De los encuentros con tiburones ballena en Indonesia a expediciones que han protegido millones de kilómetros del océano, así nació el compromiso de Blancpain por cuidar el mar.

Todo empezó bajo el agua. Cuando Marc A. Hayek tomó el liderazgo de la maison, su amor por el océano ya era profundo. Pero fue un encuentro con tiburones ballena lo que cambió todo.
Ver de cerca sus patrones únicos, como huellas digitales, despertó una idea clara: los buzos podían hacer más que admirar la vida marina, podían ayudar a protegerla.
Así comenzó un camino que mezcló exploración, ciencia y fotografía submarina como herramientas de conservación. Lo que parecía una pasión personal pronto se convirtió en proyectos reales junto a aliados como PADI, promoviendo que buzos de todo el mundo documentaran especies y ecosistemas para entenderlos mejor… y defenderlos.

Con el tiempo, este impulso llevó a colaborar con iniciativas como Pristine Seas de National Geographic, logrando que múltiples expediciones terminaran en decretos gubernamentales para proteger áreas marinas. El resultado: millones de kilómetros cuadrados de océano hoy tienen algún nivel de preservación.
El compromiso también se fortaleció con exploradores como Laurent Ballesta, cuyas expediciones Gombessa han acercado al público especies raras y misteriosas. Su trabajo no solo ha aportado datos científicos, también ha inspirado a millones de personas a ver el océano con otros ojos.

Hoy, todos estos esfuerzos viven bajo una misma iniciativa: el Blancpain Ocean Commitment. Una plataforma que reúne proyectos, financia expediciones y demuestra que proteger el medio ambiente también puede generar beneficios para comunidades locales y economías sostenibles.
Más allá de la relojería, Blancpain ha demostrado que el verdadero lujo también está en preservar lo que importa. Su compromiso con el océano no es una campaña, sino una misión a largo plazo para proteger el mar hoy… y para las próximas generaciones
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