Para la segunda temporada de La Oficina, el absurdo de Jabones Olimpo sigue dando risa. Pero esta vez, detrás del caos, también habrá espacio para tocar temas mucho más incómodos.

Fernando Bonilla adelanta que Jerónimo Ponce III regresa más seguro de sí mismo. O al menos, eso es lo que él cree.“Jeró está muy, muy empoderado. Siento que está como muy gallito”, cuenta sobre esta nueva versión del personaje.
Ese exceso de confianza abrirá una exploración distinta de su masculinidad. Y definitivamente no desde el lado más deconstruido. “Tiene una cosa exaltada de machín que genera situaciones bastante problemáticas”, explica Fernando.
Detrás de esa actitud también siguen escondiéndose muchas de las inseguridades que ya conocemos. “Obedece a muchas inseguridades y traumas también”. Querty, en cambio, parece ir hacia un lugar mucho más cálido. Armando Espitia descubrió que su personaje está bastante más conectado con Jabones Olimpo de lo que parecía. “Le importa más la oficina de lo que parecía en la primera temporada”, explica. También comienza a aparecer un cariño real por sus compañeros.
Para Armando, esa nueva capa permite ver a la oficina casi como una familia, algo que el personaje todavía no había explorado. Lucio Galván tampoco cambia precisamente para convertirse en una mejor persona. Juan Carlos Medellín lo resume fácil: “Ahora es bastante más tramposo”. La diferencia es que esta vez no estará solo. También existe más complicidad con quienes lo rodean. “Ya empezamos a trabajar mucho más en conjunto”, cuenta.
Esa confianza no solo existe entre los personajes. Fernando siente que también cambió la relación de los actores con ellos. Durante la primera temporada todavía estaban descubriendo quién era cada uno. Ahora llegan al set con una certeza completamente distinta. “Ya no tener la ansiedad de conocer a un ser nuevo, sino tener la tranquilidad para poder profundizar”, explica.
Eso permite encontrar contradicciones y detalles que antes quizá no aparecían. “Es muy sabroso también”, dice Fernando.
Pero La Oficina tampoco quiere quedarse únicamente en el caos cotidiano. Juan Carlos adelanta que la temporada está “plagada de referencias muy tangibles de la cultura mexicana” y de algunas heridas de nuestra sociedad.


Aunque otras versiones de The Office también han tocado estos temas, Medellín cree que aquí se abordan desde una realidad específicamente mexicana. No todo será igual de pesado. También habrá fiestas, celebraciones y referencias mucho más divertidas que solo podrían pertenecer a este país.
Fernando encuentra otra característica muy mexicana dentro de Jabones Olimpo: nuestra facilidad para encontrarle la vuelta a las reglas. “Hay una cosa muy mexicana de cómo saltarte las reglas para poder ser eficiente”, explica.
En otras palabras, encontrar el truco cuando hacerlo exactamente como debería hacerse parece imposible. Y lo más inesperado es que muchas cosas que parecían demasiado absurdas durante la primera temporada terminaron ocurriendo en oficinas reales. “A nosotros nos mandaban los videos de: ‘ah, eso pasó en mi oficina’”, recuerda Armando.
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