Conseguir mariscos frescos y de buena calidad en la CDMX no es tarea fácil, pero el nuevo vecino de la colonia Roma, Payna, llega a poner producto fresco a las bocas de todos aquellos que en algún momento se atrevieron a decir tal barbaridad. Situado en la calle de Medellín 105, en un localito donde apenas caben 20 personas, pretende hacer una fusión de estilo muy mexicana, sí, pero muy diversa con sabores de todas partes del país. Su nombre deriva de la palabra “painanis”, que hace referencia a los corredores que llevaban el pescado fresco desde las costas de Veracruz hasta la mesa de Moctezuma en Tenochtitlan. Y es bajo esta idea que Payna promete el mejor y más fresco de los productos.


Un proyecto versátil y de barrio a cargo del chef Alex Reyna, mejor conocido como “El muñeco”. Un lugarcito físicamente pequeño pero grande de espíritu, donde la vida se pasa más lento y más a gusto, y donde las cervecitas frías, ostiones frescos y una variedad de platillos singulares nunca harán falta.
La propuesta de Payna arranca desde los sabores familiares, el producto local del golfo del pacífico y desde la idea de “la pesca es lo que salga”. Recetas sencillas y sin rodeos, que te transportan a las mismísimas carretas de Ensenada, pero que combinan sabores que han sido recopilados de manera empírica. El chef se la sabe de todas, todas y este conocimiento Reyna no lo ha adquirido a través de la escuela, sino a través de viajes y experiencias de vida.
La experiencia
Nuestra experiencia comenzó con unos ostiones traídos desde Baja California. Después, llegó la tostada Payna con atún, mayonesa yuzu y una salsa macha de chapulín que definitivamente entra en mis favoritas de la ciudad. Seguido, llegaron el ceviche de carreta y el taquito de almeja con tocino y su buena tortillita de harina para acompañar. Para seguirle a la comedera nos trajeron el taco muñeco, que estaba pasado de lanza. Y, para cerrar con broche de oro, y casi casi dar el botonazo, llegó el flan de cajeta con sal y aceite de olivo, que es de esos postres que tienes que probar para que no te anden contando.






Del náhuatl “el que corre rápido”, mejor córrele más rápido a probar el que, estoy segura, se convertirá en un clásico de mariscos de la ciudad. Porque de lo bueno poco y lo bueno lo tiene Payna.
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