La mesa, ese espacio cotidiano, se convierte en el centro de todo: donde se crean vínculos, se comparten historias y se construyen recuerdos.
Más allá de los formatos, las aperturas o el crecimiento, para Alicia es claro: crear lugares donde las personas quieran quedarse, donde cada visita se sienta cercana, casi familiar. Porque, al final, un restaurante no es solo lo que se sirve, sino cómo te sientes.

¿Qué fue lo primero que te enseñó tu abuela sobre el valor del trabajo?
Principalmente, me enseñó que las cosas bien hechas desde el inicio siempre tienen mejores resultados. Y, sobre todo, que la exigencia no viene de afuera: nadie te la va a imponer. Es algo que tiene que nacer de ti.
Hoy estás al frente de distintos conceptos como La Mansión, Eno, entre otros. ¿Qué representa cada uno para ti?
Estoy dirigiendo toda la parte operativa del grupo, y cada concepto tiene un significado muy personal.
La Mansión representa mi familia y mi infancia. Eno me enseñó la parte culinaria desde otro lugar: entender que no siempre más es mejor, sino que la simpleza bien ejecutada puede ser extraordinaria. El sushi, que es un concepto nuevo, me ha permitido explorar cómo la cocina japonesa puede evolucionar, cómo puedes partir de lo tradicional pero integrar nuevas técnicas y crear algo distinto. El Jardín de Alba es como mi bebé; fue un concepto que creé y del que aprendí muchísimo. Eloise es un espacio de aprendizaje constante.
Si tuviera que resumirlo: La Mansión es familia, Eno es simpleza, Jardín de Alba es creación, y Eloise es aprendizaje”.
¿Cuál ha sido el error del que más has aprendido?
Creer que lo sé todo. Entender que no siempre estás preparado para todo y que es fundamental escuchar. A veces necesitas un baño de humildad para poder crecer.
¿Cuál es un consejo que siempre llevas contigo, especialmente en momentos difíciles?
Mi hermano me lo ha repetido mucho: cuando las cosas se complican, la mente empieza a llenarse de ruido. En esos momentos hay que aprender a soltar, a despejarse. Al final, la mente también tiene la capacidad de sacarte adelante, pero primero tienes que liberarla.

¿Qué historia o recuerdo familiar sientes que define la filosofía de tus proyectos?
El ambiente familiar del lado de mi papá. Esa forma de recibir, de poner la mesa, el apapacho, la hospitalidad. Esa sensación de ser bienvenido es lo que busco replicar.
Más allá de lo literal, ¿qué representa para ti un restaurante?
Representa recuerdos. Mi papá siempre dice que en la mesa se sientan amigos, se tienen conversaciones y se cierran negocios. Un restaurante no es solo la comida o el servicio, es todo lo que sucede alrededor. Son momentos que se quedan contigo.
¿Qué legado te gustaría dejar?
Con toda humildad, me gustaría construir uno de los grupos de restaurantes más importantes de México, pero no necesariamente el más grande. Más bien, uno donde la gente realmente se sienta en casa. Ese sería el verdadero logro.
¿Qué es lo que más disfrutas de lo que haces?
Me apasiona todo, pero especialmente el lado estratégico. Me gusta resolver, encontrar cómo mejorar las cosas, optimizar, hacer que todo funcione mejor.
¿Cómo defines el éxito?
Para mí, el éxito es estar cómodo con el momento en el que estás. Si vives en el pasado, vives en depresión; si vives en el futuro, vives con ansiedad. El éxito es estar presente y sentirte bien ahí.
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