Londres es una mezcla fascinante de historia, modernidad y contrastes: palacios junto a rascacielos, pubs centenarios a pocos metros de galerías de arte vanguardistas y parques inmensos donde la ciudad parece desaparecer por un momento. En 48 horas vas a descubrir su carácter y ya estarás pensando en cuándo volver.
DÍA 1 – El Londres más icónico
Empieza temprano con un desayuno británico y pasea hasta The Tower of London, una de las imágenes más icónicas de la ciudad y que durante casi mil años ha sido fortaleza, prisión, palacio y escenario de algunas de las historias más fascinantes de la monarquía inglesa.

Justo al lado aparece otra de las imágenes más reconocibles de la ciudad: Tower Bridge, el puente victoriano que protagoniza las postales de Londres. Cruza caminando, disfruta de las vistas del río, y continúa siguiendo la orilla del Támesis hacia Borough Market. Es uno de los mercados gastronómicos más famosos de Europa y el lugar perfecto para hacer una pausa. Aquí puedes probar desde un clásico fish and chips hasta cocina internacional de prácticamente cualquier rincón del mundo.
Después sigue el paseo junto al río pasando por el moderno skyline de la City hasta llegar a St Paul’s Cathedral. Su enorme cúpula domina el horizonte londinense desde hace siglos y sigue siendo uno de los edificios más impresionantes de la ciudad.


A medida que cae la tarde, dirígete hacia Westminster Abbey, el Palace of Westminster y el famoso Big Ben. Y cuando anochezca, cruza el río para subir al London Eye o simplemente pasear por la ribera iluminada.
Para terminar el día, busca un pub tradicional, que ya se han convertido en casi una institución nacional, pide una pinta de cerveza local, un pie o un fish and chips, y disfruta del ambiente.
DÍA 2 – El Londres elegante y cultural
El segundo día empieza en el corazón de la monarquía británica. Acércate temprano a Buckingham Palace y pasea por St James’s Park, uno de los parques más bonitos de la ciudad. Si coincide con el horario, podrás ver el famoso cambio de guardia.

Desde allí continúa caminando hacia Trafalgar Square, una de las plazas más emblemáticas de Londres, y continúa hasta la National Gallery, que se encuentra muy cerca y alberga algunas de las obras maestras más importantes de la pintura europea.
Para comer, dirígete a Covent Garden. Entre artistas callejeros, terrazas y pequeños comercios, es uno de esos lugares donde siempre parece estar pasando algo.

Por la tarde, mi recomendación es pasear por Notting Hill. Sus calles residenciales, fachadas color pastel y ambiente relajado ofrecen una versión mucho más tranquila de Londres. Si puedes, aprovecha para entrar a la famosa librería de Notting Hill, escenario de la película de Hugh Grant y Julia Roberts; y si es fin de semana, aprovecha para recorrer Portobello Road Market, uno de los mercados más famosos de la ciudad.
Para cerrar el viaje, termina en Primrose Hill o junto a The Shard al atardecer. Mi momento favorito: cuando las luces empiezan a encenderse y el Támesis refleja la ciudad. Ahí es cuando entiendes por qué Londres sigue siendo una de las capitales más fascinantes del mundo.
Imágenes: web
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