The St. Regis Mexico City y San Jacinto celebran el Día de Muertos a través de una instalación floral que transforma el hotel en un recorrido inmersivo. Entre flores, símbolos de la tradición y elementos de la ofrenda, Un Sendero propone una nueva forma de acercarse a la memoria y a las raíces mexicanas.

Un recorrido inspirado en la tradición mexicana
En el marco de la temporada de Día de Muertos, The St. Regis Mexico City presenta Un Sendero, una instalación creada en colaboración con San Jacinto, nombre creativo del diseñador floral Luis Rojas. La propuesta transforma los espacios del hotel en un paisaje inmersivo donde naturaleza, arquitectura y tradición se encuentran desde una perspectiva contemporánea. La inspiración parte de una imagen profundamente relacionada con el paisaje mexicano: un sendero de pequeñas flores naranjas que aparece entre la vegetación seca durante la temporada de cosecha. Se trata del pericón (Tagetes lucida), una flor cercana al cempasúchil que anuncia el cambio de ciclo entre el verano y el otoño.

San Jacinto y una nueva mirada al diseño floral
Para San Jacinto, las flores funcionan como un lenguaje capaz de hablar de memoria, identidad y emoción. Su trabajo parte de una sensibilidad profundamente mexicana para reinterpretar materiales, formas y rituales sin perder de vista su significado. En esta instalación de Día de Muertos, esa visión se traduce en un paisaje que no busca reproducir una ofrenda de manera literal. En su lugar, propone una interpretación artística en la que los símbolos tradicionales conviven con una estética contemporánea. Entre los montículos florales aparecen guirnaldas de flores y frutas, calaveras de azúcar, piezas de alfeñique, pan de muerto de distintas regiones del país y objetos de barro. Cada elemento funciona como parte de una naturaleza muerta que evoca la abundancia, la hospitalidad y el carácter sensorial de las celebraciones mexicanas.
El altar como corazón de Un Sendero
El recorrido encuentra su punto central en un altar tradicional, que funciona como el corazón de la instalación. Después de atravesar el paisaje floral, el visitante llega a un espacio construido alrededor de los elementos que durante generaciones han formado parte del ritual de recibir y recordar a quienes ya no están. Fotografías y objetos personales, velas, agua, sal, pan y flores forman parte de esta composición. La base del altar está cubierta por un lecho de cempasúchil que continúa el paisaje que lo rodea y hace que el altar se perciba como el destino natural del sendero. Así, el recorrido adquiere un significado que va más allá de lo visual. El Día de Muertos aparece como una celebración de la memoria no como ausencia, sino como una forma de presencia.

Más que una instalación floral, la propuesta de The St. Regis Mexico City y San Jacinto plantea un recorrido por la memoria, la naturaleza y las tradiciones que forman parte de la identidad mexicana. Un espacio donde las flores marcan el camino y la tradición encuentra una nueva manera de florecer.
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