Lo que comenzó como un hobby y el deseo de crear una vela de gran formato terminó convirtiéndose en KOLÓS, un proyecto que une diseño, arquitectura, sustentabilidad y una profunda conexión con México. Desde Bélgica, Janna Schellens y Alejandro Mayer desarrollaron una propuesta que busca reinterpretar la vela como un objeto que permanece, se recarga y evoluciona con el tiempo.
Inspirada en la arquitectura mexicana y elaborada con materiales locales, KOLÓS apuesta por piezas pensadas para acompañar tanto interiores como espacios exteriores, mientras construye un puente entre dos culturas que forman parte de la vida de sus creadores.

¿Qué los inspiró a crear KOLÓS?
Janna: Siempre había querido hacer velas recargables y de un tamaño muy grande. Empecé a trabajar con concreto hace algunos años y, al principio, hacía velas pequeñas y experimentaba con diferentes formas y materiales. Sin embargo, siempre tuve el sueño de crear una vela de gran formato para exteriores, pensada para usarse en un patio, un jardín o junto a una alberca.
Como es un trabajo pesado, empezamos a experimentar juntos con el concreto, diferentes formas y también con la cera. Al principio era más un hobby, pero poco a poco se convirtió en nuestro trabajo.
Alejandro: Cada uno tenía su trabajo, sus actividades y nuestra familia, pero el proyecto fue creciendo y tomando forma. Llegó un momento en el que dijimos: “Vamos a lanzarnos”. Era algo que nos gustaba y pensamos que tenía sentido explorar ese mercado.
¿De dónde surge el nombre KOLÓS?
El nombre viene de la palabra “colosal”, que hace referencia a algo muy grande o monumental. Además, en holandés, “colos” también se utiliza para hablar de alguien o algo de gran tamaño. Nos gustó porque es una palabra bastante universal y transmite justo ese impacto que tienen nuestras velas.
¿En qué momento se dieron cuenta de que podía dejar de ser un hobby para convertirse en un proyecto profesional?
Janna: Yo empecé haciendo velas pequeñas aquí en Bélgica, donde vivimos, y tuvimos mucha demanda, especialmente por las velas de concreto. A partir de ahí pensamos: “Si esto funciona aquí, ¿por qué no crear una empresa en México?”. Siempre había sido un sueño hacer algo que fuera 100% mexicano, utilizando materiales locales y con una inspiración de diseño muy vinculada a México.
Cuando visité México por primera vez, hace aproximadamente diez años, me impactó muchísimo su arquitectura. Desde entonces me interesé cada vez más por ella, empecé a leer sobre diferentes arquitectos y a seguir su trabajo. Por eso, la inspiración detrás del diseño de KOLÓS es profundamente mexicana.
Alejandro: También estaba esa inquietud de tener nuestra propia empresa y construir un proyecto que fuera nuestro. Ya teníamos la experiencia con las velas pequeñas y, conforme creció la demanda, pensamos que era un mercado que queríamos explorar todavía más.
Además, nos interesan mucho el interiorismo, la arquitectura y la parte cultural de México. Yo soy mexicano y nos preguntamos cómo podíamos juntar todas esas cosas que nos gustan y convertirlas en un proyecto. Así, de manera muy orgánica, fuimos desarrollando la idea hasta llegar a lo que es KOLÓS hoy.



