
A mí me encanta que haya tantos DJs actualmente, porque es una forma de acercarse al arte y experimentar con la música. Además, la cultura DJ nació precisamente en las fiestas, en espacios donde se encontraban distintos sonidos, movimientos y formas de expresión.
¿Qué representa Cosmic Flowers en sus vidas actualmente?
Hoy es un proyecto muy serio y prácticamente un segundo trabajo para cada una. Ha sido un proceso de aprender a hacerle espacio en nuestras vidas, organizar nuestros tiempos y acostumbrarnos a trabajar de noche.
También implica una inversión importante, especialmente por los viniles, pero es algo que nos da muchísimo. Requiere dedicación y constancia, pero es muy gratificante poder seguir desarrollándolo y compartir algo que nos apasiona.
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