Sevilla está a unos días de ponerse de manteles largos, o en este caso llenarse de casetas, para recibir una de las fiestas más alegres, sonadas e icónicas de España. Las casetas se empiezan a desplegar, las sevillanas se comienzan a escuchar y practicar, y de derecha a izquierda se ven desfilar a mujeres y hombres con sus trajes más despampanantes. Como buena entusiasta de cualquier fiesta, y en especial una que obliga a presentarse en los mejores looks, tuve el atrevimiento de buscar inspiración para la Feria de Abril.



La vestimenta
El traje de flamenca es todo un arte. Es un sistema completo con peinetas, flores en la cabeza, pendientes grandes, mantones bordados y abanicos que funcionan tanto como accesorio como herramienta contra el calor sevillano. Sus icónicos volantes están pensados para moverse, o mejor dicho para bailarse y lucirse mientras las sevillanas se escuchan de fondo.



Los lunares son otro punto clave. Son un clásico, pero no solo por cómo se ven; vienen de lo popular, de lo cotidiano, de las mujeres que iban a las ferias en el sur de España en el siglo XIX y con el tiempo se quedaron como el código más reconocible de la feria. Hay quienes se apegan a lo clásico y quienes lo reinterpretan por completo, pero el punto siempre es respetar la esencia. El traje es tradición, cultura y moda.



Y así, entre volantes y mantones la Feria se va acercando más y no podemos esperar a ver las nuevas propuestas de este año.
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