Por: Ainhoa Garcia
La firma de ropa chilena, sinónimo de quiet luxury, llega a México abriendo caminos y construyendo puentes de conexión y conciencia.
La historia de Kapura comienza en 2020, aunque su origen se remonta tiempo atrás, cuando su fundadora, Flor Baertl, viajó a la región de la Araucanía en el centro-sur de Chile. A pesar de no ser una aventura atípica ya que muchas veces visitaba este mágico lugar rodeado de bosque, volcanes y lagos cristalinos con su familia, en esa ocasión, durante uno de sus paseos por el pueblo, se topó con una curtiembre.
Dicha visión reanimó un interés profundo que llevaba en el alma: la atracción por el cuero, su textura y el proceso artesanal que lo rodea. A lo largo del viaje, continuó visitando al talabartero, con quien fabricó tres prendas sin imaginar que, al regresar a Santiago, la gente preguntaría con curiosidad dónde las había conseguido. Y fue entonces cuando nació la chispa.

De identidad y legado
Nacida en Perú, Flor creció rodeada de historia, arte y costumbres precolombinas. Mismas que infundieron en ella el respeto por las raíces y tradiciones culturales que hasta hoy mantiene esta firma, cuyo nombre no es casualidad. Kapura proviene del mapudungun —la lengua ancestral del pueblo mapuche— y significa cabra o chivo, en referencia al primer material con el que se fabricaron las piezas de la marca, piel de cabra.

Fiel a un espíritu que celebra lo natural y lo auténtico, Kapura crea prendas atemporales con un enfoque sutil, elegante y versátil, diseñadas para mujeres de todas las edades. Elaboradas en Perú con materiales nobles como el algodón peruano, la lana merino y la alpaca, sus creaciones logran un equilibrio perfecto entre moda y funcionalidad, manteniendo siempre intacta su esencia: una simpleza con identidad propia.


Un viaje interno
Kapura nace con la misión de enaltecer el empoderamiento femenino, ofreciendo un universo que va más allá de la moda para convertirse en una experiencia que, como dice su fundadora, “se vive, se siente, como una especie de retiro”. Cada elemento
dentro de este sello responde a un propósito, sin dejar nada al azar. Su más reciente colección, SUBTERRA, refleja esa filosofía: inspirada en los procesos internos —a veces invisibles pero esenciales— que permiten florecer, ya sea en la naturaleza o en nuestro interior.

Tal como las semillas bajo la tierra, Kapura entiende que todo requiere su propio tiempo para transformarse. Con un lujo discreto que se construye desde la calidad y la dedicación en cada etapa. Desde la planeación a la concepción y el resultado final, Flor proyecta un futuro donde este emprendimiento cruce fronteras y continúe fortaleciendo una comunidad que valore la moda hecha con corazón, cuidado y tradición.
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