Pablo Lacadiere nos habla sobre amor, desamor y su proceso creativo antes de abrir el concierto de Jessie & Joy en el Auditorio Nacional este San Valentín.



Este 14 de febrero es inevitable pensar en nuestras canciones favoritas. En esas que hablan de amor, de desamor y de todo lo que pasa en el medio. Y cuando pensamos en nuevas voces mexicanas que están redefiniendo el romanticismo, uno de los nombres que tienes que tener en el radar es Pablo Lacadiere, quien —justo a tiempo para San Valentín y como acto abridor de Jessie & Joy en el Auditorio Nacional— nos habló de amor, música y emociones.
Sabemos que el amor es difícil de definir, así que le pedimos su definición personal.
“Creo que el amor es lo único que no se puede definir. Pero si tuviera que intentarlo, diría que es pensar en alguien más antes que en ti. Abrirte, bajarle al ego, asumir el riesgo de salir herido. Ahí es donde, para mí, vive el amor”, nos cuenta.
¿Desde dónde escribe sus canciones: experiencia o imaginación?
Escribir canciones de amor puede venir del amor, del desamor o de una mezcla de ambos. Y como no somos expertas, le preguntamos directamente.
“De las dos. La experiencia es la base, pero cuando la mezclas con imaginación y metáforas, la historia crece. Si solo cuento lo que pasó, es chisme de café. Pero si digo ‘contigo me siento como Superman’, la emoción se vuelve más grande, más cinematográfica”, explica.
De hecho, nos confiesa que le resulta más fácil escribir desde el amor que desde la tristeza.
“A mí se me hace más fácil escribir de amor que de desamor. Si escribiera solo desde la tristeza, creo que estaría deprimido todo el tiempo. Yo soy más de contar la parte luminosa del amor que la amarga.”
La primera canción que dedicó
Como buen romántico, nos dio curiosidad saber cuál fue la primera canción que dedicó.
“La primera canción que dediqué fue ‘Alguien soy yo’ de Enrique Iglesias. Fue en secundaria, a una niña que no me pelaba nada. Le gustó que se la cantara… pero no lo suficiente”, recuerda.
Y claro, también le preguntamos si ha escrito canciones con nombre propio.
“Sí. Tengo una que se llama ‘Cecilia’, que escribí para mi novia de ese entonces. Me pidieron una canción para una clase de composición y la escribí en dos días, así que literalmente es una fotografía emocional de ese momento: estaba completamente enamorado, desbordado.” Una amiga le dijo alguna vez que las canciones son fotos del momento que estás viviendo, y él coincide: es totalmente cierto.
¿Es cursi?
En una época donde los globos, los chocolates y las cenas especiales dominan nuestra agenda, le preguntamos qué tan cursi se considera. “No cursi, más bien apasionado. Siento mucho, quiero mucho. Eso puede parecer cursi, pero yo lo vivo como intensidad emocional.”
Lo más romántico que han hecho por él
“Que alguien haya intentado cambiar partes de sí por mí. No sé si eso esté bien del todo, porque nadie debería cambiar su esencia, pero puedo ver que lo hacía desde el deseo de amar.”
¿Y si cree que podemos cambiar por amor?
“Podemos cambiar cosas pequeñas, sí. Pero nuestra esencia no. No puedes moldearte completamente para alguien. El amor sano es: ‘esto soy yo’, no ‘te completo’, sino dos personas completas compartiendo una vida.”
La canción más triste
Como buen compositor del romanticismo, sabe que no todo es color de rosa. También tiene canciones para curar corazones rotos. Su más triste se llama El día que te olvide.
“La escribí después de una ruptura fuerte. Caminaba por la Roma completamente roto, sin sentido, hasta que mi mamá me dijo: ‘¿Por qué no lo escribes?’”
De ahí salió esta frase:
“Me encantaría estar en cualquier otra época de mi vida: en el pasado cuando no te conocía, en el pasado cuando estábamos juntos, o en el futuro, el día que te olvide.”



¿Cuándo sabe que una canción está lista?
“Cuando la veo completa y ya no tengo nada que reclamarle. Como un cuadro: cuando lo miras y no sientes que falte corregir nada.”
Y al hablar de música, preguntarle qué disfruta más: escribir, grabar o cantar en vivo era obligada.
“Escribir y cantar en vivo. Son el principio y el final del proceso. Primero la canción existe solo en el aire, luego pasa al papel, a la computadora, viaja por cables, por internet, llega a otras personas, se vuelve parte de su historia… y el círculo se cierra cuando esas personas te la devuelven cantándotela en un escenario.”
Su mayor inspiración
El artista que lo hizo enamorarse de la música es Ricardo Arjona. No por una canción específica, sino por su forma de escribir: la imaginación, las metáforas, esa manera de hacer que una historia cotidiana se sienta enorme.
Fotos: Cortesía @jochlucio
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