Con una carrera construida desde la constancia, la disciplina y el impulso permanente de no quedarse quieto, Brandon Peniche atraviesa un momento de claridad y consolidación. El arte, para él, no es solo una profesión, sino una forma de habitar el mundo; una práctica cotidiana que se manifiesta en la actuación, en la música y en la manera de asumir cada proyecto con entrega total. Hoy, entre nuevos personajes, retos creativos y sueños que continúan expandiéndose, confirma que crecer implica arriesgarse, moverse y mantenerse fiel a aquello que realmente se ama.

¿Soñabas con el momento en el que te encuentras actualmente?
Sí, definitivamente sí. Creo que es un gran momento. Siempre he dicho que el agradecimiento es la memoria del corazón, y hoy me siento profundamente agradecido con la vida. En lo familiar estoy mejor que nunca; en lo laboral, paso a paso, he ido consiguiendo lo que me propuse. Gracias a Dios tengo mucho trabajo, la gente que amo tiene salud y yo también. Entonces, ¿qué más puedo pedir?
¿Qué representa el arte para ti?
Hay personas que sienten todo con mayor intensidad, y creo que el arte nace justamente de eso: de la necesidad de expresar lo que uno lleva en el alma y en el corazón. Para mí, el arte es una forma de decir lo que a veces no se puede explicar con palabras. Es algo esencial para la humanidad y, en lo personal, algo que me define, que respeto profundamente y que amo.
¿Cómo vives el arte más allá de tu profesión?
El arte está presente en cada parte de mi vida. En lo profesional, claro, siempre intento prepararme lo mejor posible para expresar algo que conecte con la gente. Pero también está cuando me despierto escuchando música, cuando necesito expresar algo distinto y tomo la guitarra o me siento frente al piano. El arte me acompaña todo el tiempo; es parte de mi día a día.

Como artista, ¿qué mensaje te gustaría compartir?
Más allá de cualquier pantalla, me gustaría que la gente entendiera que no hay nada más poderoso que la disciplina cuando va de la mano con la pasión, la perseverancia y la resistencia. Cuando quieres algo, tienes que luchar por ello, dar siempre tu cien por ciento, incluso en los días en los que no tienes ganas. La disciplina es hacer lo que sabes que tienes que hacer, aun cuando cuesta. Ese es el mensaje que me gustaría dejar: que he sido alguien que persevera, que sigue esforzándose y que busca abrirse nuevas puertas todos los días.
Hablando de entregarte al cien por ciento, cuéntame sobre Doménica Montero.
Doménica Montero llega en un gran momento de mi vida. Yo le pedía mucho a la vida que me llegara algo distinto, porque cuando haces melodrama o novela durante mucho tiempo es fácil que te te limiten a un tipo de personaje o que caigas en una zona de confort, y eso nunca me ha gustado. He tenido la fortuna de trabajar en muchas áreas: he sido conductor, he hecho distintos formatos, siempre me ha gustado moverme y probarme a mí mismo.
Este personaje fue muy importante porque me permitió arriesgarme, explorar más la actuación y construir un personaje que fácilmente pudo caer en el cliché, pero que, gracias a Dios, fue muy bien recibido por el público.
¿Qué retos tuviste al interpretar a este personaje?
Es un villano carismático, y ese es justo el reto. Al ser el “malo”, es muy fácil caer en lo exagerado o incluso en lo cómico. Mi trabajo fue hacer que hablara, caminara y se moviera distinto a mí, sin cruzar esa línea donde el personaje deja de ser creíble. El reto era lograr que fuera encantador, oscuro y complejo al mismo tiempo, porque si no conectas bien ese equilibrio, el mensaje no pasa y el público no se engancha.

¿Qué te gustaría dejar con tus proyectos?
Al final, lo que podemos dejar los actores son momentos. Momentos en los que alguien se ríe, llora, se enoja o se conmueve viendo una película, una serie o una novela. Nuestra responsabilidad es prepararnos lo mejor posible para que, por un instante, la gente se olvide de que está viendo una ficción y lo sienta de verdad. Esa es la meta: provocar emociones reales.
¿Qué sigue para ti?
Me encantaría hacer proyectos más densos desde lo artístico, personajes complejos, cine de autor, cine de festival. Soy muy apasionado de ese tipo de trabajos. Pero también hay que ser conscientes de que esto es un negocio y de que uno tiene una familia.
Por eso tengo otros proyectos paralelos, como el mundo de la construcción, que me gustaría hacer crecer para que en el futuro pueda elegir con más libertad los proyectos actorales que quiero hacer. Mi sueño es seguir creciendo, trabajar con grandes directores, con equipos increíbles y, sobre todo, seguir actuando, que es lo que más me apasiona.
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