Armando Espitia
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Armando Espitia: Construyendo una carrera, personaje a personaje

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Para muchos actores, hay momentos en la carrera en los que distintos caminos comienzan a encontrarse al mismo tiempo. Después de años de trabajo, formación y búsqueda creativa, Armando Espitia vive una etapa marcada por nuevos estrenos y proyectos que exploran distintos registros interpretativos. Desde el cine independiente hasta la comedia, su trayectoria refleja una constante curiosidad por experimentar con diferentes historias y personajes.

Armando Espitia

¿Soñabas con el momento en el que te encuentras actualmente?

Sí, aunque no lo veía como un gran sueño espectacular, sino más bien como un objetivo de vida: tener diferentes proyectos caminando al mismo tiempo, que las cosas se fueran moviendo alrededor de mí sin tener que estar empujándolas constantemente.

Ahora estoy en un momento muy especial porque me está tocando estrenar muchos proyectos casi al mismo tiempo. En enero estrenamos El Mochaorejas y le fue muy bien. En febrero, se estrenó mi película Un hijo propio en el Festival Internacional de Cine de Berlín, aunque yo no pude estar presente. Es un proyecto que me emociona muchísimo porque representa otra faceta de mi carrera, una película más seria.

Y además viene The Office México, que es una comedia y también un proyecto muy grande. Entonces sí, a veces uno sueña con que las cosas pasen, y quizá no suceden de la manera más espectacular, pero ver que estos estrenos llegan uno tras otro es un regalo y también el resultado de muchos años de trabajo.

De todos estos proyectos, ¿qué significa cada uno para ti?

El Mochaorejas me encantó porque fue un ejercicio interesante de traer de vuelta una historia que muchas personas recuerdan. Para mi generación era una leyenda muy presente, y el trabajo fue investigar a los personajes, incluso desde la ficción, para encontrar su dimensión humana sin perder de vista que se trata de criminales. Ese tipo de proyectos que dialogan con la realidad social siempre me interesan mucho.

Un hijo propio es una película dirigida por Maite Alberdi, una directora extraordinaria que ha sido nominada al Oscar con sus documentales. Desde el inicio me emocionaba mucho la posibilidad de trabajar con ella. Es una historia muy relevante socialmente: sigue a una pareja joven que enfrenta la presión social de tener hijos cuando el marido no puede. La película explora hasta dónde puede llegar esa presión.

Y por otro lado está The Office México, donde interpreto a un personaje nuevo para la versión mexicana: el encargado de sistemas de la oficina. Es el más joven, el más relajado, alguien que vive un poco en su propio mundo creativo dentro del caos de la oficina.

Fue un proyecto muy divertido porque durante tres meses literalmente nos sentábamos todos los días en nuestras oficinas como si estuviéramos trabajando. Muchas veces lo que hacíamos era observarnos unos a otros improvisar y actuar. Era como ver un espectáculo distinto todos los días. Espero que toda esa energía y ese humor se transmitan también en la pantalla.

¿Qué es lo que más te gusta: cine, teatro o televisión?

El cine ocupa un lugar muy especial para mí. Yo estaba estudiando teatro en la UNAM cuando me quedé en mi primera película, y lo tomé como una especie de señal. Siempre digo que el cine me eligió.

He hecho muchas películas independientes, de festivales, donde la visión artística del director está por encima de todo. Me gusta mucho ese tipo de proyectos porque implican procesos intensos: viajar, transformarte completamente en otro personaje, dedicar varios meses a una sola historia.

Pero también he descubierto en las series de televisión que el trabajo puede ser más ligero y aún así muy significativo. Me gusta combinar ambos mundos: proyectos cinematográficos muy exigentes con proyectos más relajados donde también hay espacio para divertirse. Para mí, ese equilibrio era parte del sueño.

De todos tus papeles, ¿cuál dirías que ha sido el más retador?

The Office México me dio un poco de miedo al principio. Ya había hecho comedia, pero muchos de mis compañeros vienen de mundos muy fuertes en ese género: improvisación, stand-up, teatro cómico y yo sentía que quizá estaba un poco fuera de lugar. Pero confié en que por algo estaba ahí. Además aprendí muchísimo de nuestros directores, que saben muchísimo de comedia.

También he tenido retos muy distintos en el cine independiente. Por ejemplo, filmé una película en Guatemala, en la sierra, completamente aislados: sin señal, sin teléfono, sin muchas comodidades. Son retos más humanos y personales, pero también forman parte de la experiencia y, de alguna manera, los disfruto.

Armando Espitia

¿Qué representa el arte para ti?

A veces pienso que el arte es una forma de vida y otras veces lo veo como un objetivo colectivo.

En el cine, por ejemplo, muchas veces siento que mi trabajo es apoyar la visión del director: poner mi cuerpo, mi mirada y mi sensibilidad para ayudar a construir la obra que él o ella quiere crear. Es un esfuerzo colectivo.

También en los últimos años he tenido la oportunidad de dar clases, y ahí descubrí otra dimensión del arte: acompañar a actores jóvenes en su proceso creativo. Ayudar a alguien a encontrar su propia voz artística también es una forma de arte.

Cuando veo mi vida en perspectiva, me doy cuenta de que está completamente rodeada de expresiones artísticas, y me gustaría que siempre siga siendo así”.

¿Cuál sería tu papel soñado?

Antes de hacer Un hijo Propio siempre decía que quería interpretar a un padre. Tengo una edad en la que podría hacerlo, pero muchas veces me dan personajes más jóvenes.

Curiosamente, en esta película mi personaje repite muchas veces: “quiero un hijo propio”. Es un hombre que desea ser padre, pero no puede. Entonces fue curioso: siempre quise hacer un personaje de padre y me tocó interpretar a uno que quiere serlo pero no puede.

Me interesa mucho seguir explorando temas como la paternidad y las nuevas formas de masculinidad. También me gustaría trabajar con directoras y directores jóvenes que estén explorando esos temas.

¿Qué es lo más valioso que has aprendido en tu carrera?

La pandemia me enseñó algo muy importante: detenerme.

Antes estaba muy obsesionado con alcanzar el éxito. Mi primera película fue un protagónico que viajó por festivales y ganó premios, pero aun así yo sentía que no avanzaba lo suficiente.

Durante la pandemia tuve que parar, y eso me obligó a replantear mis objetivos. Empecé a pensar más en mi vida personal, en no centrar todo únicamente en el trabajo. Eso cambió muchas cosas. Hoy trabajo más, pero con más calma y con mayor conciencia. Disfruto más los proyectos, conozco más gente y tengo una relación más sana con mi carrera.

¿Cómo defines el éxito?

Para mí el éxito tiene que ver con poder hacer lo que quieres y poder vivir de ello. Es despertarte por la mañana, preparar una taza de té y saber que el tiempo que tienes para tus proyectos personales existe gracias al trabajo que has hecho.

Antes pensaba que el éxito era fama, dinero o reconocimiento. Hoy lo veo diferente: tiene que ver con el día a día, con estar en calma, con ser consciente de lo que tienes y agradecerlo. Ese cambio de perspectiva, en gran parte, llegó después de la pandemia.

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