¿Cuáles han sido los principales retos en este proceso?
Alejandro: Uno de los principales ha sido la diferencia de horario, porque nosotros vivimos en Bélgica y pasamos mucho tiempo en México. Yo llevo principalmente la parte administrativa y estar al pendiente de una empresa desde otro país tiene sus complicaciones.
Creo que al principio subestimamos un poco la complejidad de administrar una empresa en México a distancia, pero también ha sido un gran aprendizaje. Afortunadamente, nos hemos rodeado de las personas correctas, que nos han ayudado a crecer y a hacer que el proyecto avance.
Janna: También estuvo todo el proceso de desarrollar el producto. Empezamos aquí experimentando con concreto y cera, pero el producto que tenemos actualmente es 100% mexicano. Tuvimos que empezar de nuevo con los materiales y hacer muchas pruebas para encontrar la fórmula adecuada con los recursos locales.
Fueron meses de experimentación hasta llegar al producto que queríamos. Eso también fue un reto importante.
¿Cómo describirían KOLÓS a alguien que todavía no conoce la marca?
Es una casa de velas que busca reinterpretar la vela. Para nosotros, una vela no es un producto desechable, sino un objeto de diseño que puede quedarse contigo y evolucionar.
Por eso nuestras velas se pueden recargar. Tenemos bloques o refills que permiten volver a utilizarlas y, además, pueden utilizarse tanto en interiores como en exteriores. También tenemos unas cápsulas aromatizadas que llamamos shots. La vela como tal no tiene fragancia, sino que puedes elegir el aroma dependiendo de tu gusto o de la temporada.
En invierno, por ejemplo, puedes llevarla más hacia espacios interiores y, durante el verano, utilizarla en exteriores con diferentes fragancias. La idea es que el objeto pueda adaptarse contigo.
¿Qué es lo que más disfrutan de KOLÓS?
Alejandro: A mí me gusta mucho todo el proceso. Todos los desafíos y el aprendizaje que ha implicado este viaje. Ver cómo poco a poco se ha materializado algo que nació como una idea, como un pequeño hobby o una actividad secundaria, hasta convertirse en un proyecto al que hoy podemos dedicarle nuestro tiempo completo, es muy satisfactorio.
También disfruto mucho trabajar con Diana. Somos socios y pareja, y creo que hacemos muy buen equipo. Cada uno aporta cosas diferentes y, viendo hacia atrás, creo que ha habido un buen balance que nos ha permitido hacer crecer el proyecto.
Janna: A mí también me gusta mucho y, además, es un producto muy tangible. Las velas son pesadas, tienen una presencia muy particular y generan una sensación de wow cuando las ves.
Me encanta ver la reacción de las personas cuando las conocen. Eso también es muy bonito.

¿Qué representa este proyecto en sus vidas?
Alejandro: Muchísimo. Para mí es como mi tercer bebé. La vela Extra Large, que es la más grande, siempre fue algo que tuve en mente y poder verla materializada después de todo el proceso de diseño, pruebas y desarrollo es muy satisfactorio.
En general, representa una meta que nos propusimos y que hoy podemos ver convertida en realidad.
Janna: También representa un legado para nuestras hijas. Tenemos dos hijas que viven en Bélgica, pero que también son mexicanas, y para nosotros es importante transmitirles esa conexión con México, su historia y su cultura.
A través de KOLÓS también hemos encontrado una razón para viajar más a México y fortalecer ese vínculo. Para nosotros, y también para ellas, esa conexión es muy importante.
¿Qué es lo que más les sorprende de todo lo que han logrado hasta ahora?
Alejandro: Creo que la recepción que ha tenido el producto. Cuando trabajas durante tanto tiempo en algo estás dentro de tu propia burbuja: haces pruebas, desarrollas el producto y vas construyendo la marca, pero nunca sabes cómo lo va a recibir la gente cuando finalmente lo presentas.
Para nosotros ha sido muy positivo descubrir que existe una respuesta y que el concepto que teníamos en mente está conectando con las personas.
Janna: Sí, definitivamente. Trabajamos mucho en las pruebas y en el desarrollo antes de lanzar KOLÓS, así que salir de esa burbuja y ver cómo las personas perciben el producto fue un momento importante para nosotros. La recepción ha sido muy positiva y eso nos ha dado mucha confianza.
¿Qué esperan para KOLÓS en el futuro?
Alejandro: Queremos seguir creciendo y desarrollando el concepto. Para nosotros es importante que KOLÓS siga siendo una propuesta que conecte diseño, arquitectura, cultura mexicana y sustentabilidad.
Janna: Y seguir creando productos que tengan una vida larga y que puedan acompañar a las personas durante mucho tiempo. Queremos que KOLÓS siga creciendo, pero siempre manteniendo esa esencia mexicana que está en el origen de la marca.
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